Denuncia entrampamiento por supuesta venta de ‘bolsita’ de marihuana

Saludos mi nombre es William Ramírez. Soy del área oeste y por la presente quiero compartir mi absurda historia.

En enero del año pasado fui arrestado por una venta valorada en $50 de marihuana a un agente encubierto. Se me dio una fianza de unos $250,000, la cual por razones obvias no pude prestar. Esto me costó mi buen trabajo, mi apartamento y mi estatus de persona productiva. Me convirtieron en una carga para mi familia, los cuales amablemente se han hecho cargo de mí y mis problemas sin siquiera la más mínima queja.

En mi caso la fiscalía se lanzó tras mi cabeza con todo el peso de la ley. Se me negaron todo tipo de oportunidades de reclasificar mi caso y me dejaron en arresto domiciliario por unos 10 meses. En vista preliminar el mismo juez defendió mi posición amparándose en la orden ejecutiva del gobernador y con información fidedigna sobre la sustancia, pero por insistencia del fiscal de distrito, me dio causa probable por tráfico de sustancias agravado y la única opción que se me ofreció al momento fue, 3 años de cárcel sin llegar a juicio.

Meses más tarde y con cambio de defensa, se me ofreció un viernes una sentencia de 10 años de probatoria para decidir tan pronto como el lunes. Sentencia que según varios abogados y sociales que conozco les parece absurda considerando el caso y el hecho de que es mi primera ofensa.

Tan pronto leí la declaración jurada del agente comencé a ver irregularidades con su versión de los hechos. El agente alega estar sentado en la barra de mi lugar de trabajo (un restaurante) y que yo bajé y le ofrecí “algo bueno” que yo tenía. Según el agente días antes habíamos hablado de marihuana pero no declaró que de lo que hablamos fue que él se presentó como vendedor y sacó una pieza de cristal de su bulto con marihuana diciéndome que eso era lo que tenía al momento y fumamos de ella unos compañeros de trabajo, él y yo. Aproximadamente una semana más tarde apareció en mi trabajo diciéndome que por favor le resolviera algo ya que no tenía. Yo accedí y le di lo que yo tenía (valorado en $50). Durante esto el me grabó y esta fue la única pieza de evidencia presentada.

Yo no soy un criminal, nunca lo he sido y gracias a esto perdí mi trabajo, mi moral y mi dignidad. Como persona trabajadora me niego a vivir de los “cupones”. Recientemente he venido viendo en las redes sociales y televisión casos iguales o peores que el mío siendo reclasificados a simples posesiones e incluso archivados y no puedo concebir por qué a mí, como primer ofensor, se me niega tal oportunidad.

Sin razón alguna se me trata como si hubiera matado o puesto en peligro la vida de alguien. Como dije anteriormente no soy un criminal y no quiero tener que pasar lo que me queda de juventud como un esclavo de un sistema roto sin oportunidad de tener una vida útil. En una era donde el uso de esta sustancia está abierto y aceptado para la mayoría de las personas. Solo quisiera llevar una vida normal, cosa que se me ha negado en base a una trampa de un agente encubierto, el cual es usuario. Solo quiero abogar por las mismas oportunidades que se le ofrecen a otras personas. Varios amigos abogados y sociales me han dicho contactar los medios y al gobernador sobre mi caso porque entienden que es una sentencia injusta.

Desde noviembre 15 estoy en “probatoria”. Y no me queda otra que hacer mi caso público. No tengo mucha esperanza a un cambio de mi situación pero no puedo quedarme de brazos cruzados con un caso obviamente ilegal. Quiero llegar hasta donde tenga que llegar porque no puede ser que estos criminales con placa salgan a hacer lo que les de la gana y luego la fiscalía los defienda. Según me hizo eso a mi debe haberlo hecho a muchos más y lo seguirá haciendo.

(Este caso fue radicado por la fiscal Silda Rubio Barreto, la misma del caso de Jeremy Ruiz Tomassini y Melvin Villanueva Feliciano).

Related posts: