La persecución política de una flor

Por: Ricardo Rosado UPR, Recinto de Río Piedras

¿Te has preguntado alguna vez el por qué de la gran guerra en contra de las drogas? ¿Por qué tantas restricciones hacia la planta de marihuana? Recientemente, hemos visto como el famoso tema de la “guerra contra las drogas” ha sido el protagonista de los medios de comunicación, tanto en Puerto Rico como en otros países, por ejemplo, los Estados Unidos. Esa famosa guerra, ha dado inicio a un sinnúmero de controversias en cuanto a la legalización (o despenalización) y/o medicalización de drogas, como lo es el caso de la marihuana.

La marihuana, derivada de la planta de Cannabis sativa (Meyer and Quezner, 2013) ha estado en nuestro alrededor desde hace años. Es evidente, cómo su uso se ha vuelto peculiar y común en nuestra sociedad (al igual que otro países) ya sea para fines recreacionales o de automedicación como, por ejemplo, para calmar algún dolor (según expresan varios usuarios). Además de esto, vemos cómo su uso y su práctica, hasta ahora, no ha dado indicios de resaca como el alcohol ni de cáncer como la nicotina, como tampoco se ha reportado ninguna muerte por sobre dosis ni nada por el estilo. No obstante, el gobierno de Puerto Rico no se ajusta a la realidad actual, para poder así dar un gran paso en la despenalización de la marihuana.

Si observamos a otros países, se puede notar cómo la despenalización o descriminalización, ha funcionado de manera viable y prometedora. Países como Portugal, describen el proceso de descriminalización como uno más barato, humano y gratificante, según reportó el médico Ibrahim Pérez en su artículo del periódico El Nuevo Día (octubre 15, 2014). Adoptando el informe de la Comisión de Política de Drogas de las Naciones Unidas (ONU), estaríamos poniendo fin a la criminalización, estigmatización y marginación de las personas usuarias de la marihuana que no le hacen daño a la sociedad (Pérez, 2014). Sin embargo, esta increíble y notoria realidad, al parecer no existe en las posibles soluciones de nuestros políticos o se hacen, estos últimos, de la vista larga para no tomar acción al respecto (y nosotros sin saber el porqué).

Médicos expresan en los medios de comunicación o en sus consultorios, que uno de los problemas de la despenalización hacia la marihuana, radica en la forma que se ingiere ésta. Al saber que la forma más común de consumo de la marihuana es a través del fumar mediante la inhalación, pues se entiende el posible daño que podría ocasionar a los pulmones. No obstante, tampoco se ha escuchado acerca de un caso en el cual alguna persona haya comenzado a presentar problemas con sus pulmones luego de haber comenzado a fumar la marihuana. Entonces, si el miedo a la despenalización de la marihuana es el factor de la vía de administración (inhalación), pues ¿por qué el gobierno de Puerto Rico no opta por invertir en investigaciones científicas en busca de la mejor ruta de administración? Seguramente, el gobierno responda a esta pregunta partiendo de la premisa de dónde saldrá el dinero si no tienen el presupuesto. Sin embargo, sí tienen el presupuesto para mantener convictos apresados por el uso o posesión de la marihuana. ¡Es completamente ilógico lo que está pasando en nuestro actual Puerto Rico! Entiendo, que si despenalizaran la marihuana, se podrían dejar en libertad a aquellos apresados por su uso o posesión, por lo que se ahorrarían miles de dólares al año a base del gasto monetario que cuesta el mantenerlos en la cárcel; dinero el cual se utilizaría para la inversión en las investigaciones científicas que mencioné anteriormente.

Con la despenalización, no tan solo se estaría economizando el dinero del mantenimiento de convictos, sino también se estarían reduciendo los eventos violentos y situaciones peligrosas a las que se exponen los usuarios al ir a comprar la marihuana a los famosos “puntos de droga”. Tomando esto en cuenta, se podría además medicalizar la marihuana. De esta manera, podría ser recetada por médicos hacia pacientes que sientan algún tipo de dolor y hayan experimentado ya su uso y el alivio que les produce. Finalmente, con la aprobación de los proyectos de despenalización y medicalización, los cuales se están trabajando actualmente (proyectos 517 y 1362, respectivamente) por el senador Miguel Pereira y los representantes Carlos Vargas y José Báez, estaríamos dando pasos gigantescos en cuanto al manejo de drogas en Puerto Rico. Tales pasos los podríamos utilizar entonces para la búsqueda de una mejor ruta de administración y de medicina alternativa. De esta manera, estaríamos investigado los efectos terapéuticos que produzca la marihuana en nuestro cuerpo y en nuestro sistema nervioso, sistema en el cual tenemos los receptores canabinoides en donde actúa el THC (ingrediente activo de la marihuana) de la marihuana (Meyer and Quenzer, 2013).

Otro factor importantísimo, en cuanto a la legalización o despenalización de la marihuana respecta, cabe señalar su cultivo, distribución y venta de la misma. Encuentro de suma importancia y provecho el sacarle ventaja a esos tres factores. ¿Por qué no legalizar la marihuana y crear leyes que trabajen con patentes y permisos para crear un mercado dentro nuestro mismo Puerto Rico? Sería de gran utilidad esta idea tanto social como económicamente. De esta manera, se aprovecharían las siembras encontradas en municipios como Cayey y Caguas (El Nuevo Día, 2014). Entiendo que tantos arrestos a base de cultivos encontrados, debe de ser una señal para despenalizar de una vez y por todas tanto el uso, como también la venta de la marihuana. Si el problema y el miedo del gobierno, radica en el comercio y en las ganancias individuales de su venta ilegal, pues se podrían implementar leyes que mantengan tales cultivos, pero como cualquier otro negocio en Puerto Rico, en el cual se paguen contribuciones, patentes, seguros, servicios de sanidad y otros. Con esto, se estaría creando un nuevo comercio en la isla, el cual estaría generando empleos. De esta manera, se estarían eliminando por completo los fondos innecesarios para la guerra contra la marihuana, se estaría economizando el millonario mantenimiento de convictos en las cárceles a causa del uso o posesión de marihuana en los últimos años, por lo que se estaría solucionando parte del problema y saldríamos todos ganando, incluyendo al gobierno.

En resumen, es hora ya de que tomemos las riendas sobre el control de drogas en Puerto Rico. Tomando en cuenta la evidente realidad del uso de la marihuana en nuestra isla ¿qué más oportuno que comenzar con la despenalización y medicalización de la marihuana? Es por eso que exhorto a presentar ideas similares a las elaboradas en este escrito, con el fin de actualizar la ineficiente “guerra contra las drogas”. La realidad del asunto, es que tal movimiento político no ha dado buenos resultados mientras el problema sigue mostrando un arza en nuestra sociedad. Tomando como ejemplo las opciones elaboradas y llevadas a cabo en otros países como Portugal y estados como Colorado en los Estados Unidos, son suficientes para darnos cuenta de que la legalización y la medicalización de la marihuana nos urge como sociedad puertorriqueña. De este modo, ¡acabaremos entonces con el mito de la despenalización de la marihuana, al igual que con la persecución política de su flor!

 

Referencias:

Báez, J. (2014, octubre 9). Aboga por quienes recurren a la yerba para aliviar sus dolencias. El Nuevo Día.
Meyer, J. S., & Quenzer, L. F. (2013). Psychopharmacology: Drugs, the Brain, and Behavior. Sinauer Associates, Inc. .
Pereira, M. (2014, octubre 11). Amplían debate por la marihuana. El Nuevo Día.
Pérez, I. (2014, octubre 15). Urge descriminalizar la marihuana. El Nuevo Día.