“Las salas de consumo supervisado podrían ahorrar millones de dólares”

Por primera vez, los investigadores han determinado el costo potencial y los beneficios de la apertura de una “sala de consumo supervisado” para las personas que utilizan drogas inyectables en los Estados Unidos. El estudio encontró que una sola instalación en San Francisco podría generar un ahorro de 3.5 millones de dólares.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la epidemia de opioides cuesta a los Estados Unidos 75 mil millones de dólares cada año – 55 mil millones en salud y costos sociales y 20 mil millones para atención de urgencias y hospitalización. Las personas que se inyectan drogas representan menos del uno por ciento de la población de los Estados Unidos, sin embargo experimentan aproximadamente el 56 por ciento de las nuevas infecciones por el virus de la hepatitis C, el 11 por ciento de las nuevas infecciones por el VIH y casi un tercio padecen infecciones de piel y tejidos blandos.

Actualmente existen 97 salas de consumo supervisado en 66 ciudades de 11 países, sin embargo, Estados Unidos no se encuentra entre estos países. Las instalaciones proporcionan un lugar seguro, limpio y equipo de inyección para que la gente pueda traer sus propias drogas e inyectarse mientras se es supervisado por el personal médico.

“Se ha demostrado que las salas de inyección supervisada mejoran la salud y la seguridad tanto de las personas que las utilizan como de los vecindarios”, dijo Alex Kral, Ph.D., autor principal y director del Programa de Salud Conductual y Urbana de RTI International. “Nuestro estudio se centró específicamente en San Francisco, donde hay un gran problema de opioides y evaluó si la apertura de una sala de inyección segura resultaría en un beneficio neto para la sociedad”.

El estudio publicado en Journal of Drug Issues encontró que una sala de inyección supervisada prevendría 3.3 casos de VIH y 19 casos de virus de la hepatitis C (VHC) por año, reduce las hospitalizaciones por infección de piel y de tejidos blandos en 415 días al año, salvaría un promedio de 0.24 vidas al año y facilitará la entrada de 110 personas para tratamiento asistido por medicamentos.

“Aunque los resultados pronosticados pueden sonar pequeños, son sustanciales para una sola instalación de sala inyección segura”, señaló Kral. “Tres infecciones por el VIH representan aproximadamente el 6 por ciento de las infecciones anuales totales relacionadas con la inyección de la ciudad, y calculamos que 19 infecciones por VHC comprenden entre el 3 y el 5 por ciento de las infecciones anuales relacionadas con el VHC por inyección”.

Los resultados obtenidos con una sala de inyección supervisada daría lugar a unos 6.1 millones de dólares en ahorros de salud por año. Las operaciones de una instalación se estiman en $2.6 millones por año, los ahorros netos serían aproximadamente $3.5 millones de dólares anuales.

“Nuestro análisis muestra que una sala de inyección supervisada no sólo mantendrá a los habitantes que se inyectan drogas vivas y fuera del hospital, sino que los alentará a buscar ayuda y le ahorraría dinero a los contribuyentes”, dijo Amos Irwin, uno de autores y parte de Criminal Justice Policy Foundation.

“Este importante estudio se suma a la gran cantidad de investigaciones que demuestran claramente los beneficios de los servicios supervisados ​​de consumo”, dijo Laura Thomas, directora estatal del Drug Policy Alliance. “Esto demuestra que San Francisco experimentaría ahorros de costos, así como salvaría vidas y sacaría de las calles el uso de drogas en espacios públicos”.

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