Secretario de Justicia Federal incita aplicar pena capital por tráfico de drogas

El fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, el fundamentalista antidrogas, que ha dicho disparates como “las personas buenas no fuman marihuana”, envió otro memorando al Departamento de Justicia de Estados Unidos alentando a los fiscales federales a buscar condenas más punitivas cuando se trata de delincuentes de drogas. Más específicamente, el Secretario se unió a las expresiones del presidente Trump de buscar la pena de muerte en casos que involucren “grandes cantidades de drogas”.

El memo se produce pocos días después de que el presidente Trump pronunciara un discurso en New Hampshire en el que esbozaba su plan de llevar la venganza estilo ejecución callejera. Él cree que matando “delincuentes” por tráfico drogas es la única forma de controlar el problema de los opiáceos en los Estados Unidos.

El presidente, junto con el fiscal general Sessions, que estaba al lado de él, les expresó a los asistentes: “Si no nos ponemos rudos con los traficantes de drogas, estamos perdiendo el tiempo. Y esa rudeza incluye la pena de muerte“.

Pocos se imaginaban que Sessions estaba a punto de poner por escrito esta orientación al estilo el presidente filipino con su guerra contra las drogas.

Como mecanismo para luchar contra el “número sin precedentes de adicciones” que EEUU sufre con el abuso de los opiáceos, Sessions ahora recomienda que los fiscales federales “incluyan el castigo de pena capital en algunos casos meritorios“.

“El Congreso ha aprobado varios estatutos que brindan al Departamento la capacidad de buscar la pena capital para ciertos delitos relacionados con las drogas”, señala la misiva.

“Entre estos se encuentran los estatutos que castigan ciertas actividades de crimen organizado (18 U.S.C. § 1959); el uso de un arma de fuego que resulte en la muerte durante un delito de tráfico de drogas (18 U.S.C. § 924 (j)); asesinato en apoyo de una empresa criminal (21 U.S.C. § 848 (e)); y traficar cantidades extremadamente grandes de drogas (18 U.S.C. § 3591 (b) (1)). Recomiendo encarecidamente a los fiscales federales que utilicen estos estatutos, cuando corresponda, para ayudar en nuestra lucha contra el tráfico de drogas y la daño que ocasiona en nuestra nación”.

La administración de Donald Trump lleva tiempo tratando de elaborar un plan para controlar la epidemia de opioides. Pero todas las ideas se han quedado en meras ideas ya que nadie en la Casa Blanca parece tener ninguna pista sobre lo que se necesitará para sacar a Estados Unidos del problema de salud pública considerado una emergencia nacional.

Hace poco, Trump inspirado en una serie de políticas de naciones extranjeras, como China y Singapur, expresó que quería imitarlos en matar a los traficantes. Dijo que al visitar estos lugares, se enteró de que tenían menos problemas de drogas debido a la amenaza de pena capital.

El presidente expresó recientemente a los asistentes a una concentración en Pensilvania: “Cuando estuve en China y en otros lugares, por cierto, le pregunté, al señor presidente, ¿tiene un problema con las drogas? “No, no, no, no lo hacemos.” Dije, “Gran país, 1.4 billones de personas. No hay mucho problemas de drogas. Pregunté a qué le atribuyes eso. Bueno, a la pena de muerte”.

Es cierto que varios países aplican la pena de muerte por delitos de tráfico de drogas, pero estas prácticas han sido objeto de críticas por parte de las organizaciones de derechos humanos.

Pero es importante entender que solo porque la administración de Trump haya emitido un memorando, ordenando a los fiscales usar tácticas de pena capital contra delincuentes de drogas, eso no significa que vamos a empezar a ver a personas condenadas por estos crímenes ejecutados en el futuro cercano. Recientemente, el medio The Hill en su análisis del tema, existen obstáculos legales para tomar un giro tan drástico. “Bajo el precedente establecido hace mucho tiempo por la Corte Suprema de Estados Unidos, es inconstitucional usar la pena capital para cualquier delito que no haya ocasionado pérdidas de vida”, señaló Robert Dunham, director ejecutivo del Centro de Información de Pena de Muerte.

El año pasado, el Fiscal General Sessions emitió un memorando a los fiscales federales exigiendo que busquen el máximo castigo posible en los casos relacionados con las drogas. Su objetivo era enviar a más traficantes de drogas a prisión. Pero ahora él los quiere muertos. ¿Qué sigue?