Marihuana: la droga de salida

Por: Philippe Lucas[1] 

La marihuana no es completamente inofensiva, ni lo cura todo. Pero ahora que las encuestas muestran un creciente apoyo a la reforma de las políticas sobre la marihuana, es justo afirmar que la mayoría de las personas no cree más que la legalización de la marihuana lleve al fin del mundo. Sin embargo, algunos de quienes apoyan la reforma mantienen preocupaciones a sumar una droga legal más a la lista (junto con el alcohol, el tabaco y los medicamentos) pueda resultar en un aumento de su consumo.

Pero qué pensarían si la legalización del acceso a la marihuana para personas adultas resultara en una reducción del uso de alcohol y otro tipo de drogas. ¿Qué tal si la marihuana, en vez de ser la droga de entrada, resultara ser en los hechos la droga de salida para usos problemáticos de otras sustancias?

Una cada vez más sustancial investigación científica sobre una teoría conocida como sustitución por marihuana sugiere precisamente ello.

En pocas palabras, el efecto de sustitución es una teoría económica que plantea que variaciones en la disponibilidad de un producto puede afectar el uso de otro. Quizás el mejor ejemplo de terapias de sustitución de drogas sea la utilización de la metadona como sustituto de la heroína, o los cigarros eléctricos y parches de nicotina en lugar de fumar tabaco.

No obstante, el efecto de sustitución también puede ser un resultado inesperado de cambios de política publica u otros cambios sociales, tal como cambios en el costo, estatus legal o disponibilidad de determinadas sustancias. Por ejemplo, en 13 estados de los Estados Unidos que han despenalizado el uso de la marihuana desde la década de 1970, investigaciones han mostrado cómo usuarios de drogas dejaron de utilizar drogas más duras para utilizar marihuana una vez que los riesgos legales se redujeron (Model, 1993).

If you think this is safe…

Posted by Descriminalización.org on Sábado, 2 de mayo de 2015

Los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares en Australia en 2011, parte de la Estrategia Nacional sobre Drogas, indicaron que 56.6% de las personas que utilizaban heroína la sustituían por marihuana cuando enfrentaban desabasto de heroína. La encuesta también encontró que 31.8% de las personas que utilizaban analgésicos para fines no médicos reportaron utilizar marihuana cuando no podían acceder a estos (Aharonovich et al., 2002).

Por otra parte, una encuesta que realicé con unos colegas en 2011 a 404 personas con uso médico de la marihuana encontró que más del 75% respondieron haber utilizado la marihuana como sustituto de otras sustancias. Más del 67% reportaron utilizar la marihuana como sustituto para drogas prescritas, 41% como sustituto del alcohol y 36% como sustituto de otras sustancias ilícitas (Lucas et al., 2012).

Esta y otra evidencia de que la marihuana puede funcionar como un sustituto de opiáceos farmacéuticos, alcohol y otras drogas – y con ello reducir accidentes automovilísticos, violencia y robos relacionados con el consumo de alcohol, así como enfermedades de transmisión asociadas con el uso de drogas inyectables – puede resultar en evidencia científica para la generación de políticas de drogas basadas en un enfoque de salud pública. Dado el enorme potencial para disminuir el sufrimiento individual y los costos sociales asociados con las adicciones, se requiere más investigación científica sobre el efecto de sustitución de la marihuana, la cual parece estar justificada tanto en razones económicas como éticas.

Con el fin de maximizar los beneficios de salud pública del efecto de sustitución de marihuana probablemente se requerirá la legalización del uso de la marihuana para personas adultas, tal como está siendo actualmente implementado en los estados de Washington, Colorado, Oregón, Alaska y el Distrito de Columbia. La pregunta pendiente es si tendremos el coraje necesario para dejar atrás las políticas de drogas basadas en el miedo, el prejuicio y la desinformación para, en su lugar, dar inicio a estrategias mejor informadas por la ciencia, la razón y la compasión.

[1] Vicepresidente de Tilray e investigador en el Centro de Investigación sobre Adicciones de British Columbia, Canada.

** Este texto fue escrito originalmente para Matters of Substance, un blog del Centro sobre Investigación en Adicciones de BC en la Universidad de Victoria. Disponible en http://carbc2300.wordpress.com/2013/11/28/cannabis-the-exit-drug/

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