Repensar las políticas públicas sobre las drogas

Por: Iván Rosario Villafañe

Cuando hablamos de ‘políticas públicas sobre las drogas’ nos referimos a una serie de principios o cursos de acción que adoptan las sociedades y gobiernos para manejar los problemas asociados al uso de drogas. Estas políticas proponen un delineamiento de acciones que impactan principalmente al consumidor, a la criminalidad asociada y a la sociedad en general. El proceso de su implantación conlleva una serie de etapas: se identifica y define el problema, se formula un plan de política pública, se establecen leyes y reglamentos, se implantan los cursos de acción y por último se evalúa su efectividad. Las políticas responden a la construcción que tengamos sobre la etiología de la adicción e implican decisiones valorativas. Algunas de las políticas públicas que se han propuesto han sido, el prohibicionismo, la legalización, despenalización, descriminalización, reducción de daño y el modelo de salud pública comprensivo. Hagamos una pequeña descripción de las mismas.

http://www.pendyman.com
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El prohibicionismo es una política pública entroncada en el sistema de justicia criminal. Percibe la adicción como una conducta libre y moralmente seleccionada, la cual es ilegal. El cambio sólo puede venir de sanciones de tipo penal. Como consecuencia se debe perseguir a los usuarios y a quienes comercian con las sustancias controladas. En nuestra isla de Puerto Rico impera esta política combinada con algunas intervenciones de corte salubrista.

El profesor Alex Stevens de la Universidad de Kent nos plantea que la despenalización es una política pública que implica la no aplicación de una sanción penal en algunos tipos de ofensas establecidas en las leyes de drogas. Nos indica que el mejor ejemplo de esto lo podemos observar en Holanda y en sus políticas sobre la marihuana (donde la marihuana no es legal en donde los usuarios de estas no sufren de penalidades si lo hacen en ciertos lugares y en ciertas cantidades). Por otro lado, la descriminalización se define como la acción de remover la posible aplicación de una penalidad por una ofensa relacionada a las drogas. Glenn Greenwald del Instituto Cato nos indica que Portugal ha establecido una política de descriminalización desde el 2001 que incluye la cocaína y la heroína. Cuando la policía interviene con un ciudadano, si la cantidad que posee está dentro de los parámetros establecidos en la política pública, el caso es desviado a una junta administrativa y no va al sistema de justicia criminal.

La legalización propone que las leyes que prohíben la posesión, consumo, suministro y producción de drogas deben de ser modificadas o abolidas. Sostiene que cada persona tiene el derecho a elegir cómo quiere llevar su vida y el estado no debe inmiscuirse en la decisión del ciudadano de utilizar alguna droga. Existen dos tipos de legalización, la total y la regulada.

La reducción de daño es una política dirigida hacia la disminución de las consecuencias sanitarias, sociales y económicas adversas del uso de drogas mientras el usuario continúa utilizando drogas. Entre sus prácticas más conocidas se encuentran el intercambio y disponibilidad de jeringuillas programas de mantenimiento con heroína y los salones de consumo. Según informes de la Unión Europea para el 2009 habían unas 92 salones de consumo en más de 60 ciudades europeas. Entre los países que se destacan en estas prácticas se encuentran los Países Bajos, Australia, Canadá, España, Inglaterra y, recientemente, Bogotá.

Por último el modelo de Salud Pública Comprensivo propone que la adicción es un problema de salud pública de origen multidimensional. En la misma intervienen elementos biológicos, psicológicos, sociales y culturales. Es un meta-modelo de política pública, integrativo e interactivo en el cual factores de distintos modelos son conectados como respuesta a las necesidades de salud pública. No se limita a la medicalización, puede incluir medidas de la despenalización, reducción de daño, descriminalización y de la legalización reglamentada, incluyendo el tratamiento asistido con heroína. El país que mejor expone este modelo es Suiza.

En Puerto Rico debemos entrar en una discusión seria y racional sobre la política pública a seguir con la problemática de las drogas. El modelo a establecer debe ser uno criollo que responda a nuestras necesidades particulares, considere nuestra cultura, esté alejado de pasiones políticas sectarias y religiosas, sustentado en la evidencia que nos provea la investigación. Ya es hora que el liderato del país responda al clamor de una sociedad que tiene necesidad de manejar una problemática que ha impactado la mayoría de sus hogares, el momento ha llegado.