Políticos se hacen de oídos sordos con el Proyecto del Senado 517

Se le debe exigir a los senadores que se unan y se fomente la discusión del Proyecto del Senado 517 del legislador Pereira, el cual propone despenalizar la posesión de hasta una onza de marihuana para personas mayores de 21 años. En las pasadas campañas eleccionarias, y cuando eran minorías en el senado, fueron muchos los que proponían un modelo salubrista para trabajar los problemas de criminalidad y uso de sustancias controladas en Puerto Rico. Sin embargo,lo que hacen es divagar entre un modelo salubrista y de medicalización mientras mantienen leyes punitivas, sin darse cuenta de que para promover un acercamiento salubrista se debe romper con las leyes prohibicionistas. Mientras los gobiernos sigan invirtiendo recursos en tratar de controlar la oferta de las drogas con más policías, sin brindar alternativas ni tratamiento, los problemas y las necesidades del usuario se mantendrán. Es muy poco probable que cualquier modelo salubrista que siga criminalizando al usuario pueda reducir la demanda de drogas ilícitas.

En las pasadas elecciones, los cinco partidos políticos se comprometieron a promover un modelo salubrista. Por nombrar los del senado, donde se puede empezar a discutir la medida, casi la mitad de los senadores de mayoría se han expresado a favor de modelos salubristas, que van desde la medicalización hasta la descriminalización de las drogas. Los senadores Ángel Rosa, Ramón Nieves, Bathia, Dalmau, Fas Alzamora, Cirilo Tirado, Jorge Suárez, fueron algunos de los que promovieron un modelo basado en los principios de salud pública durante sus campañas de elecciones o cuando eran minorías en la legislatura.

Incluso cuando el ahora gobernador García Padilla era senador en el año 2010, y buscaba a través del proyecto 890 que se atendiera la problemática de las drogas desde un punto de vista salubrista para tratar a los usuarios, los ahora minorías Carmelo Ríos, Larry Seilhammer y Ángel Martínez también apoyaron ese proyecto. El Partido Popular se ha mostrado en distintas ocasiones a favor de reformar las leyes de drogas. El proyecto de la Cámara 2426 del Representante Luis Raúl Torres proponía descriminalizar la adicción y, en casos de consumo de drogas, sustituir la pena de cárcel por tratamientos médicos. Además, en resoluciones de abril 2007 José “Conny” Varela le solicitaba a la Comisión de Salud de la Cámara que se creara una comisión especial que estudiara la posible implantación de un modelo de medicación de drogas, siguiendo la línea de partido de Willie Miranda Marín quien ofreció hasta utilizar a Caguas para un proyecto piloto para la medicalización.

Sin embargo, sorprende que a pesar de años tratando de trabajar de manera distinta, cuando se proponen medidas alternativas han decidido mirar a otro lado y no apoyar la propuesta de Pereira. Lo que es peor, tal pareciera que la despenalización no tuviera ni espacio para la discusión. Esta mera reforma, de aprobarse, enmendaría la “Ley de Sustancias Controladas” que penaliza con 5 mil dólares y hasta 3 años de cárcel a quien posea una pequeña cantidad de marihuana. Y aunque las reformas que ofrece el Proyecto 517 no sean las medidas que deseamos los y las que creemos en la legalización y en la descriminalización de las sustancias, el Proyecto de despenalización es un paso que debe abrir el debate para cambiar las leyes de drogas en Puerto Rico. Debemos estar atentas y atentos para que exista una participación de los todos los sectores gubernamentales y comunitarios en unas vistas públicas.

Por una “trapo de bolsa” se matan en la calle y nos meten en la cárcel por hasta tres años. Ejemplos lamentables como la muerte en prisión de la viequense Vivian Marie Rivera, asesinada por otra confinada en Vega Alta, son muestras que por una funda de marihuana se destruyen vidas y se pagan castigos innecesarios. Está en manos de los senadores el comenzar a transformar los modelos y el tratamiento adecuado que se le da al usuario y a la usuaria. Es una oportunidad para dejar de jugar a la politiquería y enfrentar con conciencia los asuntos de drogas y cualquier daño relacionado. Les exhortamos a que con el Proyecto del Senado 517 se lleve a su máxima discusión cómo la fallida “Guerra contra la Drogas” ha servido para institucionalizar la violencia, el discrimen y la enfermedad.

 

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