María Milagros Charbonier insiste en la prohibición de la flor de cannabis

A pesar del compromiso del Partido Nuevo Progresista en las pasadas elecciones de no trastocar la industria de “cannabis medicinal”, la representante fundamentalista María Milagros Charbonier insiste en prohibir la flor de cannabis. Cuando esta semana presentó el informe positivo del Proyecto de la Cámara 941 que busca que se prohiba la venta y distribución de la flor o la moña, el consumo del cannabis en su forma más natural.

La presidenta de la Comisión de lo Jurídico de la Cámara indicó en una entrevista con el periódico Metro que la decisión es supuestamente producto de una investigación en la que se consultó a distintos especialistas de la medicina que advirtieron que, en algunos casos, la utilización medicinal de la flor “pone en peligro la salud de los más vulnerables, como son los enfermos crónicos. La moña no se puede dosificar. Nunca va a ser medicina,” alegó Charbonier.

Insistió en que “hay un informe producto de una (supuesta) investigación, por lo que estamos radicando prohibir la dispensación de la moña de la planta Cannabis sativa y que solo se permita la utilización de cannabinoides purificados, sintetizados y dosificados en cápsulas, cremas, inhaladores, vaporizadores, supositorios, parchos y gotas sublinguales no fumadas”.

Aunque la representante alega no estar en contra de la industria del ‘cannabis medicinal’ y lo reconoce como un compromiso de su administración, la realidad es que Charbonier continua colocándole trabas a una industria que apenas trata de florecer en la Isla. La representante junto con otras legisladores fundamentalistas han sido de los mayores opositores de las reformas a las políticas de drogas desde pasadas administraciones.

Una medida como esta denota un desconocimiento de los beneficios del cannabis, la flor es una de las formas de consumo menos riesgosa, más económica y una manera de tratamiento comprobado. Además, la flor es la manera más conocida de uso y los pacientes no tendrán que ir a los mercados subterráneos para adquirir el tratamiento que conocen.

No deja de preocupar que, estas medidas que buscan satisfacer a unos sectores prohibicionistas por excelencia, como lo son los sectores religiosos, también pretendan garantizar que unas empresas puedan comercializar de manera exclusiva propiedades que tienen la planta de cannabis. Por lo que se seguirá sobre controlando la planta y aumento aún más los altos costos de la medicina.

El cannabis es actualmente legal para uso médico en 29 estados de EEUU, representando más del 60 por ciento de la población estadounidense. Más de la mitad de los estados con ‘cannabis medicinal’ puede sembrar de 4-6 plantas por hogar. ¿Por qué conformarnos con menos?