Antes del arrebato mercantil de la marihuana pasemos a la lógica

Luego de semanas de un arrebato mercantil del gobierno de querer vender, controlar y hasta exportar marihuana podríamos percibir como un hecho de que los proyectos de descriminalización y del uso médico de la marihuana cuenta con los votos y la aceptación de los políticos. Se partiría de la premisa que, para poder correr hay que aprender a gatear. Pues lo lógico sería que para poder creernos “drug dealer”, carteles internacionales o agricultores industriales de cáñamo el primer paso es dejar de castigar al usuario y ver los beneficios terapéuticos del uso de la marihuana.

Pero nada más lejos de la verdad, cuando nos acercamos a algunos políticos todavía pareciera que el fundamentalismo religioso subyugara las decisiones del estado. No tiene más ninguna explicación, si luego de meses de vistas públicas donde todos los deponentes, excepto el de la “virgen del pozo”, entienden que el castigo de cárcel es uno injusto para el “crimen” de utilizar marihuana. Cómo es posible que algunos políticos de mayoría en la Cámara no tengan ningún tipo de reparo en oponerse al proyecto de descriminalización PS517. Asimismo, resulta incomprensible cómo los procesos de vistas públicas de la medida PC1362 para el uso medicinal del Cannabis corra de manera tan atropellada desde sus comienzos.

Tal pareciera que los proponentes de ambas medidas no fueran de mayoría o cómo si Puerto Rico no viviera una problemática alrededor de los asuntos de drogas ni una sobrepoblación carcelaria. Peor, quizás nuestros políticos no han leído los informes ni han atendido las vistas públicas y mucho menos las propuestas de buscar alternativas a los asuntos de drogas de la que se jactaban los programas de gobierno del bipartidismo puertorriqueño. ¿No habrán escuchado al portavoz de la Cámara, Jaime Perelló, cuando reclama cero cárcel para el adicto en el supuesto “Plan Integral de Seguridad 360°”?

Lamentablemente, las medidas “salubristas” del gobierno siempre han sido inciertas por carecer de un compromiso político y mantener una ambivalencia ante la problemática de las drogas. Y el gobierno de Alejandro García Padilla no ha sido la excepción.

No es extraño que, cuando fueron a votación en el Senado para la PS517 los políticos de mayoría: Luis Daniel Rivera, Pedro Rodríguez, Ángel Rodríguez Otero, Gilberto Rodríguez Valle y Ramón Ruiz, se unieron al bloque de la delegación del Partido Nuevo Progresista (PNP) comandada por Thomas Rivera Schatz para votarle en contra al proyecto de descriminalización de marihuana. Por tal razón, la medida se aprobó prácticamente por un margen mínimo y entregando unas concesiones que diluyeron la medida prácticamente a la mitad.

Nos queda las interrogantes, si podrá salir un informe positivo de la Comisión de Salud para el PC1362. ¿Le podrán quitar el Capítulo 7 y su carácter más punitivo que las leyes actuales? ¿Ese es el tranque entre los políticos? ¿Podrá inhalarse o será una pastilla mejorada para el mercado farmacéutico? ¿Qué tipo de Cannabis se podrá producir y quién lo va a controlar? Pero luego de la batalla ganada en el Senado con la PS517, nos queda las preguntas de quiénes son los políticos de la Cámara de Representantes que traicionarán a un pueblo que se ha expresado en Vistas Públicas a favor de la descriminalización. ¿Serán capaces de menguar todavía más la medida?

Nos enfrentamos a que posiblemente el PNP volverá a votar en bloque siguiendo la línea prohibicionista de sus líderes. Sumado  a un puñado de legisladores populares que posiblemente sus ideas religiosas vayan por encima del llamado del pueblo puertorriqueño que se expresó en Vistas Públicas para acabar con la criminalización. Nos gustaría pensar distinto pero los legisladores: Víctor Vasallo, Brenda López de Arrarás, Cesar  Hernández, Sonia  Pacheco, Narden  Jaime, José A. Rodríguez Quiles, Roberto Rivera Ruiz, Luis R. Torres Cruz, José Torres Ramírez, son algunos de los que nos preocupa su posturas ambiguas para tratar los asuntos de drogas. Se necesita de sus votos para poder aprobar la medida y que luego pase a la firma del gobernador.

Resulta necesario presionar a estos políticos de mayoría y tratar de romper con el fundamentalismo partidista del PNP. La receta no pinta bien entre dos partidos conservadores y ante la retraída de reformas que se contradicen. Desde el uso terapéutico con un carácter más punitivo o una exportación de cáñamo que ignora las leyes internacionales y de los Estados Unidos. Lo que ha sembrado más confusión que una posible solución.

Para finalizar, luego de semanas del arrebato mercantil de la marihuana, nos quedará la interrogante, si realmente fuimos la idea insólita de que los usuarios de marihuana pagaríamos la crisis. O fuimos la “bombita de humo” de unos políticos para desvirtuar los asuntos de la degradación del crédito en Puerto Rico. Sólo el tiempo dirá.