Inmunidad y estragos de una policía militarizada

Los abusos policiacos que ha ocupado los medios de comunicación estadounidense en las últimas semanas son el reflejo de un país que no ha resuelto sus conflictos de segregación racial y que, por el contrario, ha preferido armar de tácticas militares a sus “fuerzas de orden” público. Un cuerpo policiaco que no duda en recurrir a la fuerza y que pareciera gozan de inmunidad contra la población civil. Donde las llamadas minorías raciales y las comunidades de escasos recursos económicos llevan el peor embate al tener que enfrentar a una policía militarizada entrenada para repeler todo lo que no vaya con lo establecido por su gobierno y sus intereses económicos.

La agresividad contra la población con la que ha respondido la policía de Ferguson, NYC, Cleveland, entre otras ciudades han puesto en evidencia el poco valor que se le brinda a los derechos humanos y civiles de la sociedad estadounidense. Donde con la excusa de la ‘guerra contra las drogas’ se ha preferido militarizar una policía que cada cierto tiempo recibe nuevas inyecciones de fondos militares. Un ciclo bastante cotidiano en los intereses militares norteamericanos que suele combinarse con la “seguridad” interna como lo ha sido recientemente con la “guerra contra el terrorismo”.

Como resultado se ha transformado la percepción de visualizar al policía como un servidor público al servicio de la comunidad para convertirse en una figura cuasi militar que invade comunidades y detrás de ese cuerpo policiaco tiene una fuerza judicial para justificar el uso desproporcionado de la fuerza. Preocupación que ha presentado el congresista demócrata Hank Johnson autor de la propuesta de ley para desmilitarizar la policía que hasta ahora había encontrado poco interés en el Congreso.

A mediados de este año, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) publicó el informe: “War Comes Home: the Excessive Militarization of American Policing” donde presenta como la policía de los Estados Unidos se ha convertido en una excesivamente militarizada, “principalmente a través de programas federales que crean incentivos para la policía estatal y local para utilizar armas innecesariamente agresivas y tácticas diseñadas para campos de batalla.”

El informe demuestra cómo la guerra contra las drogas en los años noventa aumentó la militarización de la policía, pero el flujo de dinero para “seguridad nacional” después de 11 de septiembre, obligó a los departamentos de policía a invertir sumas millonarias del erario público en la compra de equipo, adiestramiento y parafernalia militar. Cuyo resultado, al igual que la guerra contra las drogas ha aumentado “el riesgo de violencia, amenaza las libertades individuales y el uso de armas y tácticas paramilitares discriminadamente a las llamadas minorías raciales.”

Asimismo, el informe de la ACLU señala como antes se usaba los equipos de SWAT (Special Weapons and Tactics) para casos especiales de emergencia, secuestros o fugitivos y actualmente se justifica sus usos para procesos judiciales contra sospechosos de crímenes no violentos. Principalmente. se ha justificado su uso para la ‘guerra contra las drogas’. Para el año 2011-12, el 62% de las ocasiones que se utilizó el SWAT fue para asuntos relacionados con drogas.

Otras reseñas señalan como las manifestaciones de Ferguson han presentado una militarización de la policía que atentan con “las libertades políticas básicas, incluidos los derechos de libre expresión, reunión y de la libertad de prensa.” Las manifestaciones en las ciudades donde se han presentado los recientes abusos policiacos han ocasionado arrestos en masa, incluso, indiscriminadamente contra miembros de la prensa.

Para solucionar los problemas de la “cultura militarizada” de la policía, el presidente de EEUU, propone invertir 263 millones de dólares para incrementar el uso de cámaras corporales, expandir el entrenamiento de agentes de la ley y añadir recursos para la reforma de departamentos de policía. Pero no olvidemos que con todo y video, los abusos de la policía como el asesinato de Eric Garner por manos del NYPD, pueden no encontrar justicia en cortes que aprueban la violencia y las tácticas militares de su policía.

En la Isla…

En Puerto Rico, la militarización de la policía siempre ha estado atada al servicio de los intereses del gobierno de los Estados Unidos a nivel local o regional. Según el criminólogo Gary Gutiérrez, cuando viene la militarización y abusos policíacos, en la Policía de Puerto Rico solo se sigue el patrón impuesto por la metrópolis. “El resultado es que desde hace varias décadas, las uniformadas locales tienen cada día menos independencia de acción y están más militarizadas. No para proteger al pueblo, sino para proteger el orden social necesario para que el capitalismo financiero siga ganando dinero.”

La Policía de Puerto Rico tiene más del doble del promedio de policías que Estados Unidos, alrededor de 4.6 por cada mil habitantes. Con 17 mil miembros componen el segundo departamento más grande de los Estados Unidos, solo superado por NY. Otro ejemplo de la militarización policíaca lo demostraron los reclamos y demandas de la ACLU en el informe “Isla de Impunidad: Policía de Puerto Rico al margen de la ley”. Gracias a este informe el Departamento de Justicia Federal tiene a la PPR bajo amenaza de sindicatura por los incidentes del “uso de fuerza excesiva, registros e incautaciones inconstitucionales, y actuaciones discriminatorias”. Demandas que se han limitado a la búsqueda de un monitor federal que, aunque no lo dejan relacionarse con la prensa, se pretende recupere la protección e integridad de la policía con la comunidad.

Indicadores de Militarización Operacional de la Policía http://goo.gl/bU28jK
Indicadores de Militarización Operacional de la Policía  http://goo.gl/bU28jK

 

 

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