“Entre referéndums, indultos y bombas de humo”

Bombitas de humo… Tal parece fue lo que lanzó Alejandro García Padilla cuando dijo favorecer un referéndum y la posibilidad de indultar a Jeremy Ruiz Tomassini.

No nos confundamos, el prohibicionismo está lleno de trucos y apoyar un referéndum con una posible legalización de pequeñas cantidades de marihuana sirvió para que los políticos se escaparan de la discusión mediática. Estábamos ante una Cámara de Representantes que no sabía cómo admitirle a la prensa que la “mayoría” tiene a seis u ocho representantes que no apoyaba las reformas a las políticas de marihuana. Ni al programa de gobierno del Partido Popular con sus supuestas políticas salubristas.

Con los triunfos por una regulación médica y recreativa en cinco territorios de los Estados Unidos el pasado noviembre, que van desde la Capital de EEUU hasta el Estado Libre Asociado de Guam, el gobierno de Puerto Rico se le hace difícil justificar sus políticas prohibicionistas con grandes penas carcelarias. Sin embargo el Informe Positivo del Proyecto de Despenalización de la Comisión de lo Jurídico de la Cámara, sumado a la aprobación en la Comisión de Salud de la “Ley para Autorizar la Investigación Clínico-Científica del ‘Cannabis’ en Puerto Rico”, le pintaban un buen escenario para que Puerto Rico se añadiera a las reformas que se vienen llevando a nivel global.

Pero nada más lejos de la verdad, el llamado de apoyar un referéndum del gobernador le quitó la presión a los legisladores y éstos se refugiaron en una posible consulta antes de utilizar la lógica y regular el experimento de marihuana medicinal y la despenalización de pequeñas cantidades de marihuana. Lamentablemente, los legisladores han preferido ignorar los problemas que causa la prohibición antes de comportarse a la altura de los tiempos y reformar las leyes de marihuana. De seguro tendrán muchísimas formas de como sacarle el mejor provecho político a un tema que sabemos será parte de la comidilla noticiosa de las próximas elecciones.

Semanas antes el acto de escapismo del referéndum lo había lanzado el legislador prohibicionista, Luis Raúl Torres, con el Proyecto 2172. Lo único que en aquella ocasión pasó por desapercibido. Quizás los medios noticiosos del país le leyeron el truco al representante desde la salida. Para muestras con un botón basta, han pasado más de cuatro meses y no se le ha asignado ninguna comisión para atender al supuesto proyecto de referéndum. Ni se sabe si se va a presentar otra medida ni qué representante saldrá a defenderla. Tal pareciera, el supuesto referéndum va estar durmiendo el mismo “sueño de los justos” de los proyectos engavetaos.

El gobernador no indultó a Jeremy Ruiz Tomassini.

Cómo si no fuera suficiente los trucos de escapismo de muchísimas reformas a la vez que lleven a la nada, resulta indignante cuando se realizan propuestas poniendo en juego la vida de la juventud puertorriqueña. El gobernador en aquella ocasión, a semanas del periodo navideño, lanzó otra bombita de humo y se comprometió a estudiar la posibilidad de un indulto al joven Jeremy Ruiz Tomassini. Recientemente, la prensa anunció que el gobernador acaba de liberar a 13 reclusos y no incluyó al joven aguadillano.

Un acto inhumano e indignante. Más aún, cuando un país en quiebra económica prefiere encarcelar a jóvenes en vez de enfocarse en la educación y prevención del uso problemático de sustancias. ¿Pero de qué pueden estar rehabilitando a un usuario de marihuana? ¿A qué no debe estar fumando en un espacio recreativo cercano a su escuela con sus compañeros de clase? En serio, todavía no recuerdo una conversación de un joven que le pida a sus padres espacio para fumarse un “grullito” en la sala de la casa con unos amigos.

Mientras exista un prohibicionismo y no se creen modelos de reducción de daños que regule el uso del cannabis serán muchos los jóvenes –y no tan jóvenes- que pueden ser acusados de un artículo 411 de posesión de marihuana en un espacio recreativo. Algo tan normal para un usuario de cannabis como bajar de su edificio o estacionarse a par de metros de una cancha o unos columpios.

En el caso de Jeremy son más de seis meses que lleva en prisión, sumado al año de arresto domiciliario con grillete, ya han pasado más de 18 meses. Un castigo injusto y desproporcionado para una “falta” que se paga con par de pesos y un curso de “uso problemático de drogas” en cualquier estado de los Estados Unidos. En cambio, Puerto Rico prefiere gastar el salario anual de 8 maestras en castigar con años de cárcel a un joven usuario de marihuana. Con esta lógica es imposible levantar la economía de un país.

Señores políticos sepan que los trucos de escapismo duran poco. Ya basta de abusos.

 

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