“Ni un día de cárcel para Melvin”

Nuestro Sistema de Justicia necesita reevaluar los castigos que están promoviendo las cortes de Puerto Rico en su empeño de encarcelar por la posesión de marihuana. En el Centro Judicial de Aguadilla, el joven universitario Melvin Joel Villanueva está siendo acusado por dicho delito y podría enfrentar de cuatro hasta diez años de prisión por estar en un predio recreativo cercano a su escuela.

El 11 de septiembre de 2015, a las 9 am, continúa el juicio en el Tribunal de Aguadilla. Entre apelaciones y atrasos el joven lleva 22 meses con grillete electrónico en arresto domiciliario.

El joven al momento de ser intervenido supuestamente se le encontró dos pequeñas bolsitas de marihuana y la policía también grabó como los compañeros de clases compartían un alegado cigarrillo de marihuana. Todo como parte de un operativo llamado “golpe al usuario”. Al aplicársele el artículo 411A de la ley de sustancias controladas, el joven que al momento cursaba su cuarto año de escuela superior, no tiene derecho a cumplir su condena en un programa de desvío de ASSMCA ni bajo probatoria. Por lo que enfrenta una condena de hasta seis años de privación de su libertad, un castigo injusto y desproporcionado para el tipo de falta.

Melvin fue intervenido junto a Jeremy Ruiz Tomassini en los predios cercanos a su escuela. Sin embargo, Melvin Villanueva entiende que no es lo culpable del delito que se le acusa y la negociación de cuatro años de cárcel que le dieron a su compañero no era su opción, por lo que enfrentará a un juicio por jurado en el Tribunal de Aguadilla.

Algunas razones para rechazar la encarcelación de Melvin Villanueva:

  1. La cárcel no es el lugar para tratar los asuntos del uso de drogas, mucho menos del uso de marihuana.
  2. No entendemos porque si el artículo 411A se creó para proteger a los estudiantes de depredadores que le fueran a ofrecer drogas a estudiantes, se pretende castigar a un joven que apenas cumplía los 18 años. El artículo 411 plantea que la minoridad civil de la victima es hasta los 21 años. ¿Se le está aplicando la ley a un muchacho dentro de la edad que se pretende proteger?
  3. A pesar de la situación, los maestros entendían que el joven no era problemático, por lo que pudo terminar su escuela superior y ahora continúa estudios en la Universidad Interamericana de Aguadilla. ¿Por qué troncharle su futuro?
  4. Melvin es un muchacho humilde, de bajos recursos económicos, criado entre Puerto Rico y Estados Unidos, y sus progenitores están provisionalmente fuera del país. Su padre es paciente renal y está en el proceso de elegibilidad a un trasplante de riñón en el estado de Connecticut. Cómo es lógico su familia se encuentra ante la angustia y la tristeza de perder a su hijo. Pero confían que el abogado y el jurado hagan justicia con el joven universitario, quien lleva más de 22 meses bajo vigilancia con grillete electrónico. Si fuera culpable de lo que se le acusa, ya cumplió tiempo suficiente bajo arresto domiciliario.
  5. Ante los cambios que se vienen realizando a nivel global ya se percibe como una pérdida de tiempo y dinero que el gobierno continúe gastando sumas millonarias en castigos carcelarios por una sustancia menos dañina que el tabaco y el alcohol que ya son controlados por el estado. En vez de la encarcelación se debe enfocar en la educación y prevención del uso problemático de las sustancias. El pueblo de Puerto Rico gasta en una condena por marihuana bajo el artículo 411, unos 160 mil a 400 mil dólares, el salario anual de 8 a 20 maestras.
  6. La “falta” de la que se le acusa al estudiante se paga con una multa o un curso de seis meses en un programa de desvío de drogas en la mayoría de las ciudades estadounidenses. Incluso, en muchísimos estados no se considera ni delito. ¿Cómo entonces nuestros tribunales le van a destrozar la vida a un menor?

Se debe resaltar que de aprobarse el Proyecto del Senado 517 para la descriminalización de pequeñas cantidades de marihuana, engavetado en la Cámara de Representantes, estos casos son elegibles a un programa de desvío y no implicaría tener que cumplir ni un día de cárcel. Este es precisamente nuestro llamado a los fiscales, jueces y al posible jurado, a no darle NI un DÍA de Cárcel a Melvin.

Esperamos que el jurado ejerza su deber de hacer justicia y prefiera proteger a la juventud puertorriqueña de una ‘guerra contra las drogas’ que quiere encarcelar sin sentido alguno. El agravante 411A se hizo para proteger a nuestros jóvenes y no deben fallar en esa tarea. ¿Por qué troncharle la vida con castigos injustos, desproporcionados y que sabemos que no funcionan? Mejor protejamos a jóvenes como Melvin y creemos las herramientas para que cumpla con sus expectativas de vida, como lo ha demostrado por los pasados 22 meses.

Hagámosle saber al Sistema de Justicia que hay un pueblo pendiente de lo que lo que le pueda suceder a este joven puertorriqueño. Puerto Rico no quiere tronchar más vidas por el “delito de posesión de marihuana”. Mañana la injusticia puede tocar a tu puerta…

Contactos:
descriminalizacion@gmail.com
Rafael Torruella Descriminalización.org 787-678-9008

(Actualizado 29 de agosto de 2015)

Melvin Villanueva
Melvin Villanueva actualmente es estudiante de Emergencias Médicas en la Universidad Interamericana de Aguadilla.