¿Feliz 4/20?

Si te deseo un feliz 20 de abril (o 4/20), ¿sueltas una risita entre dientes y me dejas saber que sabes que yo sé que tú sabes lo que yo sé? Es que 420, o four-twenty, ha servido de código entre mafuteros y mafuteras por décadas. Existen rumores de que la apreciada contraseña tiene raíces en el código policiaco para el acto en proceso de fumar marihuana. Otras malas lenguas han sugerido que viene del cumpleaños del no tan apreciado Adolf Hitler. Inclusive hay quienes piensan que se refiere a la cantidad de químicos activos en la planta del cannabis (de los cuales sí hay más de 400, con 80 de éstos, llamados cannabinoides, encontrados exclusivamente en el cannabis y entre los cuales el más activo es el THC, o delta-9-tetrahydrocannabinol). Sin embargo, el verdadero origen del 420 yace en las aventuras de un tenaz grupito de mafuteros que se organizó para seguirle la pista a la leyenda de un abandonado sembradío de cannabis hace más de cuatro décadas.

En otoño de 1971 el rumor sobre un oficial guardacostas que había abandonado un sembradío de cannabis en Point Reyes, un bosque de California, llegó a los oídos de cinco estudiantes atletas de la escuela secundaria de San Rafael High School, conocidos como los Waldos. Ni cortos ni perezosos, estos chicos decidieron que se reunirían a las 4:20p.m., después de práctica, en las afueras de la escuela frente a una estatua de Louis Pasteur, y de allí emprenderían la búsqueda en el Chevy Impala del ’66 de uno de los Waldos. Al toparse en los pasillos de la escuela se decían el código “4:20-Louis” a manera de recordarse la hora y el sitio del encuentro. Eventualmente se deshicieron de “Louis” y así permaneció solo el “420”.

Los Waldos nunca encontraron el sembradío, pero sí pasaron horas semana tras semana, entre ida y vuelta, en viajes durante los cuales fumaron mucho pasto. De ahí en adelante, 420 llegó a significar diferentes cosas dependiendo del contexto y del tono de voz: “¿Quieres fumar?” “¿Tienes pasto?” “¿Estás arrebata’o?”… Se convirtió en una forma de comunicación semi-telepática para estos mafuteros con sueños frustrados de encontrar un sembradío repleto de cannabis. El código les permitía hablar sobre la planta psicotrópica, injustamente ilegal, frente a sus maestras y maestros, padres y madres, y demás estudiantes o quien fuera, sin que nadie sospechara de su participación en esta actividad ilícita.

Uno de los Waldos era amigo íntimo de Phil Lesh, el bajista de la banda The Grateful Dead. Aparentemente, durante el tiempo que estos amigos compartieron escuchando música y fumando marihuana se hizo uso del código mafutero. Más tarde, The Grateful Dead llegaría a ser una de las bandas más famosas entre mafuteros y mafuteras, con una leal fanaticada entre cuya subcultura se propagó el uso del código. Años después, Steven Hager incluiría al código de 420 en HEMP 100, una lista de las cosas favoritas de las y los lectores de su revista HIGH TIMES. Y lo demás, como dicen, es historia.

El 20 de abril de cada año, mafuteras y mafuteros a lo largo del planeta celebran la planta del cannabis. La fecha ha llegado a significar un hermoso día dedicado a fumar pasto, tocar y escuchar música, satisfacer munchies, compartir entre entusiastas de la marihuana y, entre otras cosas, marchar por la legalización del cannabis. Sí, leíste bien. Marchar. Este sábado, 20 de abril, en San Juan se dará la primera marcha puertorriqueña por la legalización del cannabis. Con una caminata que partirá a las 9:00a.m. del Parque del Indio y terminará en el Capitolio, entusiastas que se han activado por la legalización de los múltiples usos del pasto, del recreacional al medicinal, saldrán del clóset del cannabis. ¡Actívate y úneteles!

Y que tengas un feliz 420. Hoy, mañana y siempre.