Filadelfia desarrollará ‘salas de inyección supervisada’ para usuarios de opioides

A medida que la epidemia con el uso de opiáceos continúa causando estragos en todo Estados Unidos, la ciudad de Filadelfia planea “combatir” el uso de opioides experimentando con una estrategia de prevención de sobredosis poco conocida en Norteamérica. El pasado martes, funcionarios de Filadelfia anunciaron su apoyo a las llamadas “salas de inyección segura”, espacios supervisados ​​por médicos donde los usuarios pueden inyectarse heroína y otros opioides sin temor a ser arrestados.

En estos lugares le atenderán sin cita previa, se ofrecerían jeringuillas estériles y naloxona, una droga que revierte una posible sobredosis. Además de la supervisión médica, los usuarios tendrían acceso a la información de tratamiento.

La ciudad espera que los salas de inyección supervisada evite entre 24 y 76 muertes por sobredosis de opioides cada año, así como entre uno y 18 casos de infección por VIH.

“Los tiempos requieren nuevas ideas”, señaló el comisionado de salud de Filadelfia, el Dr. Thomas Farley, a NBC News. “Esta es una crisis de salud pública verdaderamente de proporciones históricas”.

Se estima que las muertes por sobredosis en Filadelfia alcanzaron las 1,200 el año pasado; alrededor del 85% estaban relacionadas con el uso de opiáceos y el número total fue casi cuatro veces mayor al número de homicidios. Por primera vez, las muertes por sobredosis el año pasado superaron las 935 muertes registradas en el pico de la crisis del SIDA en Filadelfia en 1994.

Funcionarios de la ciudad describieron el anuncio como un esfuerzo para solicitar propuestas de grupos privados interesados ​​en abrir sitios de inyección segura. Es probable que pasen meses antes de que se abra realmente dicho sitio, expresaron.

La iniciativa es producto de un grupo de trabajo reunido en enero del año pasado por el alcalde de Filadelfia, Jim Kenney, para combatir la epidemia de opiáceos. El grupo de trabajo emitió un informe en mayo con algunas recomendaciones, una de las cuales fue analizar la viabilidad de desarrollar salas de inyección segura.

El flagelo de la adicción a los opiáceos ha sido significativo en Filadelfia, las muertes se duplicaron en solo cuatro años: de 459 muertes en 2013 a 907 en 2016.

La tasa de sobredosis fatal de la ciudad de 46.8 muertes por cada 100 mil habitantes superó con creces a otras ciudades grandes, como Chicago (15.4) y New York (11.2) en 2015.

El uso cada vez mayor de fentanilo, un opioide sintético hasta 100 veces más potente que la morfina, explica en parte el aumento reciente de las fatalidades. El uso de fentanilo se encontró en 412 muertes por sobredosis de drogas en Filadelfia en 2016, un fuerte aumento en comparación a años anteriores según un informe preparado por funcionarios de la ciudad.

Los sitios de inyección segura han operado en Europa desde finales de la década del ochenta y se han utilizado en Canadá y Australia más recientemente. El único sitio de inyección segura independiente de América del Norte, conocido como InSite, se inauguró en 2003 en Vancouver. InSite ha servido como modelo para el diseño de la política pública en Filadelfia, incluso visitaron Vancouver como parte de su investigación.

Aunque el año pasado Seattle anunció que abriría salas de inyección segura todavía no se están brindando los servicios.

Mientras tanto, el Departamento de Justicia, bajo la administración Trump, ha exhortado a los fiscales a perseguir las sentencias máximas disponibles por delitos de drogas, revirtiendo la orientación de la era de Obama y mostrando signos de un enfoque general más estricto a la criminalización de drogas.

Al preguntársele cómo respondería Filadelfia a un posible rechazo de las autoridades federales, Farley expresó que tenía “la esperanza de que el gobierno federal no interfiera con los gobiernos locales que intentan salvar vidas con las salas de inyección segura”.

En una conferencia de prensa el martes, el comisionado de Policía de Filadelfia, Richard Ross, dijo que su actitud respecto a las salas de inyección segura evolucionó desde la firme oposición a “tener una mente abierta”.

“Se están perdiendo muchas vidas”, dijo, “y eso es algo que, en el mundo de la seguridad pública, ciertamente no podemos levantar las manos y decir: ‘Ese no es mi problema’”.

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