Cirujano General de EEUU: ‘La adicción es un asunto de salud, no de moral’

El Cirujano General de los Estados Unidos hizo un llamado para tratar la adicción a drogas como un problema de salud pública. Por lo que promueve el intercambios de jeringuillas, programas de reducción daños y tratar a la adicción como lo que es, una condición médica.

En 1964, el Cirujano General de los Estados Unidos Dr. Luther Terry publicó un informe histórico sobre el tabaco y la salud que cambió el curso de la historia de Estados Unidos, estimulando el declive del tabaquismo. Cinco décadas después, el Cirujano General Dr. Vivek Murthy espera poder realizar algo similar con los problemas de adicción a drogas. Y es que el nuevo informe de Murthy sobre el alcohol, drogas y salud es el primero en que un cirujano general pretende abordar los trastornos por uso de sustancias como una enfermedad.

“Lo más importante es que tenemos que cambiar las actitudes para tratar la adicción y lograr que la gente busque tratamiento”, dijo Murthy en una entrevista reseñada por CBC News. “La adicción es una enfermedad del cerebro”, añadió, “no un defecto de carácter”.

En el informe de más de 400 páginas titulado “Facing Addiction in America,” publicado el jueves, Murthy recomienda intervenciones tempranas basadas en evidencia para los jóvenes, ampliando los programas de tratamiento que han demostrado que funcionan e invirtiendo en la prevención del uso de sustancias y la investigación para tratamiento.

“Estoy llamando a un cambio cultural en la forma en que pensamos acerca de la adicción”, Murthy dijo The Huffington Post. “Por mucho tiempo la gente ha pensado en la adicción como un defecto de carácter o un fracaso moral.” Por el contrario, “la adicción es una enfermedad crónica del cerebro y tenemos que tratarla de la manera que haríamos cualquier otra enfermedad crónica: con la experiencia, compasión y urgencia”, añadió.

De hecho, el problema de la adicción de Estados Unidos es urgente. Hay más de 20 millones de estadounidenses que tienen un trastorno por uso de sustancias y 12.5 millones que reportaron mal uso de analgésicos de prescripción en el último año. Las muertes por sobredosis de opioides se han cuadruplicado en los Estados Unidos desde 1999.

El informe surge en medio de un esfuerzo gubernamental más amplio para abordar la adicción, en particular el abuso de analgésicos opioides. El presidente Barack Obama ha solicitado $1.100 millones de dólares adicionales para ayudar a resolver el aumento del uso de opiáceos. Los opiáceos incluyen oxicodona, hidrocodona, fentanilo y morfina y se venden bajo nombres comerciales como OxyContin, Percocet, Vicodin y Actiq.

En 2015, más de 27 millones de personas en los Estados Unidos reportaron usar drogas ilegales o mal uso de medicamentos recetados. Más de 66 millones de personas, o casi una cuarta parte de todos los adolescentes y adultos, informó usar alcohol en el mes anterior.

Murthy recorrió el país a principios de este año entrevistando a los estadounidenses acerca de sus preocupaciones, y la adicción era grande. Muchas personas no querían hablar con el cirujano general si la prensa estaba por ahí, porque tenían miedo de perder sus empleos y amigos si alguien se enteraba de su trastorno por el uso de sustancias, explicó Murthy. También les preocupaba que los médicos pudieran tratarlos de manera diferente.

Los números confirman ese miedo al estigma. Según el nuevo informe, sólo el 10 por ciento de las personas con trastorno por uso de sustancias reciben cualquier tipo de tratamiento para su adicción.

Según el informe, el tratamiento de la puede mejorar la salud de millones de estadounidenses, independientemente de los ingresos y el estatus social, y ahorrar el dinero del sistema de salud. El impacto económico anual estimado del abuso de drogas es de $193 mil millones dólares, mientras que el impacto económico estimado del abuso de alcohol es $249 mil millones, indica el informe. Cada dólar invertido en tratamiento ahorra $4 en costos de atención médica y pérdida de productividad y $7 en costos de justicia penal, agregó Murthy.

El informe exhorta a un enfoque holístico para luchar contra la epidemia de adicción que debe involucrar a los responsables políticos, los reguladores, los científicos, las familias, las escuelas y las comunidades locales.

“Tenemos que dar el siguiente paso y asegurar que este tipo de servicios estén disponibles para todos. Ahí es donde, ahora mismo, tenemos algunos desafíos reales como país”, dijo Murthy. “Sabemos que a pesar de la evidencia de que el tratamiento funciona, no todos pueden acceder a él”.

Uno de los elementos más radicales del nuevo informe es que abarca estrategias de reducción de daños, incluyendo la educación sobre la prevención de la sobredosis, el intercambio de jeringuillas y el acceso a medicamentos para la atender sobredosis de drogas como la naloxona.

Aunque los críticos de la reducción de daños alegan que fomenta el uso de drogas, la evidencia del nuevo informe muestra lo contrario. Sostiene que los programas de ‘reducción de daños’ conecta a los consumidores de drogas con el cuidado de la salud para que cuando estén listos para dejar de usarlos, tengan los recursos para hacerlo. También reduce la propagación de enfermedades infecciosas.

“Los programas de intercambios de jeringuillas han sido una estrategia eficaz para reducir la transmisión de enfermedades infecciosas, como reducir el VIH y la hepatitis C”, señaló Murthy. Asimismo, indicó que cuando las cifras de VIH en Indiana el año pasado subieron a niveles alarmantes, han sido los programas de intercambios de jeringuillas que finalmente están controlando la epidemia.

En Puerto Rico la inmensa mayoría de los servicios de tratamiento para usuarios de drogas no cumplen con los derechos del paciente de la Ley 408 de Salud Mental y utilizan métodos que no están basados en evidencia científica.

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