Exigen a Obama la desmilitarización contra las drogas

Organizaciones latinoamericanas aprovecharon la Cumbre Centroamericana en Costa Rica esta semana para exigirle al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, desmilitarizar la lucha antidrogas. Cientos de organizaciones de la región enviaron una misiva a los jefes de estado denunciando como la “guerra contra las drogas” ha aumentado la violencia.

Estos reclaman un nuevo enfoque basado en el “diálogo regional y a la inversión de fondos para atacar desde sus raíces los fundamentos de la violencia, entendiendo que para muchos ciudadanos y comunidades el narcotráfico no es la causa principal de la inseguridad”. Sino una políticas dañinas de una guerra contras las drogas que han provocado niveles de conflictividad y de abusos que tienen que ser abordados sin violar derechos fundamentales y de dignidad humana. La misiva incluyó información estadística de distintos países que sufren el embate de una fallida guerra. Del que se destaca México donde aproximadamente 80 mil personas han fallecido en los últimos seis años y más de 26 mil han desaparecido, y “un incontable número de vidas han sido heridas y traumatizadas” por una guerra donde se sienten víctimas del narcotráfico y de fuerzas de seguridad que violan en repetidas ocasiones derechos humanos.

Mientras tanto, el flujo de drogas ilícitas al mercado estadounidense continúa sin cesar. Según Washington, el 90% de la droga que llega a Estados Unidos cruza por América Central y su frontera con México.

Aunque Barack Obama rechaza que esté interesado en “militarizar” la guerra contra las drogas y alega reconocer “el dolor” que ha causado el narcotráfico en Centroamérica y en su país. Insiste que el narcotráfico es un problema común que solamente podrán resolver juntos por sus “efectos comunes y responsabilidades comunes”. Asimismo, Obama aprovechó las preguntas con la prensa para destacar los 500 millones de dólares que Estados Unidos ha destinado como ayuda en temas de seguridad desde que comenzó su administración en el 2008.

Las visitas del presidente estadounidense a Latinoamérica se han caracterizado por el interés de organizaciones y mandatarios en querer discutir sobre la fallida guerra contra las drogas. La Cumbre en Colombia en abril del año pasado dirigentes de estados insistían en abordar el tema y en buscar alternativas entre estados.

Para Centroamérica una región víctima de la guerra contras las drogas la visita de Obama se convierte en la oportunidad idónea para discutir sus estrategias internacionales. Sobre todo, exigiendo mayor compromiso a un diálogo y la búsqueda de estrategias con el jefe de estado del principal consumidor de drogas ilícitas. Del que los siete estados centroamericanos no están ajenos al problema, el mayor gasto de su presupuesto es en sus sistemas de seguridad y justicia, algunos 4 mil millones en el 2010. Del que contrasta con informes internacionales de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito al señalar que cuatro de los seis estados más violentos del mundo se encuentran en Centroamérica.

Mientras los estados gastan su limitado presupuesto en seguir criminalizando las drogas las comunidades marginadas continúan siendo víctimas de violación de derechos humanos y de condiciones que impiden un desarrollo económico.  Según la misiva, problemas que inciden en las causas de la migración y criminalización de migrantes. Las organizaciones reclamaron que la violencia que desafían los países “tiene sus orígenes en la pobreza, injusticia y desigualdad en nuestras sociedades”. Por lo que es ineludible, ofrecer alternativas a la actual “guerra contra la droga”, como la regulación en vez de la prohibición y el retiro de las fuerzas armadas de tareas de seguridad civil. “Le pedimos al gobierno de Estados Unidos que deje de dar ayuda militar”, lee la misiva. En cambio exigen se promueva el desarrollo por medio del diálogo democrático y con respeto a los derechos humanos. 

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