“Gobierno y empresas privadas le cierran las puertas a los ex convictos”

Resulta lamentable como las empresas privadas y el gobierno no creen en la rehabilitación del sistema y pretenden castigar a ex convictos de por vida. Más aún, cuando la “condena” fue por el uso de sustancias controladas.

Recientemente, nos escribió Nathanahel Arroyo Martínez quien ha tenido que salir a la luz pública exigiendo una oportunidad ya que se siente discriminado por una condena que pagó hace más de una década. Fue adicto por varios años, deambuló y estuvo confinado. En el 2003 decide comenzar una nueva vida, desde cero. Contrajo nupcias en el año 2005 y es entonces que decide emprender una carrera profesional obteniendo un Bachillerato en Educación Vocacional Industrial, y posee licencia de Técnico de Colisión de Hojalatería y Pintura. Sin embargo, la rehabilitación de Nathanahel, la cual es evidenciada por documentos que nos ha hecho llegar, no parece importarle a algunos, que según aseguró el hombre de 41 años, discriminan contra él por su pasado.

Nos envía una misiva reclamando, “necesito de su ayuda. Se que cometí errores en mi vida pero ya cumplí y mi vida es otra”.

“Me decido a ser una persona nueva y productiva para la sociedad, me caso en abril de 2005 con una mujer maravillosa, yo soy Hojalatero empiezo hacer los trámites para sacar mi licencia pasó los exámenes y después no me quieren dar mi licencia porque tenía el récord sucio”. Sin embargo, con el tiempo luego de tramites con abogados y una reconsideración de la junta supervisora de dicha profesión pudo obtener su licencia.

No obstante, Arroyo Martínez decide continuar estudios y logra obtener un bachillerato en Educación Vocacional para ser maestro de Hojalatería y Pintura, y comenzó a trabajar en el Departamento de Educación. “Pero el DE se entera que estuve preso y fui adicto y estuve en las calles me sacaron, y desde ese día empieza mi sufrimiento. No me dejaron trabajar, luego fui a unas convocatoria en 2014 en DE y me cogieron ya que el partido había cambiado”. Pero, lamentablemente luego cerraron el curso. “Participé en varios años en unas convocatoria de San Sebastián y Mayagüez diferentes escuelas y tampoco me nombraron por discrimen estando más cualificado que los demás competidores”.

Luego, en 2015 entró a laborar en la institución Automeca de Aguadilla siendo uno de los pocos profesores con los que contaba con Bachillerato en Educación. Sin embargo, “ellos se enteraron que estuve preso, tanto el personal y la administración me hicieron la vida imposible”. Esto a pesar que, “tengo mis evaluaciones de 90 a 100 en todos los tiempos que trabajé”. Pero este año, “Automeca alega que no hay trabajo por falta de matrícula cuando académicamente el más preparado soy yo. Hay profesores que sólo tienen cuarto año nada más y son profesores… ¿Van a tener la capacidad de atender a los estudiantes con diferentes forma de aprendizaje, estudiantes con acomodo razonable, también estudiantes de educación especial, qué ayuda les podría brindar si no tienen la capacidad de ayudarlos?

Pero lo que es peor, “¿Dónde está la rehabilitación? Me siento que el gobierno y las empresas privadas nos hacen la vida imposible por haber sido ex convicto y querer echar hacia delante”.

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