La deshumanización y el prohibicionismo: dos armas que van de la mano

Por: Tisha M. López Rivera

Durante muchos años nos hemos regido bajo un modelo punitivo, con la esperanza de que en algún futuro podamos vivir en un mundo “libre de drogas”. El plan se basa en eliminar las “plagas” que representan las personas con problemas de adicción a drogas, encarcelándolas en celdas de prisión, alienadas de la sociedad mientras ésta goza de una reducción considerable en la criminalidad y se vive en paz y armonía. Suena como un buen plan ¿no? O al menos, eso nos han hecho creer. La realidad es, que nada de esto ha sucedido, ni sucederá. Es más, es muy probable que la situación empeore. Y es que el modelo prohibicionista no ha hecho nada bueno, sino ayudar a la estigmatización y la deshumanización de las personas con problemas de adicción a drogas. A continuación expondré cómo el modelo prohibicionista ha contribuido a que no se le atribuya valor social a las personas con problemas de adicción, causando así una deshumanización y violación a los derechos humanos.

En primer lugar, el modelo prohibicionista no le facilita tratamientos a las personas con trastorno de uso de substancias. El trastorno de uso de substancias es una enfermedad, la cual necesita ser tratada, como cualquier otra, pero el modelo prohibicionista opta por encarcelar a estas personas, donde hay una gran probabilidad de que su enfermedad de adicción agrave. Entonces, ¿No merecen ayuda por el simple hecho de consumir drogas? ¿O es que los derechos humanos no aplican a todo el mundo? Esta es una manera de deshumanizar a las personas con trastorno de uso de substancias, ya que las minimizan solo por el hecho de tener una adicción de drogas ilegales, las cuales están fuertemente estigmatizadas en nuestra sociedad. Ningún ser humano debería ser privado de sus derechos, y nuestro derecho a la SALUD es sumamente importante.

Segundo, debido al modelo prohibicionista y el mensaje que brinda a la sociedad sobre la penalización de toda persona que utilice drogas ilegales, y su lema de “un mundo libre de drogas” se ha llegado a estigmatizar grandemente a las personas con problemas de adicción a drogas, segregándolas de la sociedad. Muchas veces, éstos son penalizados doblemente, pues el estigma que cae sobre ellos por utilizar drogas es tan grande, que los penalizan con cárcel, y cuando salen de la cárcel es muy difícil su re-integración a la comunidad. Ya hay una línea trazada entre la persona y la comunidad, no le brindan una oportunidad sino que lo segregan. Esto también es parte de la violación de derechos del ser humano, ya que todo ser humano tiene el derecho a superarse, y pienso que todo ser humano necesita un ambiente fuera de todo negativismo, libre de estigmatización y respeto entre seres humanos para lograr una completa superación.

En conclusión, el paradigma prohibicionista y la deshumanización del ser humano van de la mano. En todas las medidas punitivas que hemos visto que  se han tomado desde hace años, ha habido deshumanizaciones, violaciones a los derechos del ser humano, y lo peor es que muchas veces no nos damos cuenta, por falta de conocimiento sobre nuestros derechos, o por lo acostumbrados que nos encontramos a deshumanizar a las personas con trastorno de uso de substancias. Necesitamos concientizar a las personas, necesitamos tomar nuevas medidas que vayan a favor del ser humano y sus derechos, el prohibicionismo ha fracasado en sus métodos para brindarnos una buena salud al colectivo, y lo seguirá haciendo. Abramos bien  nuestros ojos, pero sobre todo, expandamos nuestras mentes.

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