“Utilizar cannabis reduciría la epidemia del uso problemático de opiáceos”

Más de 2.5 millones de personas en los Estados Unidos tienen un uso problemático de opioides. Asimismo, alrededor de 80 personas mueren diariamente por sobredosis de opioides. La crisis es tal que cada vez son más los legisladores estatales conservadores que quieren regular el uso terapéutico del cannabis argumentando que es un medicamento que alivia el dolor más seguro y menos adictivo que el uso de otros medicamentos.

A comienzos de febrero, la profesora de neurociencia, psiquiatría y farmacología en la escuela de medicina del Hospital Mount Sinai de Nueva York, Yasmin Hurd señaló en la revista científica Trends in Neuroscience que la legalización del uso terapéutico del cannabis puede reducir drásticamente el uso problemático a los opioides, y que los científicos deben promover una conversación cultural sobre la regulación terapéutica del cannabis. Además, sostiene que:

“Las epidemias al uso de opioides requiere un cambio de paradigma en el pensamiento sobre todas las soluciones posibles. Los cambios sociopolíticos de la marihuana proporciona una base para el desarrollo terapéutico del ‘cannabis medicinal’ para hacer frente a la actual crisis del abuso de opiáceos. Tenemos que estar abiertos al cannabis porque hay componentes de la planta que pueden tener propiedades terapéuticas, pero sin investigación empírica o ensayos clínicos, estamos permitiendo que las historias guíen cómo las personas votan y deciden las políticas”.

Cannabidiol, o el CDB, el elemento no psicoactivo del cannabis, puede tratar la adicción a los opioides, señala Hurd. Los estudios apoyan la afirmación: con el CBD se ha demostrado que se adhieren a diferentes receptores en el cerebro y reduce los deseos de consumir opiáceos durante semanas después de tomarlo, de acuerdo con la investigación en animales. “Los modelos con animales preclínicos han demostrado que, además de reducir las propiedades gratificantes de los fármacos opiáceos y los síntomas de abstinencia, el CBD reduce directamente el comportamiento de búsqueda de heroína”, indicó. (La heroína es un opioide ilegal en el mercado subterráneo, hay otros opioides de prescripción legal vendidos en las farmacias.)

Además, debido a que CBD es un cannabinoide no psicoactivo, su legalización no tiene el interés en un mercado subterráneo. A diferencia de la venta ilegal de píldoras contra el dolor y su mercado subterráneo que conlleva cargos criminales.

Pero los científicos no han sido capaces de probar si los efectos observados en los modelos animales se traducirían a los humanos, porque la investigación sobre el cannabis en los Estados Unidos se ha visto obstaculizada por la clasificación del gobierno como una sustancia de la Lista I que según la Drug Enforcement Administration “es altamente adictiva y carece de uso médico”. El cannabis es ilegal a nivel nacional, aunque es cada vez más permitido para propósitos médicos en muchos estados, con muchísimas limitaciones.

Hay algunas evidencias anecdóticas que sugieren que reemplazar los opioides con marihuana medicinal funcionaría. Hurd señala que los estados con marihuana medicinal legal han visto una reducción en las recetas de analgésicos, de problemas de adicción y las muertes asociadas. Por ejemplo, investigadores de la Universidad de Columbia el año pasado encontraron que los estados que permiten el uso terapéutico del cannabis tenían menos muertes de tráfico asociadas con opioides. Este equipo de investigación también argumentó que la legalización de la ‘cannabis medicinal’ podría causar una reducción del uso problemático del analgésico recetado.

La DEA parece cada vez estar más inclinada a reconocer que, al menos, el CBD tiene un uso médico. En diciembre, la agencia anunció un nuevo código para el extracto en el Federal Register, diseñado para acelerar la investigación de extracto de cannabis con fines médicos. “De un punto de vista práctico, estamos dando prioridad, en realidad, a aquellos investigadores que están realizando investigaciones con extractos de cannabis, que el código interno nos permitirá rastrear y priorizar”, señaló el portavoz de la DEA, Russ Baer, ​​a US News & World Report. “Reconocemos que ha habido algunos estudios que han sido prometedores… y queremos ser capaces de apoyar esa investigación científica en curso, particularmente en lo que se refiere a los extractos de cannabis”.

Lee “Marihuana: la droga de salida

Fuente: QZ

Related posts: