UNGASS: entre la ¿diplomacia o negacionismo?

Intercambios Puerto Rico se sumó a más de 200 organizaciones sociales de todo el mundo que han denunciado la negación de los gobiernos en reconocer lo devastador que sería continuar con las políticas punitivas contra las drogas. Esto como preparación de la cumbre que se realizará en las próximas semanas sobre este tema en las Naciones Unidas.

En abril de 2016, los líderes mundiales se reunirán en Nueva York para decidir sobre el futuro de la política de drogas a nivel global, en la primera Sesión Especial de la Asamblea General (UNGASS) de la ONU sobre el tema en dos décadas. El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon hizo un llamado para que la reunión fuese “un debate amplio y abierto que considere todas las opciones”. Sin embargo, conforme los preparativos avanzan esta semana en Viena en la reunión anual de la Comisión de Estupefacientes (CND), está cada vez más claro que esta oportunidad única para repensar la fracasada “guerra contra las drogas” probablemente no dará los resultados esperados.

“La comunidad mundial tenía grandes expectativas sobre esta oportunidad para repensar cuidadosamente el control de drogas, pero al negar lo que pasa en el terreno y desconocer la necesidad de un nuevo enfoque, los gobiernos corren el riesgo de malgastar un acontecimiento excepcional,” advierte Ann Fordham, Directora Ejecutiva del Consorcio Internacional sobre Política de Drogas. “Todavía hay tiempo para rescatar el proceso antes de la cumbre definitiva en Nueva York el mes próximo, pero los gobiernos tienen que ser honestos sobre los desafíos a afrontar y permitir nuevas formas de pensar y nuevas ideas”.

“Se trata de una cuestión urgente. El enfoque en acciones policiales y militares para combatir el tráfico de drogas ha impactado en numerosas comunidades, algunas han alcanzado niveles de violencia equivalentes a los de una guerra civil,” dijo Luciana Pol, Investigadora sobre Políticas de Seguridad y Derechos Humanos del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). “La Sesión especial no puede desarrollarse repitiendo fórmulas pasadas; este es el momento para que el sistema de las Naciones Unidas muestre su sólido compromiso con la paz, los derechos humanos y la salud pública”.

La declaración de la sociedad civil, titulada “El documento final de la UNGASS: ¿diplomacia o negacionismo?”, denuncia el proceso preparatorio hasta el momento, resaltando los siguientes problemas:

  • La falta de avances logrados por las políticas de drogas en los últimos 50 años sigue sin ser reconocida de manera honesta. La última UNGASS sobre drogas en 1998 se llevó a cabo bajo el eslogan “Un mundo libre de drogas: ¡Sí, podemos!”; sin embargo, casi veinte años después, las drogas están más disponibles y son más accesibles que nunca, el mercado es dinámico y se diversifica y los grupos criminales son cada vez más innovadores y poderosos.
  • La evidencia abrumadora sobre las devastadoras consecuencias de las políticas de drogas represivas y punitivas no han sido reconocidas hasta el momento en las negociaciones de la ONU. Estas incluyen el abuso sistémico a los derechos humanos en nombre de la política de control de drogas; el agravamiento de la transmisión del VIH y la hepatitis C entre los usuarios de drogas inyectables; la disponibilidad catastróficamente baja de drogas controladas, como la morfina, para fines analgésicos; la violencia y corrupción asociadas a los mercados criminales de la droga; la destrucción de los medios de vida de los agricultores de subsistencia a través de la erradicación forzada de cultivos; la continuación del uso de la pena de muerte para delitos relacionados a las drogas; y millones de dólares de los fondos públicos malgastados en aplicar políticas que no funcionan.
  • Los gobiernos y la ONU han fallado en asegurar un proceso preparatorio realmente incluyente y transparente y en vez de ello intereses particulares y un pequeño grupo de estados miembros retrógrados han dominado las negociaciones. Los cuestionamientos al status quo, incluso por parte de estados miembros y muchas agencias de la ONU, han sido marginalizados y los desacuerdos han sido silenciados.
  • El borrador está completamente desfasado respecto a las realidades en el terreno en muchos países, incluida la exitosa implementación de programas para la reducción de daños, una creciente tendencia a eliminar la criminalización del uso de drogas, la exploración de modelos de mercados regulados para el cannabis, el reconocimiento de los derechos de poblaciones indígenas, así como los usos sociales, espirituales y terapéuticos de plantas psicoactivas. La realidad es que, a nivel global, el obsoleto paradigma de fiscalización punitiva en cuanto a control de drogas está siendo cuestionado, reconsiderado y reformado.

La UNGASS debe efectuar un análisis honesto para saldar una cuestión pendiente desde hace mucho tiempo acerca de lo que funciona y lo que no funciona en materia de las políticas de control de drogas a nivel global. Los gobiernos se reúnen esta semana en Viena para continuar las prolongadas negociaciones sobre el documento final de la UNGASS. Hasta el momento, estas negociaciones han sido excluyentes y opacas –y actualmente el documento ignora recomendaciones clave y los aportes de distintos gobiernos, agencias de la ONU, sectores académicos y organizaciones de la sociedad civil.

Related posts: