Mitos y preguntas frecuentes

¿Cuál es la palabra correcta: descriminalizar, despenalizar o legalizar?
¿Las políticas de descriminalización son algo nuevo?
¿Existe un modelo idóneo de descriminalización?
¿Qué es la “reducción de daños” en asuntos de drogas?
Mito: La descriminalización nunca se ha llevado a cabo exitosamente en ningún lugar del mundo.                                                                                Algunos informes internacionales que te pueden llevar a sacar tus propias conclusiones sobre la descriminalización.                                                                                                                     

¿Cuál es la palabra correcta: descriminalizar, despenalizar o legalizar?
Aunque la Real Academia Española no reconoce el verbo descriminalizar, éste es un término usado ampliamente en América Latina. Criminalizar significa “atribuir carácter criminal a alguien o algo”, y descriminalizar significa exactamente lo contrario: negarle el carácter criminal a alguien o algo. Descriminalización.org propone la descriminalización tanto del uso de las sustancias ahora ilícitas como de las y los usuarios de sustancias. En otras palabras, abogamos para que todo uso personal de drogas se deje de considerar como un crimen y para que las y los usuarios de sustancias dejen de sufrir castigos criminales y privaciones de sus derechos y de su libertad por actos no violentos. Mientras que el término despenalizar significa “dejar de tipificar como delito o falta una conducta anteriormente castigada por la legislación penal”, entendemos que descriminalizar es más abarcador, ya que no solamente implica la eliminación de penas criminales sino también una transformación cultural y moral de la forma en la cual pensamos y definimos qué es un crimen y quién es un o una criminal. Por otro lado, legalizar implica la desaparición de todo tipo de penalidad. Ninguno de estos tres términos implica la eliminación a priori de toda regulación, como por ejemplo sucede con el alcohol y el tabaco, que son sustancias legales pero reguladas. Es importante analizar, con sensatez y conciencia, cuáles son las particularidades de cada sustancia, para así fomentar prácticas y diseñar leyes apropiadas a las realidades socio-económicas de nuestros países.

¿Las políticas de descriminalización son algo nuevo?
No, desde hace más de cuarenta años muchos países han descriminalizado el consumo y la posesión para uso personal de varias sustancias, con el fin de abordar con estrategias nutridas de conocimiento científico los problemas asociados con el uso de drogas. Específicamente, en los últimos 10 años ha crecido exponencialmente el número de países que, conscientes del fracaso de la “Guerra contra las Drogas”, han escogido como política nacional la descriminalización de sustancias previamente ilegales. Bajo la descriminalización, estos gobiernos han reducido las severas sanciones criminales, previa e injustamente impuestas a las y los usuarios de drogas, con los objetivos de mitigar el impacto negativo del consumo problemático de drogas, ahorrar los altísimos costos tanto humanos como económicos de la fallida “Guerra contra las Drogas” y finalmente incrementar las medidas de reducción de daños y de salud pública para toda la población.

¿Existe un modelo idóneo de descriminalización?
No existe un modelo idóneo de descriminalización ni hay ningún modelo que se pueda trasplantar de país a país. Los modelos de descriminalización varían y cada país adopta un modelo propio de acuerdo a sus prioridades. Algunos países definen e implementan sus modelos a través de cambios explícitos en legislación mientras que otros reducen la prioridad de criminalizar a los y las usuarias de drogas a través de una descriminalización “de facto”. Sin embargo, existen numerosos y contundentes informes científicos, nacionales e internacionales que divulgan las experiencias, los datos y las conclusiones de países que han descriminalizado las drogas, dando a conocer qué ha funcionado y qué ha fallado en los diferentes modelos de descriminalización. Dichos reportes estudian factores fundamentales a tomar en consideración cuando se escoge e implementa un modelo, como por ejemplo: la creación de un Plan Nacional Estratégico sobre las drogas; el establecimiento de cantidades límites para determinar si el propósito de la posesión de drogas es para uso personal o para venta y/o tráfico; los tipos, la calidad, y la evaluación científica de tratamientos para personas con dependencia a sustancias; la participación social en la creación del modelo; las funciones del poder judicial y de la policía; el rol de los profesionales de la salud y de los programas para la reducción de daños; y la evaluación tanto de la implementación del modelo como de sus impactos sociales, culturales y económicos.

¿Qué es la “reducción de daños” en asuntos de drogas?
La Red Chilena de Reducción de Daños la define como toda acción individual, colectiva, médica o social, destinada a minimizar y reducir los efectos negativos del consumo de drogas y otras prácticas asociadas como la sexualidad insegura y las situaciones de violencia – en las condiciones jurídicas y culturales actuales. Distintos gobiernos de la Unión Europea, Canadá, Australia y Nueva Zelandia, en diversos estados de Estados Unidos y en algunos países de América Latina se vienen aplicando con éxito las concepciones y prácticas de reducción de daños y gestión de riesgos para la prevención y tratamiento de las consecuencias sanitarias y sociales del consumo de alcohol y drogas, prácticas sexuales de riesgo y uso de violencia.

Mito: La descriminalización nunca se ha llevado a cabo exitosamente en ningún lugar del mundo.
Esto es falso. La verdad es que diferentes modelos de descriminalización se han puesto en práctica exitosamente en múltiples países. La tendencia reciente hacia la descriminalización no ha estado centrada en un continente, ni en naciones ricas o pobres. Países tan dispares como Armenia, Bélgica, Chile, la República Checa, Estonia, México y Portugal, entre otros, han adoptado alguna forma de política de descriminalización en algún punto de la década pasada. Aunque no resulta claro el número exacto de países que cuentan con políticas formales de descriminalización, éste se encuentra probablemente alrededor de 25 a 30 naciones, dependiendo de cómo se definan estas políticas. En el año 2011, las políticas de descriminalización recibieron el apoyo de la Comisión Global de Políticas sobre Drogas con su informe “Guerra contra las Drogas”, el cual analizaba el fracaso de la guerra mundial contra estas sustancias. Dicha comisión está compuesta tanto por ex-Jefes de Estado, expertos mundiales en derechos humanos y en salud, economistas, funcionarios de alto nivel de las Naciones Unidas y destacados líderes del mundo. El informe incluye una recomendación de que los países adopten políticas de descriminalización, entre otras iniciativas que comprenden también la inversión en servicios para la reducción de daños.

Algunos informes internacionales que te pueden llevar a sacar tus propias conclusiones sobre la descriminalización.   

AWDP_coverquiet revolutionThe-Vienna-DeclarationGlobal Commission on Drug Policy Report
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Rosmarin A & Eastwood N (2012) A Quiet Revolution: Drug Decriminalisation Policies in Practice Across the Globe. London: Release, www.release.org.uk/publications/ drug-decriminalisation-policies-in-practice-across-the-globe Accessed 9 July 2012.

Comisión Global de Políticas de Drogas, (2011). Guerra a las drogas. Informe de la Comisión Global de Políticas de Drogas. Transform Drug Policy Foundation, (2012). The Alternative World Drug Report. Counting The Cost of the War on Drugs.

Comisión Global de Políticas de Drogas, (2011). “Guerra contra las drogas”. www.globalcommissionondrugs.org