“El uso de psicodélicos puede ayudar a reducir la adicción a los opioides”

La criminalización de las personas que utilizan psicodélicos se radica en gran medida por los mitos creados por la ‘guerra contra las drogas’, pero esos mitos se siguen desmoronando.

En los últimos años distintos estudios han demostrado que las personas que usan psicodélicos son menos propensas a desarrollar problemas de salud mental, a perpetrar violencia doméstica o sufrir trastornos psicológicos y pensamientos suicidas.

No obstante, una reciente investigación ha demostrado que la psicoterapia con el uso de psicodélicos puede ser un tratamiento eficaz para las personas que luchan con condiciones difíciles de tratar, como lo son los trastornos por el uso de sustancias. Sin embargo, no se conocía mucho sobre la conexión entre el uso de psicodélicos y el abuso de sustancias en la población general.

Un reciente estudio publicado en el Journal of Psychopharmacology presenta que las experiencias con psicodélicos como el LSD y psilocibina (setas u hongos) se asocian con un menor riesgo de abuso y dependencia de opioides entre los encuestados con antecedentes de uso ilegal de opioides. El uso de los psicodélicos se asocia con un 27% de reducción del riesgo de dependencia de opiáceos en el año pasado y un 40% de reducción de riesgo del abuso de opiáceos en el pasado año. Aparte del uso de la marihuana, que se asoció con un 55% de reducción del riesgo de abuso de opiáceos en el pasado año, ninguna otra droga ilegal estuvo asociada con un menor riesgo de dependencia o abuso de opiáceos en el pasado año.

El estudio se basa en seis años de datos del gobierno federal de National Survey on Drug Use and Health (NSDUH, por sus siglas en inglés), que analiza a 70 mil personas cada año. Aunque los hallazgos están lejos de ser causales, los autores concluyen que las asociaciones entre el uso psicodélico y el uso indebido de opiáceos son significativas y “sugieren que los psicodélicos están asociados con características psicológicas positivas y son consistentes con informes previos que sugieren eficacia en el tratamiento para los trastornos del uso de sustancias”.

Aunque se necesita más investigación para determinar exactamente por qué existe una correlación tan fuerte entre el uso psicodélico y la disminución del riesgo del uso indebido de opiáceos, este estudio parece validar las experiencias de  personas que han encontrado sustancias como ibogaína, marihuana o kratom como herramientas para transformar sus vidas.

Para muchos, estas sustancias han ayudado a reducir o dejar de usar opioides u otras sustancias con las que han tenido una relación problemática. El acceso seguro a estas sustancias, junto con las leyes del “buen samaritano”, los programas de acceso a la naloxona, las salas de inyección supervisada, las diversas formas de terapia y, por supuesto, acabar con la criminalización del consumo de drogas, deberían ser parte del debate con los problemas del uso problemático de sustancias y las alzas en las muertes por sobredosis.

Si bien la terapia psicodélica asistida podría ser aprobada por la FDA en la próxima década, eso no haría nada para cambiar las sanciones penales que enfrentan las millones de personas que utilizan psicodélicos fuera de los regulados por el gobierno y los controles médicos supervisados. Es por eso que corresponde a las personas abogar por la reducción de la criminalización de las personas que los utilizan fuera de contextos médicos.

Dado el amplio consenso científico de que el consumo de drogas y los problemas de adicción deben tratarse como un problema de salud, no hay razón para que las personas que usan psicodélicos sean tratadas como criminales.

 

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