Florece en “desobediencia civil” para pacientes en Puerto Rico

De manera muy valiente el periódico Primera Hora y Ramberto Cobián, fundador de la Red Cannamédica de Puerto Rico, le mostraron al país un cultivo de marihuana que le sirve a más de un centenar de pacientes. Un cultivo que está retando las leyes prohibicionistas del Estado Libre Asociado y ha decidido no darle la exclusividad a los negocios del gobierno y ha comenzando su propia siembra de cannabis.

Cobián fue paciente en California, al llegar a la Isla hace ocho años, se dio a la tarea de conseguir su propia medicina. Antes que el gobernador diera paso a una regulación de cannabis medicinal, fue a los agencias pertinentes preguntó por los permisos, y entre el intercambio de información por las redes sociales, decidieron no esperar el reglamento sobre cannabis medicinal y han hecho una “red” de pacientes que cultivan su propia medicina.

Si algo demuestra la ‘nota del periódico’ es la capacidad que tenemos en Puerto Rico de producir y sembrar localmente, sin tener que depender de las farmacéuticas y el carácter de exclusividad que quieren tener con el cannabis medicinal.

Screenshot video PH

En los Estados Unidos, de los 23 estados y 2 territorios con regulaciones médicas, 15 estados permiten el autocultivo medicinal, y de igual forma es realizado en cuatro de los cinco territorios con un mercado regulado de cannabis ‘recreativo’. La cantidad de las plantas puede variar desde 6 maduras, hasta 24 cuando se incluyen las plantas en crecimiento en el hogar.

¿Entonces, por qué darle exclusividad a unos pocos de una medicina que puede crecer en el patio de nuestras casas? ¿Por qué no darle el control a pequeños clubes y promover el autocultivo?

“Un paciente puede ser completamente autónomo creciendo su propio medicamente en su casa. El autocultivo es absolutamente necesario, para nosotros poder garantizar el acceso libre y seguro a este medicamento.” especificó Cobián a Primera Hora, a la vez que especificaba que ellos no promovían el uso de la combustión para el consumo de la medicina.

Sabemos que la Red Cannamédica no es la única que está haciendo ‘desobediencia civil’ para servirle de ayuda a los pacientes, son muchos los que nos postean en nuestras redes el fruto que produce el patio de sus casas, y lo hacen de manera concienzuda y para suplirse ellos mismos. Pero se tienen que seguir multiplicando estos esfuerzos, tanto personales como los colectivos, el autocultivo del cannabis le quita el carácter criminal y de exclusividad que le siguen dando a la planta.

En Puerto Rico tenemos la capacidad de producir, y podemos mejorarla con ayuda de otras corporaciones con experiencia, pero nuestra isla no tiene que depender de empresas que vengan a controlar. Incluso que mejor ejemplo de las últimas incautaciones de la policía donde vemos que de manera casera se produce gran cantidad de cannabis y con alta tecnología.

Puerto Rico ya tiene suficiente malos modelos de lo deficientemente que ha sido darle el control de las medicinas a unas farmacias, incluso, nuestra Isla sabe de lo costoso que ha salido darle la exclusividad de un producto a unos pocos. Lo hemos visto desde el café, el ron, a los cientos de Walgreens, CVS, que han controlado y destruido la economía local. Peor aún, con un cuestionable control, los problemas que tiene el país con el uso de sustancias, no se puede limitar al uso de las sustancias controladas. ¿Entonces, por qué darle la exclusividad a los malos negocios?

Desde que el gobernador reconoció el uso del cannabis medicinal son muchos los pacientes que están saliendo del clóset, ya son varios los medios que reconocen el uso del cannabis medicinal y los pacientes que no dudan en usar en público una sustancia que, aunque sea medicinal, se sigue persiguiendo criminalmente.

Aunque apenas el gobierno acaba de volver a reconocer sus usos, el cannabis es una medicina que ha formado parte de la historia de Puerto Rico, la gente lo utiliza porque les gusta, hace falta y ayuda a un sinnúmero de condiciones médicas. Esperamos que sigan surgiendo más redes de ayuda, y más cultivos personales, está en nosotros educarnos y empezar a tener la capacidad de defenderlos.

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