Una política y reforma sostenible que integre a todos los sectores

La “no guerra” daría paso a un Plan Nacional Estratégico que pueda integrar múltiples sectores de nuestras comunidades y crear un proyecto inclusivo, participativo y multidisciplinario, donde se pueda desarrollar servicios de prevención, tratamiento basado en evidencia, rehabilitación humanizada, reducción de daños y una integración social del individuo, grupos y comunidades.

Las reformas a las políticas de drogas deben crear mecanismos de participación social en el diseño de políticas y en los programas de atención a las comunidades vulnerables.

Exigimos la implementación de metas de desarrollo de manera sostenible y que se termine con las políticas de drogas que fomentan la pobreza, corrupción, violencia e inestabilidad de nuestro pueblo.

Ya es tiempo de restablecer la paz y la estabilidad donde ha proliferado una cultura bélica.

No existe una vía única para reformar las políticas de drogas. Debemos buscar un nuevo modelo que proteja mejor la salud y la seguridad de las personas y las comunidades que sufren los estragos de lo que ha causado la guerra contra las drogas.