En la Cámara de Representantes escasea la lógica y los “buenos samaritanos”

Quizás expresar que los políticos de la Isla prefieren que te encarcelen o te mueras puede sonar un poco exagerado. Pero no está lejos de la verdad, cuando antes de tratar los asuntos de drogas de manera diferente, los políticos de la Cámara de Representantes prefieren mantener las leyes punitivas contra las drogas sabiendo que no han dado resultados positivos.

Luego de tantas promesas salubristas y años de discusión en Vistas Públicas, la Cámara de Representantes no se pudo poner de acuerdo para apoyar proyectos para despenalizar la mera posesión de cannabis o la “Ley para la Prevención de Muertes por Sobredosis de Opioides de Puerto Rico”. Hace algunas semanas culminó la última sesión del cuatrienio en la Cámara de Representantes y no se aprobó el proyecto para descriminalizar la posesión simple de cannabis con el Proyecto del Senado 517, tampoco creyeron en la regulación del cannabis para cuestiones médicas, no olvidemos que la regulación existente fue aprobado por orden ejecutiva y carece de fuerza de ley.

Asimismo, a la Cámara de Representantes no les alcanzó el tiempo para discutir el Proyecto 1445 un proyecto de ley para establecer el uso de Naloxona y una política de “buen samaritano” que proveería ciertas protecciones a individuos, personal médico o personas usuarias de drogas que atiendan a una víctima de sobredosis de opiatos. El método que viabiliza el uso de naloxona como sustancia para contrarrestar los efectos de los derivados del opio, aprobado sin receta médica en varios estados de EEUU, se quedó ‘engavetado’ en la Comisión de Salud dirigida por la Representante Lydia Méndez.

Luego de tratar de vendernos lemas de supuestas “rutas salubristas”, hasta utilizando la parábola bíblica del “buen samaritano”, resulta bochornoso que el bipartidismo del Estado Libre Asociado no se haya podido poner de acuerdo para apoyar unas reformas aprobadas hace décadas de años en decenas de estados de Norteamérica. Como lo era la propuesta para despenalizar la posesión simple de cannabis, o el uso de la Naloxona que ya es vendida sin receta médica en varios estados.

No obstante, en tiempo de campañas electorales es muy buena oportunidad para expresarle a los partidos políticos de mayoría que ya no podemos creer en falsas promesas “salubristas”. Muchos menos teniendo los mismos políticos para las próximas elecciones. Los mismos prohibicionistas que llevan décadas anteponiendo sus creencias religiosas y la politiquería por encima de los derechos humanos, el raciocinio y la salud pública.

Pero aproveche esas visitas de las campañas y sus presentaciones en los medios para cuestionarle por qué desde la década del setenta una docena de estados de EEUU prefirieron descriminalizar el uso de cannabis y por qué ahora se suman más de veintiuno y Puerto Rico se queda atado a unas políticas punitivas. ¿Tenemos que esperar a que venga por orden federal? Pregunte, por qué otros estados han regulado el consumo de cannabis generando miles de dólares en nuevas oportunidades comerciales, mientras nuestro pueblo sigue encarcelando.

Cuestione por qué hay naciones que han descriminalizado el uso personal de todas las drogas y cuál ha sido el impacto en comparación al nuestro. ¿Debe cuestionarle qué se logra encarcelando a un usuario? Sobre todo, por qué persiste la prohibición y cuál ha sido el impacto de mantener una guerra contra las drogas donde todos somos víctimas.

Lea cinco exigencias salubristas para acabar con la guerra contra las drogas…

Related posts: