Discuten el tráfico de adictos puertorriqueños a programas en Filadelfia

El presidente del Comité de Servicios Humanos de la Cámara de Pensilvania, Rep. Ángel Cruz, anunció que se celebrarán vistas públicas para discutir la crisis ocasionada por el “puente aéreo” de usuarios de drogas puertorriqueños a Filadelfia.

Organizaciones y municipios en Puerto Rico están enviando usuarios con uso problemático de drogas a ciudades estadounidenses, incluyendo Filadelfia, sin tener en cuenta las condiciones de vida o las opciones de tratamientos. “Desafortunadamente, estas personas terminan en centros de tratamiento no regulados o donde no reciben los servicios que necesitan”, señaló el representante demócrata por Filadelfia. “Como resultado del maltrato, estas personas terminan huyendo de los centros y quedando sin hogar con los problemas de drogas,” expresó Cruz.

La medida busca crear una ley en un intento de parar el ‘puente aéreo’ y frenar la explotación de los adictos. Las audiencias están programadas para comenzar el jueves en Hunting Park, también abordarán la crisis de opioides en la ciudad y las aglomeraciones de adictos como el Fairhill’s “El Campamento”, donde habitan alrededor de 75 a 120 de usuarios de drogas, mayormente puertorriqueños, en los remantes verdes cercanos a las vías del tren.

En noviembre, el periódico norteamericano Inquirer detalló cómo el ‘puente aéreo’ es un patrón de explotación que se extiende desde Puerto Rico hasta el norte de Filadelfia, que ha aumentado el número de personas sin hogar y con serios problemas de salud. En esa ocasión el medio noticioso viajó a Puerto Rico, se reunió con la organización Intercambios Puerto Rico, entre otras organizaciones y funcionarios públicos para conocer cómo surge el tráfico humano de puertorriqueños a estas instituciones.

Estos señalaron como ministros religiosos que dirigen centros de tratamientos en Kensington y Frankford a menudo son parte del tráfico de usuarios de drogas, en algunos casos viajan a Puerto Rico para atraer a los toxicómanos de la isla a los Estados Unidos, informó el Inquirer. Estos le ofrecen un “paraíso” en Filadelfia, donde pueden salir de sus hábitos de drogas en instalaciones tipo resort; en cambio, los adictos a la heroína puertorriqueños se encuentran en centros de recuperación miserables, donde muchos alegan que son maltratados, despojados de los beneficios de beneficencia y no les ofrecen ayuda real.

El senador de Puerto Rico, Carmelo Ríos, está programado para hablar en la audiencia junto con Cruz. No obstante, el senador Carmelo Ríos representa varios municipios que han sido señalados de promover el tráfico humano de usuarios de drogas a organizaciones del este de los EEUU.

Después de que apareciera la historia del Inquirer, el Senado de Puerto Rico también anunció planes para llevar a cabo una investigación sobre la crisis del ‘puente aéreo’ de usuarios de drogas.

El representante Ángel Cruz le envió una misiva a los miembros de la Cámara y le propuso la creación de un programa que requeriría que el Departamento de Servicios Humanos monitoree el bienestar de los puertorriqueños que se inscriben en programas de tratamientos de drogas. DHS podría solicitar que el fiscal general investigue cualquier violación y las remita a la policía.

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