Nuevas estrategias ante el problema de las drogas, ¿solución o conflicto?

Por: Naishalie Santos Luciano / UPR-Carolina

El abuso de drogas y el narcotráfico en Puerto Rico son problemas que han causado un gran debate durante los últimos años, pues el aumento de crímenes cometidos en la isla una y otra vez ha sido relacionado con ambos asuntos. ¿Es posible hallar una solución para la controversial polémica de las drogas? ¿Qué ha hecho el gobierno y la sociedad para que durante los últimos años la mayoría de las estrategias contra este problema no hayan dado fruto? Es difícil encontrar una solución que no traiga consigo consecuencias; no obstante, se puede comenzar por hacerle frente a este conflicto conscientes de que las drogas siempre estarán presentes, por lo que la estrategia debe consistir en minimizar los daños que estas causan. Existen diferentes métodos efectivos para hacer frente a este problema sin tener que recurrir al arcaico prohibicionismo que durante años ha dejado en claro su ineficacia. Además, establecer una regulación en los mercados de drogas en Puerto Rico puede ser beneficioso para la estropeada economía que hoy día vislumbramos en la isla. 

En Puerto Rico durante años la política pública sobre las drogas que se ha tratado es el llamado prohibicionismo. Esta política trata al consumidor como delincuente, pues concibe la conducta como ilegal. No obstante, hemos visto las consecuencias que este método ha traído consigo como lo es el aumento en de reos en las cárceles y el narcotráfico. Aun peor, este sistema lleva tantos años siendo parte de nuestra sociedad que las personas lo han asumido como algo natural de la vida; se ha convertido más que en una práctica ilegal, en un acto inmoral. Esta ignorancia lleva a muchos a rechazar otras posibilidades para lidiar con dicho asunto; hablar de métodos nuevos a tomar como lo es la descriminalización, la despenalización, la legalización, la reducción de daños o el modelo de salud pública, se vuelven irascibles tratar. Sin embargo, es por la falta de valía del prohibicionismo lo que nos lleva a introducir otras políticas públicas para lidiar con mayor eficacia el problema de las drogas en Puerto Rico.

Hacer uso de varias estrategias en conjunto como las antes ya planteadas sería la solución más viable para tratar este creciente dilema sobre las drogas. Por eso propongo algunas posibles soluciones que puedan ser útiles en esta interminable búsqueda de herramientas.

Hasta que no se consume la droga no se crea la adicción y, por ende, no existe el problema; por lo que a mi juicio lo más importante es la prevención que se logra con la educación tanto en el hogar como en los entornos sociales. Para lograr esto hay que ofrecer más información de los peligros del uso de drogas basada en evidencia científica que esté de acuerdo a cada edad evitando los juicios morales. En este primer punto hay que darle crédito al prohibicionismo que, aunque incluye métodos que apelan a la “tolerancia cero”, durante años se ha encargado de difundir la prevención como estrategia en la interminable lucha contra las drogas.

En segundo lugar, la criminalidad creciente que se ha producido en la isla se relaciona una y otra vez con el narcotráfico. Según el juez Juan R. Torruella en la ponencia que ofreció ante la Academia Puertorriqueña de la Jurisprudencia y Legislación: “El beneficio más importante que trae consigo la legalización de la marihuana es la eliminación de la criminalidad y la violencia que se suscita para adquirir esta y otras drogas ilícitas.” (González, P. L., 2010). Muchos jóvenes se ven envueltos en el negocio del narcotráfico y la ilegalidad del acto hace que se cometan, a su vez, otros crímenes debido a que no hay un control impuesto. Se trata al traficante o al adicto como delincuente y los encarcelan aumentando la criminalidad en la isla, además de disipar la economía del país, pues son muchos los fondos que se disponen en la encarcelación de un solo recluso. Lo más conveniente es acomodarlos en programas de rehabilitación. La descriminalización, despenalización y la legalización se relacionan directamente con esta concepción.

Por otro lado, debido a que es imposible hacer que la sociedad entera deje de consumir sustancias hay que tomar las medidas necesarias para reducir los daños. De acuerdo con Blickman y Jelsma: “Es imposible pensar en un mundo sin drogas. Por eso, la ideología de la «tolerancia cero» debe sustituirse por el principio de reducción de daños.” (2009, p. 3). Muchos países han implementado nuevos métodos en base a esta política que han sido fructíferos y que pueden ser beneficiosos si se efectúan en Puerto Rico. Algunos ejemplos son aquellos programas orientados a enfrentar la propagación de enfermedades como el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y la hepatitis entre los consumidores de drogas inyectables. Según Blickman y Jelsma: “Actualmente, 77 países implementan programas de intercambio de jeringas y agujas y alrededor de un millón de personas recibe tratamientos de sustitución de heroína con metadona y buprenorfina.” (2009, p.4).

En Puerto Rico existen grupos de ayuda que llevan jeringuillas limpias y otros recursos a usuarios de drogas en ciertas partes de la isla para así evitar las consecuencias sanitarias como lo es el grupo El Punto en la Montaña creado en el 2007 por Joseph Carroll Miranda (Hotz, A. & Rios, K., 2013). Sería beneficioso que programas como este se aplicaran en diferentes partes de la isla y que recibieran ayuda del gobierno para conseguir los recursos necesarios, pues además de favorecer en la parte sanitaria se puede influenciar positivamente a estos individuos para que ingresen en programas de rehabilitación.

Otra política de reducción de daños según Blickman y Jelsma es la de las salas especiales para consumo de drogas. Estos son centros supervisados e higiénicos en los que los drogadictos pueden consumir sin temor a ser arrestados (2009). A pesar que en Puerto Rico crear estas salas traería mucha controversia, hay que evitar los juicios morales y empezar a ver otras posibles soluciones que sean efectivas.

En cuanto al narcotráfico una buena solución es la reducción de la demanda implantando controles de uso de sustancias en la isla. Si se legalizan ciertos narcóticos y se controla la distribución en la sociedad, tendrá como efecto a largo plazo la destrucción de redes de traficantes. Esto además traerá consigo un beneficio económico para la isla, pues el asunto no es solo de naturaleza judicial. Además, en la lucha por combatir el narcotráfico se emplean muchos gastos que pueden ser utilizados en otros planos. Como recomienda el juez Juan R. Torruella los miles de millones de dólares usados anualmente para combatir el narcotráfico se deberían emplear en otros planos sociales como la educación, la prevención, la medicina y la rehabilitación (González, P. L., 2010).

Por último, no se debe ignorar la visión médica sobre el consumo de narcóticos. Según lo dirigido en la ponencia del juez Torruella: “Recientes estudios británicos del Departamento de Fisiología, Anatomía y Genética de la Universidad de Oxford vuelven a confirmar que la marihuana es mucho menos dañina que el alcohol y el tabaco.” (González, P. L., 2010). Si drogas como las últimas causan tantos daños, ¿por qué es legal su consumo? De acuerdo con la doctora Nevares: “Con la droga fuerte hay que bregar con el modelo de salud pública…”, sin embargo: “…la marihuana no debiera ser delito; está demostrado que no crea mayores problemas” (Academia Puertorriqueña de Jurisprudencia y Legislación, 2010).

En resumen, debemos empezar a tratar nuevas estrategias como las antes mencionadas para hacerle frente al problemas de las drogas, pues ya hemos advertido que el prohibicionismo no ha sido la mejor política empleada. La despenalización, descriminalización y legalización son cursos de acción que debemos comenzar a vislumbrar como medios estratégicos. Asimismo la reducción de daños y el modelo de salud pública son nociones que han sido bien empleadas en otros países y que pueden servir a la isla como modelos. Una vez se tenga el control del consumo de narcóticos sin llegar a un sistema opresivo se comenzarán a desarmar las redes de narcotráfico que tanta criminalidad han infundido en la isla.

A mi juicio, el consumo de sustancias en una decisión personal. Nadie puede obligar a otros a consumirlas y, aun cuando nos veamos persuadidos, no es excusa suficiente para no tomar responsabilidad por nuestras acciones. ¿Qué tan ignorante se debe ser para no comprender que las drogas son dañinas? Como dice Philip K. Dick, escritor de ciencia ficción estadounidense: “El abuso de las drogas no es una enfermedad, es una decisión, como la decisión de saltar desde un coche en movimiento. No lo llamaría una enfermedad sino un error de juicio.” (Frases y pensamientos célebres, 2008). La responsabilidad del problema de las drogas se debe adjudicar al individuo, no a la sociedad; porque cuando hablamos de sociedad no hay un rostro ni una voz. Nos volvemos anónimos y, por ende, no tomamos responsabilidad por nuestros actos. Las personas deben cambiar como individuos, contribuir positivamente y no esperar a que otros tomen las decisiones y actúen porque jamás se logrará un mejor porvenir.

 

Referencias

Academia Puertorriqueña de Jurisprudencia y Legislación. (2010, noviembre 11). Expertos a favor de legalizar la marihuana. El Nuevo Día. Recuperado de, http://goo.gl/98MesW
Blickman, T. & Jelsma, M. (2009). La reforma de las políticas de drogas. Experiencias alternativas en Europa y Estados Unidos. Revista Nueva Sociedad. 222, 81-103. ISSN: 0251-3552. Recuperado de, http://goo.gl/rkVkRw
Frases y pensamientos célebres. (2008). Frases de Philip Dick. Recuperado de, http://goo.gl/ahjbDu
González, P. L. (2010, noviembre 11). La legalización de la marihuana, ¿locura o genialidad?. Universia Puerto Rico. Recuperado de, http://goo.gl/JiObrM
Hotz, A. & Rios, K. (2013, julio 15). Puerto Rico’s ignored public health crisis: ‘I’ve lost a lot of friends to drugs’. The guardian. Recuperado de, http://goo.gl/0i7W2P 

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