A ‘Tata’ se le fue el avión con las nuevas propuestas al ‘cannabis medicinal’

Aunque ya el gobernador advirtió que cualquier alteración al proyecto de ‘cannabis medicinal’ va en contra de su programa de gobierno, la representante María Milagros Charbonier sigue empeñada en destrozar el mercado que se desarrolla desde finales de diciembre. Y es que el primer informe parcial sobre la R. de la C. 65, que ordenaba una investigación sobre la legalidad de los procesos seguidos por el Departamento de Salud en la emisión del reglamento que rige la industria de ‘cannabis medicinal’ vino acompañada de una nueva resolución y varios proyectos de la Cámara que romperían con la regulación actual.

Como ya veníamos advirtiendo, la Comisión de lo Jurídico de la Cámara recomendó que el Departamento de Salud paralice temporeramente las licencias de dispensarios ‘cannabis medicinal’ y que se prohíba la venta de la flor de cannabis. Luego de realizar par de vistas oculares y evaluar la reglamentación vigente, el informe de la Comisión reportó que existía falta de consenso sobre los beneficios y riesgos médicos del cannabis. Además, el informe alega de que existía una supuesta desorganización operacional y falta de adiestramiento y equipo que impiden ejecuten su responsabilidad de supervisar e inspeccionar los dispensarios y distribuidores efectivamente.

Asimismo, el informe alega un incumplimiento en los permisos de uso y el cobro del IVU. Adicional, reporta que la venta de productos se concentra mayormente en la venta de la flor del cannabis. Un factor de la que siempre la representante Charbonier y los opositores de la medida siempre se han opuesto.

Adicional, alegan de que existen incongruencias del reglamento existente con las leyes estatales y federales que no garantiza la seguridad del consumidor y que se puede prestar para el lavado de dinero y evasión contributiva. El informe pide que se refiera al DEA y FDA para determinar si las semillas utilizadas para comenzar los cultivos se adquirieron en cumplimiento con la normativa federal.

Por tales razones, el informe vino acompañado de estas tres medidas: la R. C. De la C. 152 que ordenaría al Departamento de Salud a establecer una moratoria en la otorgación de licencias bajo el Reglamento actual hasta tanto se establezca un marco legal adecuado y riguroso para la industria del cannabis medicinal.

También presentó el P. De la C. 941 para prohibir la reclasificación y distribución de la flor, conocida como “moña”, de la planta cannabis sativa, índica o cualquier otra variante, derivado o híbrido existente.

Además, se sometió el P. de la C. 940 que trasladaría la División para el Control de Drogas y Narcóticos del Departamento de Salud a la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA) para que tenga responsabilidad explícita de aplicar la reglamentación en torno al uso, posesión, producción, dispensación e investigación, entre otros, del cannabis medicinal.

Actualmente, Puerto Rico cuenta con alrededor de dos mil pacientes autorizados para comprar cannabis y otros seis mil han solicitado al Departamento de Salud certificarse como pacientes.

No podemos permitir que nuestros pacientes sufran de la estigma que se ha querido establecer con las propagandas engañosas de la ‘guerra contra las drogas’. Nuestros pacientes con enfermedades terminales, tras que tienen que gastar miles en pastillas y servicios médicos, no podrán sembrar ni sentir las sensaciones que pueden ocasionar el cannabis en su forma natural.

¿No entendemos cuál es el miedo? Como si medio territorio estadounidense no tuviera el cannabis medicinal regulado, donde los ciudadanos tienen acceso a la flor en su forma natural y, sobre quince estados, pueden cultivar sus propias plantas en sus casas. Además, ya son ocho estados y la Capital Federal con marihuana regulada y se espera que sigua creciendo su uso en los Estados Unidos.

El prohibir la moña va enmarcado en repetir la exigencia de que el ‘cannabis medicinal’ no debe fumarse, cómo si fuera el único fin del que se quiera proteger a los ciudadanos. Se trata de obviar que esta es la forma todavía más conocida de consumo, y es altamente conocido que provee una vía rápida y eficaz de alivio.

Además, con el uso de un vaporizador se puede inhalar el ingrediente activo de la flor de cannabis sin los efectos nocivos del humo. Está comprobado que el cannabis inhalado en dosis baja utilizando un vaporizador es efectivo en el tratamiento del dolor neuropático-resistente a tratamiento. No debemos excluir esta opción por asociarla al estigma de la guerra contra las drogas.

Hagámosle justicia a los pacientes que aún se exponen al mercado subterráneo para conseguir su medicina. Aunque esperamos que el gobernador no apruebe ninguna de estas enmiendas, le exhortamos a María Milagros “Tata” Charbonier que deje de anteponer la politiquería y sus creencias religiosas por encima del raciocinio, la evidencia científica y los derechos humanos para tratar los asuntos de drogas. Le haría un gran favor al país.

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