ONU aprueba nuevas regulaciones para el trato a los reclusos

A finales del 2015, la 70ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó por unanimidad una Resolución que establece unas Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos. Las llamadas “Reglas Nelson Mandela” son un conjunto de 122 reglas que revisan e incorporar nuevos conceptos a las antiguas normas de encarcelamiento de las Naciones Unidas del 1955.

Las “Reglas Nelson Mandela” busca proteger las garantías básicas de las personas privadas de libertad, uno de los grupos más vulnerables y en riesgo de que sus derechos humanos sean violentados. Mandela  expresaba que, “no se conoce un país realmente hasta que se está en sus cárceles. No se debe juzgar a una nación por cómo trata a sus ciudadanos más destacados, sino a los más desfavorecidos.”

El objetivo de las regulaciones “no es describir en forma detallada un sistema penitenciario modelo, sino únicamente enunciar, partiendo de los conceptos generalmente aceptados en nuestro tiempo y de los elementos esenciales de los sistemas contemporáneos más adecuados, los principios y prácticas que hoy en día se reconocen como idóneos en lo que respecta al tratamiento de los reclusos y la administración penitenciaria”.

Las “Reglas Mandela” se inician con el principio de respeto a la dignidad humana y la prohibición inderogable de la tortura y de otros tratos o penas crueles e inhumanos; se toma noción de que la privación de la libertad equivale a separar a una persona del mundo exterior, una condena que despoja a la persona de su derecho a la autodeterminación, ordenándose que sistema penitenciario no deberá agravar los sufrimientos inherentes a tal situación.

Se incluye como finalidad de la pena, principalmente, la protección de la sociedad contra el delito y la reducción de la reincidencia, y se establece que ello sólo puede lograrse con una adecuada reinserción de la persona en la sociedad tras su puesta en libertad y se enumera como objetivo la reducción al mínimo de las diferencias entre la vida en prisión y la vida en libertad que tiendan a debilitar el sentido de responsabilidad del recluso o el respeto a su dignidad como ser humano.

Las reglas incorporan una reestructuración de las reglas vinculadas a los servicios médicos dentro de los establecimientos penitenciarios. Esto último resulta de especial interés por los siguientes motivos: se conceptualiza a la prestación de servicios médicos a las personas privadas de libertad como una responsabilidad del Estado que debe gozar de los mismos estándares de atención sanitaria que estén disponibles en la comunidad exterior.

También se ordena que la atención sanitaria deberá ser llevada adelante por un equipo de carácter interdisciplinario y que actúe con plena independencia clínica.

Se incorpora el respeto a la autonomía de los reclusos en lo que respecta a su propia salud, y se incluye el consentimiento fundamentado como base de la relación entre médico y paciente; y se ordena que todo profesional de la salud que detecte algún indicio de tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, debe documentarlo y denunciarlo.

Además, también incorporan algunas novedades en lo que hace a las potestades disciplinarias de las autoridades penitenciarias y a las sanciones que éstas pueden aplicar a las personas privadas de libertad. En este aspecto, es de celebrar que se exhorte a los establecimientos penitenciarios a utilizar la prevención de conflictos, la mediación o cualquier otro mecanismo alternativo de solución de controversias para evitar las faltas disciplinarias y resolver conflictos.

Las Reglas mantienen que es destacable que el derecho de toda persona privada de libertad a presentar peticiones o quejas ya no se encuentre limitado a los “días laborables”, y que se prevean salvaguardas para que dichas presentaciones puedan ser realizadas de manera segura y confidencial, así como también que el contacto con el mundo exterior pueda realizarse ya no sólo a través de visitas o correspondencia escrita, sino también por “los medios de telecomunicaciones, electrónicos, digitales o de otra índole que haya disponibles” ; que se incluya como criterio rector que las personas sean alojadas en establecimientos penitenciarios cercanos a su hogar o a su lugar de reinserción social; y que se incluyan reglas vinculadas a los registros que pueden ser practicados a las personas que ingresen a los establecimientos como visitantes, y a los modos en que puede ser realizada la visita de un asesor jurídico de la persona que se encuentre privada de libertad.

Estas Reglas buscan que los Estados Miembros de Naciones Unidas “se esfuercen por mejorar las condiciones de reclusión, conforme a las Reglas Nelson Mandela y todas las demás reglas y normas pertinentes de las Naciones Unidas en materia de prevención del delito y justicia penal”. Por supuesto, reconociendo y respetando la variedad de marcos jurídicos de los Estados Miembros.

Nelson Mandela Rules Short Guide WEB


(Fuentes: Confilegal, Naciones Unidas)