República Checa: un enfoque humano

Los pasos hacia la medicalización de la marihuana son de los tantos que ha dado la República Checa para enfrentar inteligentemente los  asuntos de drogas. Y es que, desde comienzos de su era post soviética, las autoridades checas decidieron tomar medidas no represivas para combatir las drogas ilícitas, siendo capaces de influir a sus nuevos gobiernos para dirigir sus políticas de drogas como un problema multisectorial y no un problema de mera vigilancia.

En 2012, el “Open Society Foundations: Global Drug Policy Program” presentó los procesos de cambio en la política pública checa en un informe llamado “A Balancing Act: Policymaking on Illicit Drugs in the Czech Republic”, mostrando así cómo las entidades, en contraparte a otros estados que optaron por medidas represivas, han tenido una visión más humana para enfrentar los problemas asociados al uso de drogas.

Todavía a finales de los noventa, el gobierno checo mantenía sanciones penales para delitos por posesión de drogas a nivel individual. Pero luego estudios y proyectos desde principios de la década demostraron que las sanciones carcelarias no bajaban el consumo de drogas sino que, por el contrario, incrementaban los niveles de consumo de drogas en el país y con éstos los costos sociales de seguir manteniendo una ilegalidad.

Después de mucho análisis, la República Checa formalmente descriminalizó la posesión de las drogas previamente ilegales en 2010. Como resultado, las personas condenadas por delitos menores de drogas ahora tienen un buen acceso a los servicios sociales y de salud y no tienen que enfrentar la exclusión social de tener antecedentes penales.

Un equilibrio entre policía y servicios de salud ha garantizado medidas de reducción de daños y tratamiento a personas drogodependientes con datos positivos en el control de la epidemia del VIH.   Estas medidas le permite a la policía mantener su enfoque en delitos violentos y otros problemas reales de su estado. Mientras tanto, al usuario le garantiza servicios sociales y de salud que contrastan con las medidas punitivas de jueces y cárceles utilizadas en otros estados también post soviéticos.

La República Checa apoya completamente las metas y los objetivos de los tratados de fiscalización internacional de drogas. Y mantiene una ilegalidad para cantidades de sustancias que no sean para uso personal, siendo éstas castigables con más de dos años de cárcel. Pero, ¿qué las autoridades checas consideran uso personal? Cinco plantas de cannabis o 15 gramos de marihuana, 40 piezas de hongos, 5 gramos de hashish, cinco sellos de LSD u otros soportes con la misma dosis, 1.5 gramos de heroína, 1 gramo de cocaína y 2 gramos de metanfetamina. Sin embargo, vale la pena aclarar que la posesión de ninguna de estas sustancias es legal e, incluso, es castigable con infracciones administrativas que rondan los $620 dólares, aplicadas por la policía y no necesariamente por alguna corte y sin resultar en cargos criminales siempre y cuando se mantenga dentro de los límites establecidos.

Pero, generalmente, las entidades checas tienen una reputación bastante liberal en relación al consumo de marihuana y otras sustancias. Y para beneficio de muchos, las cantidades para uso personal solamente son penalizadas con una infracción pero el nombre de la persona que se encuentre con esta cantidad de drogas no se archivará en ningún registro penal que afecte el desarrollo de su vida.

Véase a «República Checa se encamina a medicalizar la marihuana»