No le llamen marihuana a los ‘mejunjes sintéticos’

La guerra contra las drogas en muchísimas ocasiones fomenta alternativas más peligrosas que las sustancias que se busca prohibir. Como lo ha sido la mal llamada “marihuana sintética”, también conocida como Spice, K2, entre otras que se adornan de sutileza “natural” para falsear experiencias similares de la marihuana, pero le faltan a la verdad farmacológica y a la composición química del cannabis. Los productos de la “sintética” alegan que contienen sustancias psicoactivas “naturales” que han sido extraídas de una variedad de materiales vegetales, pero los análisis químicos muestran que sus ingredientes activos son compuestos cannabinoides manufacturados y sintetizados en laboratorios con otras sustancias que pueden llegar a convertirse en altamente peligrosas e incluso causarte la muerte.

En contraste, la “marihuana” es el nombre popular, para muchos despectivo, de una mezcla de hojas, tallos, semillas y flores de la planta de cáñamo, Cannabis sativa. Cuyo compuesto químico tetrahydrocannabinol (THC) mimetiza la estructura endocabinnoides que el cuerpo humano sintetiza naturalmente. Si, así como lo lees el cuerpo humano produce compuestos químicamente relacionados al cannabis. Los endocannabinoides actúan en un grupo de células superficiales llamados receptores cannabinoides que regulan el apetito, el estado de ánimo, la memoria, entre otros. También, gracias a estas características o efectos secundarios es que fumar cannabis contrarresta los efectos que produce la quimioterapia como la falta de apetito, ánimo, entre otros.

Los compuestos cannabinoides que se encuentran en los productos del “mejunje sintético” actúan sobre los mismos receptores que el THC. Sin embargo, algunos de los compuestos encontrados en este producto sintético se unen con más fuerza a los receptores, lo que podría dar lugar a un efecto mucho más potente e impredecible. Debido a que se desconoce la composición química de muchos de los productos que se venden como “marihuana sintética”, es probable que algunas variedades también contengan sustancias que puedan causar efectos totalmente diferentes a los esperados. Esto se complica al no tener formas de tratamiento adecuado para neutralizar los químicos de la marihuana sintética. Lo que es peor, estamos “dando palos a ciegas” al tratar usuarios de la mal llamada “marihuana sintética” y no conocer cuáles pueden ser las posibles reacciones al mezclarse con otras sustancias.

Los y las usuarios que han sido tratados por el uso de marihuana sintética informan haber sufrido síntomas que incluyen taquicardia, vómitos, agitación, confusión y alucinaciones. Este compuesto químico también puede elevar la presión arterial y causar un suministro menor de sangre al corazón (isquemia miocárdica). En algunos casos, se ha asociado con ataques al corazón y los consumidores habituales pueden experimentar síntomas del síndrome de abstinencia y de adicción.

Todavía no conocemos todas las formas en las que la “marihuana sintética” puede afectar la salud humana o el grado de toxicidad que puede tener. Los científicos tienen la preocupación que puede haber residuos nocivos de metales pesados en las diferentes mezclas para hacer “marihuana sintética”. Además, los productos varían constantemente como cualquier producto manufacturado en laboratorios. Al carecer de más análisis, es difícil determinar si esta inquietud está justificada. Sin embargo los años de investigación sobre la Cannabis sativa ponen en perspectiva los efectos positivos o negativos de esta planta en el cuerpo humano. La comunidad científica que apoya o repudia el uso de la marihuana tiene información validada por años de estudios serios y reproducibles. En cambio con esos productos sintéticos no ocurre lo mismo por lo que son más altos los riesgos al no conocer tratamiento y posibles reacciones.

¿Por qué por más que se trate de castigar con penalidades similares a la posesión de marihuana no la pueden sacar totalmente de las gasolineras o los concesionarios? La razón principal es porque cuando un ingrediente del “mejunje” se vuelve ilegal en un estado, los vendedores utilizan otro producto con un ingrediente químico diferente. Y mientras esto se siga vendiendo como un incienso o tabaco será difícil de controlarlo se terminaría prohibiendo hasta las flores de su jardín por tal de eliminar un mercado que se nutre de la prohibición.

Para finalizar, si existe un culpable de la proliferación de este producto es la misma prohibición del cannabis. Estos yerbajos sintéticos no reflejan el THC en las pruebas de dopaje por lo que continuarán siendo una opción en una sociedad donde el consumo de cannabis está prohibido. Una verdadera lástima, porque por lo visto, nuestra sociedad ya lo tiene tan internalizado como para comprar cualquier yerbajo en una gasolinera.

“Las leyes de drogas son más peligrosas que las drogas mismas”

Posted by Descriminalización.org on Sábado, 19 de octubre de 2013

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