La OEA abre el debate para despenalizar el consumo de drogas

La Organización de Estados Americanos abre el debate para despenalizar el consumo de drogas en el continente como base de cualquier estrategia de salud pública en su “Informe sobre el Problema de las Drogas”. En comunicado de prensa el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, señaló que el informe presenta una cruda revisión de la realidad que los países del continente enfrentan en relación con el fenómeno de las drogas, analizando las políticas implementadas en la región hasta ahora y los posibles escenarios. Insulza aspira que el documento no sea entendido “como una conclusión, sino sólo como el inicio de un debate largamente esperado”. Estos esfuerzos van en cumplimiento de un mandato emanado de la VI Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias, Colombia, el año pasado. Además estará en el centro del diálogo en la próxima Asamblea General de la OEA que tendrá lugar entre el 4 y 6 de junio de 2013 en La Antigua, Guatemala.

El Secretario General explicó que en el Informe “hemos procurado no callar ni ocultar nada”, para así “mostrar el problema tal cual es y cómo se manifiesta, de diferentes maneras, en nuestros diversos países y subregiones; mostrar el volumen de dinero que mueve y quiénes se benefician de él; cómo erosiona nuestra organización social y cómo debilita la salud de nuestros pueblos, la calidad de nuestros gobiernos y aún de nuestra democracia”.

Informe sobre el Problema de las Drogas

Insulza señaló algunas cifras contenidas en el Informe, que fue elaborado por un equipo de expertos que trabajó bajo su dirección durante un año, que indican que en las Américas “se encuentra aproximadamente el 45 por ciento del total de los consumidores de cocaína en el mundo, aproximadamente la mitad de los de heroína y una cuarta parte del total de los de marihuana. Se ha incrementado el consumo de pasta base de cocaína, de crack, de inhalables, de drogas sintéticas y el uso indebido de fármacos legales”. Agregó que este consumo “genera en nuestro hemisferio un negocio ilícito que, sólo en los mercados de venta minorista, se sitúa en alrededor de los 151.000 millones de dólares”.

Explicó que aunque el impacto del fenómeno de las drogas afecta a los países de manera diversa, “la preocupación por ellas nos une a todos”, porque “la relación entre drogas y violencia es uno de los principales factores del temor de nuestros ciudadanos y ha contribuido a llevar el tema de la seguridad a los primeros asuntos de preocupación para los ciudadanos de todo el Hemisferio”. Siguiendo esta línea de reflexión, Insulza dijo que “esta situación debe ser enfrentada con mayor realismo y mayor eficacia si queremos avanzar en soluciones efectivas” y con mayor claridad apuntó que “todos quienes tenemos responsabilidades en el ámbito público, le debemos a los millones de mujeres y hombres que hoy se sienten amenazados, respuestas claras y políticas públicas eficaces para enfrenar este flagelo”.

El Informe, de aproximadamente 400 páginas, se compone de dos partes: el Informe Analítico, que explica las razones que inducen a la sociedad a preocuparse por el consumo de drogas y la llevan a tratar de controlar sus efectos en la salud humana; y el Informe de Escenarios, que es un examen de los caminos que podría seguir el fenómeno en los próximos años en el continente.

En la primera parte, indicó, “seguimos todo el proceso de la droga en la región, la única en el mundo en la cual todas sus etapas se hacen presentes de manera dominante: el cultivo, la producción, la distribución y la venta final de sustancias controladas. En cada etapa revisamos las distintas expresiones que adopta la actividad, así como su impacto ambiental y la reacción del Estado, sus consecuencias y limitaciones”. Comentó que se examinó “el consumo de las diferentes drogas en nuestros países, sus efectos sobre la exclusión social y el ejercicio de los derechos humanos, las formas de tratamiento y prevención posibles y practicados en la actualidad y, nuevamente, la reacción de nuestros Estados”.

En la segunda parte, apuntó que “tres de los cuatro escenarios expuestos –“Juntos”, “Caminos” y “Resiliencia”- describen distintas alternativas de futuro según se ponga el acento en el fortalecimiento institucional, la experimentación con modificaciones legales o la capacidad de reacción ante el problema desde la comunidad. El cuarto, “Ruptura”, nos advierte sobre lo que podría ocurrir si no somos capaces en el corto plazo de arribar a una visión compartida que nos permita sumar nuestros esfuerzos para enfrentar el problema, respetando al mismo tiempo nuestra diversidad frente a él”.

Insulza presentó cuatro conclusiones: es necesario tratar el problema de acuerdo a cada realidad; los países con menos recursos y menor fortaleza institucional tienen más dificultades para hacer frente al impacto del narcotráfico; el fenómeno requiere un enfoque de salud pública; y el enfoque del problema debe ser múltiple, flexible, comprensivo de las diferencias y debe contar con la unidad en la diversidad.