La marihuana como opción fiscal (Entrevista El Nuevo Día)

Puerto Rico podría recaudar como Washington y Colorado

Por Yaritza Santiago Caraballo (Publicado originalmente en El Nuevo Día)

Habiendo tocado fondo con su  crisis fiscal, Puerto Rico debería evaluar las iniciativas de los estados de Colorado y Washington,  que han organizado la venta de marihuana,  mediante modelos de negocios regulados  cuyos ingresos son una importante  fuente adicional para la educación.

La organización local Intercambios Puerto Rico y otras dos, que  visitaron  la Isla la semana pasada -Drug Policy Alliance (DPA) y  Open Society Global Drug Policy (OSF)-, plantearon en  la Legislatura y a funcionarios del gobierno central la necesidad de   reformar la política pública sobre la marihuana, por los  beneficios que genera y los males que previene.

“Si visualizas en el lado de la regulación, Colorado, que tiene números parecidos, en términos de población, a Puerto Rico, está generando unos $500 millones o un poco más en regular esta sustancia. Visualizando la deuda económica que tiene Puerto Rico ahora mismo, vamos a tomar medidas drásticas y bregar con el problema de las drogas de frente”, expuso Pedro Colón, coordinador de Intercambios Puerto Rico. Esa organización maneja un programa de intercambio de jeringuillas y promueve la prevención del VIH y la Hepatitis C.

Intercambios Puerto Rico,   DPA y OSF, promueven que la política pública sobre las drogas en Puerto Rico -particularmente en lo alusivo a la marihuana- dé paso a  un modelo efectivo que  reduzca la violencia, controle la transmisión de enfermedades  como el VIH, y sustituya la privación de la libertad por tratamientos efectivos.

La venta de marihuana como fuente de recaudos para el gobierno es una de las distintas ideas contenidas en la visión amplia de reforma salubrista que promueven las mencionadas entidades.

Colorado es el primer estado en permitir, con el aval de la mayoría de los votos de sus residentes,  la venta de marihuana recreativa  a las personas de  21 años en adelante.

Esta iniciativa, que está regulada  por ley, comenzó el primero de enero de 2014  y promete generar   $600  millones en ventas anuales. Durante la primera semana,  37 establecimientos reportaron ventas por casi $5 millones en Colorado, según reportes de prensa.

Colorado, además, espera recaudar, a través de las ventas, cerca de $70 millones anuales. La mayoría de esos ingresos se destinarán a la educación.

Puerto Rico está atrasado

Ethan Nadelmann, director ejecutivo de DPA-  entidad estadounidense   que promueve el establecimiento de políticas de drogas centradas en la ciencia,  la salud y los derechos humanos- señaló que Puerto Rico tiene una   política pública de  drogas atrasada que urge ser reformada,  como lo han hecho  20 jurisdicciones en Estados Unidos que legalizaron la marihuana para fines médicos.

Otros 17 estados  la despenalizaron,  y dos estados-  Washington y Colorado- la legalizaron para uso recreativo.

Según Nadelmann,  permitir el uso de la marihuana es  prudente pues  los  estudios no evidencian ninguna relación entre el consumo de marihuana y los  crímenes violentos.  Sin embargo, la política del gobierno local es procesar judicialmente a quien la posea.

“Lo que está pasando en Colorado es muy bueno. Y cuando vienes a Puerto Rico  escuchas que los bonos (del gobierno) están en el nivel chatarra. La política de drogas de Puerto Rico parece ser: deja que los  criminales hagan dinero y no el gobierno. Esa es una política que parece comprometida con las fallidas políticas del pasado, en las que las personas están temerosas de pensar y hablar de nuevas formas”, expuso Nadelmann.

El representante popular José Báez coincide en que se   legalice  la marihuana y que el gobierno sea el dueño de ese mercado pues abriría una industria agrícola amplia y una oportunidad de negocio en la distribución al detal como hace Colorado.

Las autoridades supervisan el cultivo, la distribución y el mercadeo de la marihuana, “ Yo estimo que un 10% al 25% de la droga que se vende en los puntos de drogas es marihuana. Yo creo en sacar la marihuana del mercado negro o hacerla legal y es como el alcohol, al que le gusta lo toma y al que no, no”, dijo.

Legalizar la marihuana daría un golpe al crimen organizado como sucedió con el fin de la prohibición al alcohol, la cual fracasó porque no detuvo su consumo.

“Lo que está pasando con la marihuana es como la prohibición del alcohol. Nuevamente, los mafiosos hacen dinero, hay violencia, corrupción en la Policía y como quiera las personas que quieren marihuana la pueden conseguir. La mano dura ha probado ser inefectiva”, sostuvo Nadelmann.

Mientras se da este debate, dos proyectos legislativos  buscan cambiar ciertos aspectos de la política pública sobre las drogas.   Uno es el Proyecto del Senado 517 que no legaliza la marihuana, sino que  descriminaliza la posesión de  menos de 14 gramos de marihuana.

La posesión de menos de 14 gramos de marihuana, en lugar de implicar una condena de cárcel,  se castigaría con multas de $100 o más. Además, la posesión de entre 14 a 28 gramos de marihuana sería castigada como un delito menos grave que conllevaría una multa de $500 o pena de reclusión de hasta seis meses.

Mientras, el proyecto de la Cámara 1362 legaliza el uso terapéutico medicinal de la marihuana y crea un sistema controlado de producción. Las medidas son bien vistas por la DPA, Intercambios Puerto Rico,  y  la OSF  porque la política actual del país no ha reducido la criminalidad, además  implica gastos exhorbitantes para el gobierno.

Según Rafael Torruella, director ejecutivo de Intercambios Puerto Rico,  un preso por posesión de marihuana  le cuesta al erario  unos  $40,000 al año. Claro está,  dijo que  permitir el uso de la marihuana   no resolverá de inmediato el problema pero será el primer paso. “Si Puerto Rico quiere cambiar el problema de las prisiones, de la criminalidad, del VIH, el problema económico del país, tiene que considerar lo que está haciendo el resto del mundo”, señaló.

Uruguay, Suiza, la República Checa y Portugal legalizaron la compraventa y el cultivo de marihuana.

“El movimiento global va hacia un movimiento de regulación porque hemos aprendido que lo que está en la mesa ahora mismo no funciona: hay demasiadas personas en prisión, jóvenes con récord criminal. Hay muchas razones para articular  un nuevo paradigma no liberal sino  racional”, dijo Karsia Malinowska-Sempruch, directora de la OSF.

 

Publicado originalmente en El Nuevo Día.

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