Seis trucos políticos para mantener el prohibicionismo

Negarse a discutir las reformas a las leyes de marihuana ha sido una politiquería bajuna de los legisladores. Sin embargo, no podemos ignorar a los políticos que se quieren disfrazar de ‘reformistas’ y lo que han creado es una serie de artimañas políticas para mantener la criminalización de la marihuana y la abusiva guerra contra las drogas. Medidas que nos tienen ‘dándole vueltas a las noria’ sin llegar a ninguna decisión, discutiendo unas meras reformas y gastando el erario público para llegar a la nada.

Enumeremos algunas de esas “guasimillas políticas” de la que quizás nos han llevado a tropezarnos con el inmovilismo criollo:

  1. Radicar varios proyectos sobre marihuana a la vez, en distintos cuerpos legislativos y con diferentes propósitos. Incluso, hasta que puedan llegar a contradecirse a pesar de que pertenezcan al mismo partido. No olvidemos que cuando presentaron la PC1362 para regular el uso médico de marihuana se pretendía ignorar la discusión que se tenía con la PS517 para descriminalizar pequeñas cantidades, incluyendo un lenguaje más represivo que las leyes actuales. Luego presentaron las resoluciones (RC 881 y 882) para investigar la posibilidad de sembrar y exportar marihuana en la Isla. Luego radicaron el Proyecto PC2172 para un supuesto referéndum que buscaría legalizar pequeñas cantidades de marihuana. Luego que todos los proyectos se han quedado engavetados, el gobernador mediante orden ejecutiva aprobó un proyecto para uso terapéutico del cannabis que controlará unas farmacéuticas de manera exclusiva. Al final nadie controla el mensaje, los proponentes no salen a defender las medidas, y provoca que la prensa diga lo que le da la gana, cuando le da la gana.
  2. Incluir entre las iniciativas un mecanismo legalmente absurdo. No olvidemos que fue precisamente un representante opositor a las reformas, César Hernández Alfonzo, el que motivó a discutir el tema de la siembra de cáñamo industrial con intención de exportar a los estados de EEUU que han regulado su uso medicinal y recreativo. No se permite un mercado interestatal en EEUU ni tenemos una regulación en la Isla. Pero sorprendentemente el gobierno del ELA pretendía sembrar, exportar y convertirse en “drug dealer” de marihuana ignorando las leyes federales e internacionales.
  3. Ninguna de las medidas ni los proponentes ha buscado un apoyo del bipartidismo en la Isla. Lo que provoca conflictos y rechazos sin sentido alguno y que no tiene nada que ver con la aprobación o el rechazo a la sustancia. Convirtiendo a supuestos políticos “progresistas” en prohibicionistas que le hacen el juego al narcotráfico y a grupos religiosos.
  4. Propuestas sin consultar ni buscar el apoyo de sus compañeros de partido. Como resultado, los proponentes no salen a defender sus proyectos y permiten menguar las medidas o simplemente eliminarlas. ¿Qué respeto se le puede tener a la propuesta de referéndum para “legalizar” el uso de marihuana radicado por un prohibicionista como Luis Raúl Torres? Cuando estos políticos suelen anteponer sus creencias religiosas y van a trabajar el proyecto como lo han hecho con las otras propuestas.
  5. La falta de propuestas concretas que pueda atraer a personas que el tema de marihuana no le interesa pero en cambio entienden la necesidad de una transformación en como tratar los asuntos económicos y sociales en la Isla. Ante una crisis económica esas reformas se tienen que poder percibir en dólares y centavos. Donde el gobierno pueda proponer en concreto dejar de gastar millones en castigos y se inviertan para solucionar problemas como los pueden ser la reconstrucción de escuelas, programas de tratamiento y prevención de drogas, transportación para discapacitados, entre otros retos sociales que enfrentamos como país.
  6. Alardear de grandes reformas con utilización de conceptos e información errónea. Los políticos presumen de un proyecto que permitiría el uso de marihuana medicinal cuando en realidad lo que busca es garantizar que unas empresas puedan comercializar de manera exclusiva propiedades que tienen la planta de cannabis, al final, se proyecta que nuestros pacientes no tendrán acceso a la planta ni a la flor. Asimismo, la PS517 que despenalizaría pequeñas cantidades de marihuana es un proyecto de la década del setenta y ya medio EEUU cuenta con reformas a las leyes de marihuana. Por lo que resulta ridículo que los políticos prohibicionistas lo tilden de “legalizar” cuando el proyecto es una mera reforma y, por cierto, bastante blandengue.

Estas estrategias políticas han logrado crear un rechazo de los políticos de mayoría que se comprometieron con un programa de gobierno ‘salubrista’ y con los cambios que propone el liderato de su partido. Algunos se lavan la cara criticando a ‘grupos religiosos’ y a una supuesta indecisión del partido, alardeándose de reformistas cuando todo el tiempo lo que han querido es mantener el status quo o garantizar primero el negocio con unas farmacéuticas. Propagando una confusión generalizada con los tipos de propuestas que aparentemente quieren “sacar y esconder” a conveniencia. Aunque al final sea, seguir ‘dándole vueltas a las noria’ del prohibicionismo sin llegar a ninguna decisión.

¡Despertemos del marasmo! No más presos por marihuana.

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