Tratamientos con drogas sustitutivas para tratar opioides son más costo efectivos

Un estudio señala que los tratamientos con medicamentos sustitutivos son más efectivos que la desintoxicación para tratar a personas con problemas de adición a opioides.

El estudio que se concentró en California señala que una persona con problemas de adicción a la heroína, fentanilo o narcóticos recetados, y que desea dejar de consumir opioides, la manera que más común es sometiéndose a una “desintoxicación” supervisada médicamente. Un proceso que se considera difícil, costoso y muy propenso al fracaso.

De igual manera, pero menos habitual, se tiene la alternativa de combinar programas de abstinencia con medicamentos opiáceos de acción prolongada como la metadona y la buprenorfina, que permiten a los pacientes salir más lentamente de su hábito a los opioides.

Ningún método es fácil, ni de ninguna manera a prueba de fallas. Pero cada paciente que obtiene asistencia médica del sistema público en California que decide utilizar medicamentos sustitutivos le podría estar ahorrando al estado aproximadamente algunos $78,257 de los contribuyentes. La investigación plantea que los usuarios que deciden un tratamiento con metadona o la Buprenorfina no tan solo están teniendo mejores resultados y calidad de vida sino que además le están ahorrando dinero del erario público.

Estados Unidos ha declarado una crisis de adicción a los opiáceos que cobra 91 vidas al día y tiene cerca de 2.6 millones de estadounidenses que tienen un uso problemático con los opioides. Sin embargo, a pesar de la crisis con los opioides se continúa sufriendo una profunda brecha entre lo que sabe sobre el tratamiento y cómo los adictos a los opiáceos son tratados en EEUU.

Cerca del 80% de las personas con trastornos por consumo de opioides no recibió ningún tratamiento en 2015. De la pequeña porción de aquellos que sí recibieron algún tratamiento, menos de la mitad en California recibió el tipo de tratamiento con los medicamentos sustitutivos. Esto a pesar que los tratamientos con agonistas opiáceos son recomendados por especialistas en adicción y tiene mejores resultados que conduzcan a la abstinencia.

De hecho, California, el estado con la mayor población de personas con un uso problemático a los opiáceos de EEUU, todavía tiene fuerte regulaciones que favorecen la desintoxicación sobre el tratamiento con agonistas opiáceos. Para los pacientes que están asegurados públicamente, el estado requiere pruebas de que un paciente ha intentado desintoxicarse dos veces o más antes de pagar por el tratamiento con metadona o buprenorfina.

La California’s Society of Addiction Medicine ha dicho que la abstinencia administrada médicamente por sí misma no debe considerarse un tratamiento para el trastorno por consumo de opioides. Y las concesiones a los requisitos del estado son ampliamente otorgadas. Aún así, el lenguaje permanece.

El estudio publicado en la revista Annals of Internal Medicine subraya que las políticas públicas que limitan el acceso a tratamientos como la metadona o la buprenorfina no solo reducen el número de pacientes que necesitan ayuda para dejar de utilizar opioides; además, son más costosos para los contribuyentes que pagan la factura por su tratamiento también.

Según el calculo presentado en la investigación, un año en que los usuarios a opiáceos en tratamiento recibieran terapia con agonistas opiáceos en lugar de desintoxicación, el ahorro social durante la vida de los pacientes ascendería a $3.869 millones.

Aunque esos pacientes recibirían un tratamiento más prolongado y el costo del tratamiento aumentaría. Según el estudio, con el tiempo, se tendrá mayor probabilidad de mantener estabilidad en su salud. Lo se traduciría en menores costos de atención médica, una menor probabilidad de infección por VIH (junto con los costos de tratamiento) y una participación menos costosa en el sistema de justicia penal.

“Creemos que nuestros hallazgos realmente representan la realidad en California”, dijo el autor principal del estudio, Bohdan Nosyk, economista de salud del British Columbia’s Center of Excellence in HIV/AIDs. “Los hallazgos fueron muy sólidos y, a medida que ingresen nuevas personas, los ahorros se acumularán. Entonces los números son bastante conservadores”. La investigación patrocinada por el National Institute on Drug Abuse, también contó con expertos en adicciones y epidemiología de los programas Integrated Substance Abuse Programs de UCLA y del Veterans Affairs Greater Los Angeles Healthcare System.

El editorial de la revista médica reclama que para controlar la epidemia de opioides la toma de decisiones gubernamentales debe estar basada en evidencia científica. Además, sugiere que los legisladores deberían usar su influencia política para promover clínicas ambulatorias que tratan a usuarios de opioides en sus comunidades en lugar de las costosas clínicas donde los pacientes son internados para desintoxicarse.

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