Los grupos religiosos y su afán por la prohibición

Un grupo de “pastores” suelen sacar a sus “ovejas”, quizás bajo engaño, para tratar de presionar a los políticos en contra de las reformas a las leyes de marihuana. Este grupo de fanáticos religiosos, reunidos en el colectivo “PR por la Familia”, alegan que en cualquier momento serán las votaciones de la Cámara de Representantes para aprobar el Proyecto de la Cámara 1362.

En distintas ocasiones invitan en comunicados de prensa al pueblo “cristiano” a darse cita al Capitolio para supuestamente frenar la regulación del uso terapéutico del cannabis. Resulta extraño, porque estos religiosos conocen la legislatura de Puerto Rico y pueden buscar el calendario por Internet y darse cuenta que el Proyecto no está en agenda. Por lo que serán capaces de alegar que pararon el Proyecto cuando el mismo no ha estado en agenda. Quizás sus propósitos es tratar de mostrar un poderío y respeto político que hace tiempo han perdido y que se limita a uno que otro político.

Segundo, siguen repitiendo que este proyecto busca regular el uso de marihuana medicinal. Algo que es completamente falso, el proyecto que pretendía la regulación de marihuana medicinal en Puerto Rico establecería ahora la “Ley para Autorizar la Investigación Clínico-Científica del ‘Cannabis’ en Puerto Rico”. Esto daría paso a un Proyecto Piloto que permitiría que universidades puedan realizar investigaciones relacionadas con el uso terapéutico del cannabis y establecer criterios y requisitos para las personas que participarán de dichas investigaciones, lo que establecería una reglamentación y un periodo de implementación.

Por otro lado, los religiosos alegan que en todos los lugares donde ya son legales las drogas, todo comenzó aprobando proyectos de “supuesta medicalización”. Aunque no podemos negar que desde que el presidente Barack Obama permitió el uso terapéutico del cannabis a principio de su mandato se han expandido las reformas. El comentario parte de una premisa falsa, Uruguay no tenían una regulación médica antes de legalizar o “regular responsablemente” la marihuana. Asimismo, no nos tenemos que limitar a exigir de abajo para arriba con una descriminalización, medicalización y una legalización o regulación. Las leyes federales nos permiten regular el mercado de Cannabis sin tener que ir por las reformas de descriminalización o medicalización que sobre una veintena de estados “gozan” desde hace más de cuarenta años.

Cuarto, los religiosos señalan que los componentes de la marihuana con indicación médica están disponibles y aprobados por FDA. “El THC conocido como marinol, la mezcla de THC y Cannabidiol, conocido como Sativex, ya están disponibles para todas las condiciones que han sido probadas y está disponible para uso compasivo a través de una compañía norteamericana GW Pharmaceutical.” Sorprende que le reconozcan las propiedades medicinales al cannabis pero no sean capaces de entender que el uso terapéutico es mucho más complejo que el uso de una pastilla procesada para las condiciones que la determine una farmacéutica. Pero… ¿Quién es la iglesia para determinar la manera que un paciente utilice un producto que será regulado? ¿Quiénes se han creído los religiosos para sentirse capaces de interferir entre la relación paciente-doctor? ¿Y para decidir la forma que se usa una planta en tu cuerpo? ¿Acaso la iglesia no se debería limitar a proteger los derechos humanos y el trato justo de nuestros pacientes?

Quinto, estos alegan que con la crisis fiscal que sobrevivimos gastar $500 mil dólares para iniciar un estudio sobre lo que está estudiado hasta la saciedad es injusto cuando se le han quitado fondos a organizaciones sin fines de lucro que brindan servicio directo a pacientes. Aunque creemos que no nos debemos limitar a estudios ni a experimentos, la cantidad de dinero asignado por los políticos es limitadísima y demuestra el poco compromiso que tienen con el proyecto. Eso gasta el gobierno de Puerto Rico en diez presos al año o en veinte condenados de manera forzosa a un programa de desvío que probablemente maneja alguno de los religiosos que componen “PR por la familia”.

En algo creo que los religiosos no se equivocan, la regulación la traen los grandes intereses económicos que quieren controlar la planta, algo que parece inevitable en nuestro quebrantado sistema económico. Por lo que tenemos que apretarnos los pantalones y las faldas por una regulación que garantice el autocultivo y los procesos de educación para una liberación de la planta que minimice los riesgos y daños. Pero si la “legalización” de la marihuana tiene grandes intereses económicos envueltos, la pregunta que le cabe a los religiosos, cuántos intereses económicos tiene la prohibición de la marihuana. ¿Acaso la iglesia y sus programas de tratamiento cristo céntricos no son parte de los grandes mercaderes que tiene el prohibicionismo?

Casi la totalidad de los servicios de tratamiento de drogas son manejadas por ong’s religiosas que han demostrado ser poco efectivas. Qué conste, a quien le funcione la iglesia como tratamiento de drogas nos alegramos, pero ese sistema carece de confianza. Pero ni la iglesia ni el estado tienen que interponer sus creencias divinas por encima del raciocinio y la evidencia científica para tratar los asuntos de drogas. El uso de marihuana se ha demostrado científicamente que es una sustancia menos dañina que el tabaco y el alcohol que ya son regulados por el estado. Entonces, quiénes son los religiosos para intervenir en una regulación de marihuana que podría ser de los primeros pasos inteligentes para trabajar los asuntos de drogas en Puerto Rico, la pregunta que se queda en el tapete, acaso temen que se le caigan sus negocios de (trata)miento. Mejor, enseñen sus números y demuestren con evidencia que sus programas forzosos no son parte del problema.

Related posts: