Más del 75% de la población mundial no tiene acceso a drogas para el dolor

Más del 75% de la población mundial se le dificulta y no tiene acceso a analgésicos opioides para tratar el dolor. Pacientes terminales de cáncer, de HIV, incluso, mujeres en parto, son algunos de los grupos más impactados por estas restricciones.

Entre los muchos problemas que crea la ‘guerra contra las drogas’ es restringir y sobre controlar el acceso a medicamentos para el dolor. Lamentablemente, las comunidades marginadas y los países en ‘vías de desarrollo’ lo sufren más que los países hegemónicos. Pero no siempre es una cuestión de poder económico, sino de la voluntad política, esta es la principal conclusión del informe, La crisis global del dolor evitable: El impacto negativo del control de los medicamentos en la salud pública, presentado por la Comisión Global de Políticas sobre Drogas.

La Organización Mundial de la Salud estima que decenas de millones de personas tienen que soportar un dolor evitable por falta de acceso a medicamentos que son prohibidos o sobre controlados. Tan solo el 17% de la población mundial tiene acceso al 92% de la morfina y alrededor de 5.500 millones de personas no cuentan con la posibilidad real de recibir analgésicos opioides.

El problema principal son las políticas de control impuesta internacionalmente a sustancias como los opioides. El Informe de la Comisión señala que son las políticas restrictivas locales e internacionales destinadas a evitar que estos medicamentos sean mal utilizados, algo que acaba perjudicando a quienes sufren dolor por ciertas enfermedades. Sin embargo, tanto las leyes sobre control de drogas como las relativas a los derechos humanos obligan a los Estados a hacer accesibles a sus ciudadanos a estos fármacos.

“Si miramos a los países occidentales, donde se concentra el mayor uso de los opioides con fines terapéuticos, vemos que el mal uso de los mismos no es verdadero un problema. Incluso, tampoco lo es que sus usuarios se vuelvan adictos, como señalana algunos gobiernos; la evidencia dice que la probabilidad es de menos del 0.5%”, señaló Michel Kazatchkine, experto en temas de HIV y miembro del Comisión.

Pero el sobre control de las políticas prohibicionistas en estos países y la falta de políticas de reducción de daños para los drogodependientes adictos a los opioides aumenta la proliferación de HIV y de hepatitis, que se propaga muy a menudo por el uso de jeringuillas contaminadas. Señala el informe, solo entre un 6% y un 12% de los toxicómanos recibe un tratamiento alternativo pese a sus beneficios. De los 193 Estados reconocidos por la ONU, 150 de los estados dificultan y no permiten a sus enfermos acceder a estos medicamentos.

Un panel de 22 líderes mundiales entre los que figuran el ex secretario general de la ONU Kofi Annan, hace algunas recomendaciones a la comunidad internacional para solucionar el problema. En síntesis:

  • Las Naciones Unidas debe aprovechar la sesión especial de la Asamblea General sobre drogas UNGASS (2016) para concienciar sobre este problema y reducir la diferencia entre los países.
  • Los países deben reconocer que tienen la obligación de asegurar el acceso a medicamentos controlados, particularmente a los opioides para el alivio del dolor.
  • Los organismos internacionales deberán reconocer que las políticas de drogas, tanto a nivel nacional como internacional, están desequilibradas, y deben brindar mayor énfasis en la prevención y en la reducción de daños que en la prohibición.
  • Los gobiernos deberían establecer planes para quitar las barreras
 para asegurar el acceso a medicamentos controlados, incluyendo: políticas de drogas nacionales basados en una perspectiva de justicia penal, con una perspectiva de salud pública y derechos humanos.
  • Los Gobiernos deben dar suficiente financiación para asegurar el acceso a estos medicamentos.
  • Se debe dar prioridad a expandir el espectro del tratamiento para la dependencia a los opioides, respetando la dignidad humana y ofreciendo
la posibilidad de recetar medicamentos controlados como la metadona y buprenorfina (incluidas en la Lista Modelo de Medicamentos esenciales de la OMS) o diamorfina.
  • Los países deben establecer metas para el acceso universal
 a prevención de HIV, tratamiento y la atención necesaria para personas que usan drogas inyectables.
  • Los Gobiernos deben eliminar las barreras al acceso a los medicamentos controlados, dando más importancia al acercamiento desde el punto de vista de la salud, los derechos humanos, la justicia y seguridad pública.
  • Los organismos internacionales tienen que dar pasos más amplios en colaboración con los países para asegurar que se sigue la evidencia científica en cuestión de medicamentos controlados.
  • Las Naciones Unidas y los gobiernos deben revisar las oportunidades perdidas en cuestión de uso médico de drogas, incluidas el uso de cannabis.
  • Las Naciones Unidas y la comunidad internacional deben enfrentar urgentemente el acceso inadecuado a medicamentos controlados como una prioridad global de salud pública.

“La evidencia es clara, alrededor del mundo, vemos que los países que integran a la salud pública en el trabajo de control de drogas logran mejores resultados en la salud y mayores beneficios sociales, mientras que al mismo tiempo mejora la aplicación de la ley y la seguridad. Nuestra prioridad
 debe ser promover respuestas basadas en la salud que ofrezcan atención para personas que usan drogas. Debemos asegurar el acceso a sustancias controladas con fines médicos legítimos,” señaló en el informe, Jan Eliasson, Vice Secretaría General de las Naciones Unidas, 2015.

Related posts: