Carmelo Ríos lamenta tráfico humano de adictos puertorriqueños a Filadelfia

El representante estatal de Filadelfia Ángel Cruz presidió las vistas públicas para crear una legislación que cese el tráfico humano de usuarios de drogas puertorriqueños a Filadelfia y examinar los “malos tratos” que reciben en los centros de tratamiento. “El ‘puente aéreo’ sólo empeora lo que es la peor epidemia de salud pública que Pennsylvania haya enfrentado”, refiriéndose al abuso de opioides.

La investigación surge luego que en el pasado noviembre los medios Inquirer y Daily News reportaron un patrón de explotación que se extiende desde el Caribe al Norte de Filadelfia que ha aumentado el número de personas sin hogar en la ciudad, el número de familias rotas y los derechos humanos han sido violentados.

Frecuentemente, los grupos religiosos locales que dirigen centros de tratamiento a drogas en Kensington y Frankford son parte del “tráfico humano”, en algunos casos viajan a Puerto Rico para atraer a los usuarios y a otros programas de tratamiento de drogas en la Isla para que envíen a los usuarios de drogas.

Los grupos religiosos se han unido con alcaldes, policías, pastores y organizaciones que brindan tratamiento a drogas en Puerto Rico para prometerles un paraíso en Filadelfia, donde los usuarios problemáticos a la heroína de la isla pueden salir de sus hábitos de drogas en instalaciones parecidas a las de un hotel. En cambio, los usuarios que vienen aquí se encuentran en centros de tratamiento sin recursos donde muchos alegan que son maltratados, despojados de los beneficios de asistencia social y no les ofrecen la ayuda prometida.

En ocasiones, terminan abandonando estos lugares y se refugian en aglomeraciones de adictos como el Fairhill’s “El Campamento”, donde habitan alrededor cientos de usuarios de drogas, mayormente puertorriqueños, en los remantes verdes cercanos a las vías del tren.

Por su parte, el senador de Puerto Rico, Carmelo Ríos, participó de la audiencia pública de la Cámara de Representantes de Filadelfia para discutir sobre el “trato espantoso” que reciben los usuarios de drogas atraídos a la ciudad por falsos programas de tratamiento.

Carmelo Ríos Santiago agregó que cualquier investigación federal “tiene que comenzar en Puerto Rico”. Sin embargo, el líder de la mayoría del Senado puertorriqueño reveló que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos en la isla estaba “mirando el problema”, resaltó al medio Inquirer.

“Lloré cuando me enteré de esto”, señaló Carmelo Ríos en la audiencia. “no podía creer que estuviera ocurriendo en 2017” una forma de tráfico de seres humanos. Ríos aseguró que el ‘puente aéreo’ de usuarios de drogas van a detenerlo en Puerto Rico. “El tráfico humano no puede ser en el Siglo 21”, recalcó el legislador que en los últimos años se ha opuesto a las reformas a las políticas de drogas en la Isla.

“A las mujeres las obligan a prostituirse, a hombres los obligan a que entreguen su información y luego cuando se van a deambular porque no tienen el tratamiento que necesitan, vemos personas que se aprovechan con robos de identidad. Es un esquema que se repite en distintos estados, conocemos casos de New Jersey, en Chicago, y en Puerto Rico estamos investigando hace semanas de donde surge la recomendación para que lleguen aquí, no todos llegan por el sistema de gobierno, la gran mayoría viene por los familiares y personas que le venden la idea”, señaló Ríos a Univisión Chicago.

Asimismo, “la falta de fondos de Medicaid en Puerto Rico, donde medio millón de puertorriqueños se van a quedar sin cobertura si el Congreso no actúa, tan temprano como este año, van a ver 100 o 200 mil puertorriqueños que van a venir, van a venir a Filadelfia y a otros estados porque no van a tener recursos. Y lo lógico es que como ciudadanos americanos van a mudarse. Y van a venir drogodependientes y personas que tienen necesidades por enfermedades que en Puerto Rico no van a poder cubrir, es una desgracia y el Congreso tiene que actuar ya”.

Ríos agradeció a los representantes de Filadelfia por dejarle ver esto de primera mano, “una cosa es que te hablen pero otra cosa es verlo. Y verlo sufrir, porque las personas luego de deponer lloran. Porque la experiencia ha sido brutal en su vida,” concluyó el senador que se negó a la “despenalización” del cannabis de la pasada administración.