Evaluamos las propuestas de los candidatos para reformar leyes antidrogas

Nos dimos la tarea de evaluar las propuestas de los candidatos y candidatas a la gobernación para discutir las posibilidades de transformar las políticas de drogas en Puerto Rico. Para esto utilizamos los programas de gobierno de cada partido, sus propuestas particulares, expresiones públicas y entrevistas que le han realizado en los principales medios del país. El brindarle una calificación a cada candidato, nos brinda una guía para presentar las diferencias y continuar con el debate del electorado, antes y luego de las elecciones.

No obstante, para evaluar las propuestas de cada candidato utilizamos las exigencias salubristas de la “Declaración de no más guerra contra las drogas” apoyada por gran parte de la sociedad civil puertorriqueña. Estas exigencias fueron entregadas a los candidatos a los puestos de gobernación o a sus representantes de las cuales tan sólo algunos se comprometieron a apoyar e hicieron mención por los medios comunicación del país.

Sin embargo, el establecer unos acuerdos de la sociedad civil también nos ayudó a crear unos indicadores que sirvieron de guía para evaluar cuáles realmente son las posibilidades de esos compromisos, ponderando las propuestas y expresiones de los candidatos a cada una de las exigencias. Para poder estimar las posibilidades de las reformas creamos una escala de valoración de: “muy de acuerdo”, “acuerdo”, “desacuerdo”, al final sacamos un promedio y le dimos “notas” a las propuestas de cada candidato.

Para crear la evaluación se le brindó una mayor calificación a aquellxs candidatxs que mostraban tener conocimiento de las reformas. Se ponderó el que expresaran un entendimiento apropiado de los daños ocasionados por la ‘guerra contra las drogas’ y si formulaban propuestas concretas para cumplir con las “exigencias salubristas”. Además, se restaron puntos por incluir entre sus propuestas ideas equivocadas, mitos o medias verdades.

Los resultados fueron los siguientes:

El programa de Ricardo Rosselló y del PNP no incluye propuestas concretas para tan siquiera discutir el problema de la criminalización del uso de sustancias. Por el contrario, regresan las propuestas rimbombantes de mayor uso de la policía y de las organizaciones de base de fe con modelos prohibicionistas para tratar los asuntos de drogas en Puerto Rico.

Ricardo Rosselló propone las medidas más restrictivas ignorando las discusiones a nivel internacional y hasta las del Partido Demócrata de los Estados Unidos con el que dice simpatizar. Se opone a la regulación de los mercados y la despenalización de la planta. No obstante, luego de estar cuatro años oponiéndose a la medida, ahora el Partido Nuevo Progresista promete continuar con la regulación del ‘cannabis medicinal’ en su programa de gobierno: “Se aprobará e implementará la Ley para el Programa de Investigación, Regulación y Dispensación del Cannabis medicinal para pacientes certificados.

De igual forma se establecerán los estatutos para la regulación de los productos de cáñamo medicinal identificando de forma clara la diferencia entre productos derivados de cannabis y productos de cáñamo medicinal”.

El doctor Rosselló aunque se hace llamar salubrista en repetidas ocasiones menciona mitos para opinar sobre políticas de drogas. No es raro que nombre el mito de que el cannabis es puente a otras drogas y que mencione modelos prohibicionistas como alternativa para trabajar los asuntos de drogas.

Además, sus candidatos a puestos electivos en la Cámara y el Senado mantuvieron un “bloque prohibicionista” en todas las discusiones y vistas públicas que se celebraron este cuatrienio. Los representantes del PNP se caracterizaron por anteponer la politiquería y las creencias religiosas de sus candidatos por encima de la evidencia científica y los derechos humanos.

El programa del PPD no circunscribe propuestas concretas para cambiar los problemas de criminalidad y trabajar los asuntos de drogas de manera diferente. Peor aún, no sabemos si el PPD se cree que en Puerto Rico no hay problema con la criminalización de las sustancias, o que simplemente su matrícula no se pudo poner de acuerdo, pero el partido no menciona la palabra “drogas” en su programa del gobierno.

Su candidato a gobernador suele ser ambivalente cuando habla de asuntos de drogas, aunque reconoce: “que hay que atender al adicto como un paciente”, incluso alega que la cárcel no es una alternativa. Sin embargo, no brinda alternativas, para la despenalización incluso no es capaz de defender ni las reformas que creó su administración como la orden ejecutiva, firmada en septiembre del 2015, que establece que “procesar a una persona por posesión de seis gramos o menos de marihuana no estará en las áreas de prioridad a la hora de asignar recursos para la implementación de la ley”.

Bernier podía haber sustentado su argumento apoyando el Proyecto de la Cámara 2172 para convocar una consulta de referéndum que posibilite la despenalización, el uso terapéutico y el uso recreativo de la marihuana en Puerto Rico. De igual forma, tampoco supo apoyar la medida aprobada en el senado para la repartición de naloxona, un tratamiento que puede salvar vidas al revertir las sobredosis por opiáceos y que se reparte sin receta médica en decenas de estados de los Estados Unidos.

¿Acaso, no era la mejor manera de separarse de Jaime Perelló y de los prohibicionistas que tiene su partido en la Cámara? Bernier de vez de estar pidiendo votos prestados de los políticos independientes y rechazando los políticos de minoría, tenía que quizás quitarse las gríngolas del bipartidismo en estos asuntos, y tratar de conquistar el voto de los que creemos en estas reformas.

La defensa del “cannabis medicinal” del doctor Bernier está por debajo de lo presentado en el reglamento y lo que apoyó el gobernador de turno. De igual forma, a pesar de contar con prácticamente los mismos políticos para la Cámara, el programa de gobierno se compromete a crear una ley que regule el uso de ‘cannabis medicinal’ en la Isla: “Someteremos como una de nuestras medidas legislativas un proyecto de ley que le dé certeza y firmeza a la industria y el mercado del cannabis medicinal en Puerto Rico”.

Además, David Bernier opina que el ‘cannabis medicinal’ “es algo que tenemos que explorar. Tenemos muchas oportunidades en lo que es investigación y desarrollo”, siempre enfatizando en los ‘intereses industriales’ y de ‘investigación’ que tiene la planta, aunque se mantiene “abierto a que se sigua discutiendo el tema” de mayores reformas.

El candidato independiente ha expresado promover un “tratamiento salubrista a la droga en todo su aspecto. En términos de la marihuana favorezco la despenalización de la mano de un proyecto de rehabilitación que podamos identificar ese usuario y no dejarlo perder. Yo no estoy a favor de legalizar la marihuana recreativa”.

Aunque en otros intervenciones alega que en Puerto Rico hace falta mucha educación para poder regular los mercados del cannabis. En el último debate a la gobernación, el candidato lució errado utilizando el mito de que el cannabis es puente a otras drogas.

En cuanto al ‘cannabis medicinal’ entiende que la industria debe vislumbrarse “desde la plataforma de agricultura del Gobierno central para posicionar a la Isla como epicentro de siembra, producción y exportación de productos derivados del cannabis medicinal”. Una propuesta cuestionable, por las dificultades y problemas de legalidad que se tiene para poder exportar ‘cannabis medicinal’ entre los estados.

El tema de la regulación del cannabis es uno de los temas que más interés tienen los jóvenes en la Isla y la candidata independiente, Alexandra Lúgaro, ha sabido como manejarlo a su favor. Además, desde sus comienzos que decidió ser candidata a la gobernación ha sido una defensora de la medicalización, despenalización, regulación de los mercados del cannabis.

Sin embargo, en las últimas semanas se atrevió a defender que la legalización de drogas se va a tener que extender más allá de la marihuana. Y aunque no brindó propuestas concretas tenemos que reconocer que no todos los candidatos se atreven salir del tema del cannabis a otras drogas ni mucho menos defender sus posturas no religiosas. Posturas que muy bien tienen que ser traducidas en los servicios médicos que se brindan en los programas de tratamiento de la Isla. Pero la candidata no pudo exponerlo.

Además, la candidata tiende hacer referencia de los mercados del cannabis muy pendiente a la industria y al dinero al fisco que esto podría generar. Pero para un tema tan reciente como la regulación del ‘cannabis medicinal’, la candidata ha perdido la oportunidad de defender el autocultivo y los derechos del paciente.

bernabe

El PPT fue uno de los partidos que nos abrió sus puertas, nos reunió con sus líderes, sus seguidores y adoptaron las exigencias de la sociedad civil puertorriqueña para acabar con la guerra contra las drogas.

Su programa de gobierno está comprometido con la regulación de los mercados y “la despenalización y descriminalización de la posesión y consumo de otras”, fomentando “la creación de proyectos de medicalización, disuasión y rehabilitación del adicto”. Asimismo, proponen crear “una campaña contra el narcotráfico, el lavado de dinero y el tráfico ilegal de armas”.

Pero además de defender el programa del gobierno del PPT, también tenemos que valorar la aportación de Rafael Bernabe, desde los debates del cuatrienio pasado sus planteamientos fueron catalítico para discutir las reformas a las leyes de cannabis. Además, Bernabe y el PPT han participado de manifestaciones y de vistas públicas a favor de las reformas.

Asimismo, tenemos que reconocer a su compañera de papeleta para comisionada residente, Mariana Nogales Molinelli, quien además de ser abogada de derechos humanos, ha sido y es nuestra defensora en los tribunales del país. Además, la humanista y abogada de muchas causas justas, fue una de varias abogadas del PPT que defendió los arrestos en masa que se dieron el pasado 20 de abril.

El PIP fue otro de los partidos políticos que suscribió las “cinco exigencias de la sociedad civil”. Además, las puertas del PIP han estado abierta para explicarnos procesos del sistema legislativo y para discutir las reformas a las políticas de drogas. Además, el partido ha sido un crítico histórico de las leyes represivas de ‘mano dura’, defensor de programas de tratamiento y de leyes salubristas en Puerto Rico.

Por su parte, el programa del gobierno del PIP es uno muy completo a favor de la salud, prevención y de reformar las políticas de drogas. El mismo, se compromete a “evaluar políticas adoptadas en otras jurisdicciones donde se ha descriminalizado la posesión de drogas”. El PIP entiende que, “la criminalidad está íntimamente relacionada con la salud mental y cada día es más evidente la falta de servicios de prevención y tratamiento. Fortaleceremos los programas de prevención de salud mental y articularemos un sistema de prestación de servicios efectivo y accesible a todas las personas que lo necesitan”.

María de Lourdes Santiago es una defensora de las reformas a las políticas de drogas en la legislatura. La candidata en las entrevistas y debates políticos brinda ejemplos concretos para trabajar los asuntos de drogas, demostrando conocimiento de las políticas salubristas a nivel local e internacional.

En cuanto a la reciente regulación del uso terapéutico del cannabis, María de Lourdes propone no dejarle la regulación a los grandes intereses y sus reclamos son a favor de los pacientes y de la democratización de la planta y sus beneficios.

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