No más presos

El encarcelamiento de los usuarios no ha contribuido a reducir el uso problemático de drogas y a mejorar la seguridad pública. Por el contrario, el temor a la detención impide que se busque acceso a servicios de salud y a un tratamiento adecuado. Además, el encarcelamiento y el yugo ocasionado por poseer antecedentes penales reducen las posibilidades de empleo, lo que perpetúa un círculo vicioso de pobreza, vinculación a mercados de drogas y ocasiona una mayor exclusión social.

Puerto Rico cuenta con una de las tasas de asesinatos y encarcelamiento más altas del mundo. Según información del Banco Mundial, en el 2013, el índice de asesinatos subió a 28 por cada 100 mil habitantes, superando a países como México y los Estados Unidos.

Imagen: “Enfrentando la criminalidad desde una visión salubrista”, Dra. Carmen Albizu