Junta Reglamentadora emite nuevas restricciones con la flor de cannabis

En los pasados días los pacientes que utilizan “cannabis medicinal” sufrieron otro revés cuando la Junta Reglamentadora le recalcó a los dispensarios que está prohibido como método de administración la ignición o combustión del cannabis medicinal. Lo anterior no excluye la valoración.

“No obstante, la vaporización de la flor podrá ser autorizada únicamente cuando el paciente sea diagnosticado con una condición terminal o cuando el médico determine que no hay otras alternativas idóneas o adecuadas de tratamiento, o que es la manera idónea de tratar la condición médica”, recalcó la misiva del licenciado Antonio Quilichini Arbona, director de la Junta Reglamentadora nombrada por el gobernador.

Para que un paciente pueda adquirir la flor de cannabis en un dispensario, la recomendación médica deberá especificar que la vaporización de las flores es el método idóneo de tratamiento, o por condición terminal.

Por ende, se prohibe a los dispensarios dispensar la flor, si el médico no ha cumplido con el requisito de ley. Los dispensarios que dispensen la flor cuando el médico no lo haya recomendado como método de administración se expone a ser sancionados por la Junta Reglamentadora.

Parece mentira que luego que se diera decenas de permisos para la venta, el cultivo y que miles de pacientes conocieran los beneficios del cannabis, ahora el gobierno le sigue metiendo trabas a una industria que apenas arranca en la Isla. Nos deja con la pregunta para quiénes son estas medidas, quiénes son los vividores que disfrutan de la sobre regulación de la planta.

Como hemos expresado en otras ocasiones, ni la “industria” ni los pacientes están para los continuos vaivenes políticos ni las amenazas de más y nuevas regulaciones a un mercado tan exclusivo. Estamos en la espera de unos cambios en el reglamento que apuntan aún retroceso, donde para recibir la flor el paciente tendrá más escollos y será la sobre regulación y los que mantienen el negocio exclusivo los grandes ganadores.

Ahora tendremos a los pacientes tendiendo más visitas al doctor y a los galenos con más amenazas de ser investigados por recomendar cannabis en su forma natural.

Por más que se alegue que “el paciente será el objetivo primordial de esta política pública”, se sigue imposibilitando los procesos de licencias, y es un tratamiento costosísimo, sobre regulado y que ignora la posibilidad del cultivo casero de la planta. Una medida centrada en los pacientes deberían promover que se pueda cultivar su medicina como en otras jurisdicciones federales.

En los Estados Unidos, de los casi treinta estados y territorios con regulaciones médicas, en más de la mitad se permite el autocultivo del cannabis con fines terapéuticos. Lo que podría controlar los costos y le daría la oportunidad a muchos el poder tratarse sus condiciones con cannabis.