Cámara en vías de aprobar ‘proyecto piloto’ de marihuana medicinal

El Proyecto 1362 ya cuenta con el apoyo de la mayoría en el Partido Popular en la Cámara de Representantes y se espera vaya a votación al pleno en las próximas semanas, por lo menos, en esta sesión que se acaba el tercer jueves de noviembre.

El proyecto que pretendía la regulación de marihuana medicinal en Puerto Rico establecería ahora la “Ley para Autorizar la Investigación Clínico-Científica del ‘Cannabis’ en Puerto Rico”. Esto daría paso a un Proyecto Piloto que permitiría que universidades puedan realizar investigaciones relacionadas con el uso terapéutico del cannabis y establecer criterios y requisitos para las personas que participarán de dichas investigaciones. También permitiría la posesión restringida del cannabis para uso investigativo, establecería reglamentación y un periodo de implementación.

A través de la esta Ley, se establecería controles gubernamentales para su utilización creando un sistema de licenciamiento y registro para la organización que lo produzca y los pacientes. Tal pareciera que la empresa internacional que había mostrado interés, y que en su momento expresamos preocupación, ya cuenta con los permisos bastantes adelantados. Tanto así que hasta anunciaba que cuenta con subsidiaria en Puerto Rico por su página cibernética.

El Departamento de Salud cumplirá con el deber gubernamental de regular el uso del Cannabis de forma medicinal mientras se conduzca el proceso investigativo, para que “éste producto haga una efectiva transición de droga ilegal a producto controlado únicamente dentro del área de la investigación clínico-científica.” El Departamento de Salud es el encargado de reconocer las condiciones médicas o padecimientos que podrían beneficiar de la investigación clínico-científica.

La ley además de velar por los aspectos de seguridad crearía unos parámetros de calidad para que los pacientes obtengan dicho producto ya procesado para su uso y que sirvan con su propósito investigativo. Este proyecto define “Cannabis” como todas las partes o extractos de la planta comúnmente conocía como marihuana, “que se hayan procesado debidamente para el uso del paciente cualificado por parte del distribuidor, entiéndase todo compuesto, producto, sal, derivado, mezcla, o preparación de tal planta, de sus semillas o de su resina”.

Según el Proyecto las plantas deben ser sembrada en una instalación cerrada, tipo clóset, sala, invernadero con cerraduras u otros dispositivos de seguridad accesible sólo a los agentes del dispensario o acompañantes autorizados por el Departamento. Esto eliminaría la posibilidad de que se utilizara los distintos terrenos agrícolas de la Autoridad de Tierras como fue solicitado en Vistas Públicas. Sin embargo, se asemeja muchísimo a los productos que ofrece José Axtmayer Balzac y la compañía GrowBLOX Sciences.

El Proyecto presentado le solicita a la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ciencias Médicas que a través de sus entes investigativos, realicen investigación médica sobre los posibles usos terapéuticos, su eficacia y contraindicaciones y sean los encargados de manejar el Proyecto Piloto con unos cinco años de duración y un limitado presupuesto de medio millón de dólares.

Un presupuesto insignificante si lo comparamos que eso gasta el estado en mantener una docena de presos al año o en una veintena de condenados a programas de desvío obligatorio.

Para los defensores del Cannabis fumar la planta permite un mayor grado de control sobre la dosis y la eficacia. Pero el proyecto presentado no necesariamente busca brindar los beneficios de salud que ya otros estados le reconocen a la planta.

“Por supuesto que este no es el proyecto de ley que aspirábamos ni el que se estuvo discutiendo por un año en Puerto Rico. Creo que esto nos atrasaría en comparación con los cambios que se están dando alrededor del mundo,” expresó Rafael Torruella, director de Intercambios PR.

“Aunque nos parece favorable que se permita la investigación con la planta, tenemos que reconocer que las mismas no se deben limitar a una exploración con los pacientes. Cuando ya se ha demostrado en distintos niveles los beneficios de salud que tiene la regulación medicinal del cannabis.”

“De igual forma preocupa que no pueda ser consumida de manera natural o fumada. La decisión sobre el modo de administración de cualquier medicamento debe dejarse en manos de los médicos y sus pacientes, no a meros experimentos. Más todavía, cuando se carece de investigación sobre los efectos a largo plazo con el uso de los extractos y otras modificaciones.”

“Esperamos que cuando este proyecto llegue al Departamento de Salud y al Recinto de Ciencias Médicas se mantenga con cierta flexibilidad para que sus expertos puedan reconocer las distintas maneras de consumo, sobre todo su forma natural. Además, de otras muchísimas condiciones de salud que puedan beneficiarse del proyecto,” concluyó Torruella.

Pero primero tenemos que esperar que el proyecto sustitutivo, bastante distinto al discutido en Vistas Públicas, sea aprobado en el Senado.