El uso de cannabis no es ‘puerta de entrada’ para consumir otras drogas

Año tras año, los mismos disparates… Esta vez, el turno de repetir falsedades lo fue de la recién designada secretaria de Justicia Wanda Vázquez, al expresar en las vistas públicas para su confirmación el mito de que el cannabis te lleva a otras drogas. “Me opongo a legalizar la posesión de marihuana y su uso recreacional. He escuchado miles de relatos horribles de sus hijos y el sufrimiento de la familia con sus seres queridos porque se iniciaron en la marihuana”.

Quizás era normal escuchar esas falsedades hace más de treinta años, cuando campañas de miedo confundían a las familias alegando que la marihuana era la puerta de entrada a otras drogas. Con esas teorías moralistas nos engañaban alegando que con una simple ‘jalada de un motito’ terminarías inyectándote y oliendo cosas más peligrosas.

Pues tal parece que este mito basado en una lógica errónea no ha desaparecido. Las agencias antidrogas todavía utilizan la teoría de que la marihuana es puente a otras drogas, sin que nadie cuestione ni rete la veracidad de sus campañas. Por lo que el mito termina percibiéndose como un hecho real aunque nunca haya sido probado científicamente.

Una frase que comúnmente repite la comunidad científica es que una: “correlación no implica causalidad”. Sólo porque dos cosas tengan una relación entre sí, eso no significa que una sea causante de la otra.

Muchas de las investigaciones que claman que la marihuana es una droga que sirve de puerta de entrada a otras drogas más fuertes utiliza estadísticas acerca de los usuarios de las drogas y las interpretan como les da la gana.

Los gobiernos y las agencias antidrogas estadounidenses fortalecieron la supuesta hipótesis de puerta de entrada en 1991, cuando las encuestas demostraron que el 17% de las personas que habían fumado marihuana también habían consumido cocaína. Esta investigación también demostró que sólo el 0.2% de los usuarios de cocaína nunca había consumido marihuana. Las campañas anti-marihuana utilizaron estos datos y afirmaron que los usuarios de marihuana tenían 85 veces más posibilidades de pasarse a la cocaína que las personas que nunca habían consumido cannabis. Estos datos sí demuestran que la mayoría de usuarios de cocaína han consumido marihuana. Lo que no demuestra es cómo el hecho de disfrutar del cannabis provoca de alguna forma que alguien pruebe la cocaína u otra droga mucho más fuerte.

Sin embargo, otra forma de percibir esta estadística es el hecho de que el 83% de los consumidores de marihuana nunca prueban la cocaína.  Lo que no muestran las campañas de las agencias antidrogas es que muchas personas se quedan consumiendo cannabis, en vez de pasar al umbral de una puerta mítica hacia drogas más fuertes.

En efecto, es un hecho que alguien que quiera probar cocaína habrá probado antes marihuana. Incluso, no sería realista que alguien que pruebe drogas serias y peligrosas se las haya arreglado para pasar toda su vida sin haber probado marihuana o drogas legales.

También es más común que la gente empiece a usar alcohol y cigarrillos antes de probar otras drogas duras. Un reciente estudio francés también encontró que las personas son más propensas a probar primero el tabaco antes de pasar a utilizar marihuana, en lugar de intentar primero la marihuana y el tabaco siguiente. El estudio también encontró que menos del 4% de los sujetos que consumieron marihuana después del tabaco pasaron a usar sustancias ilícitas. El Instituto Nacional de Abuso de Drogas de Estados Unidos también está de acuerdo con este argumento: “La mayoría de las personas que usan marihuana no usan otras sustancias” más fuertes”.

Asimismo, información de la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud de los Estados Unidos mostró que hasta el 88% de las personas experimentan con alcohol primero antes de probar otras sustancias ilícitas. También hay toneladas de pruebas en Internet que demuestran que el consumo de alcohol es mucho más dañino que usar marihuana.

Otro clarísimo error de la teoría de la marihuana como puente a otras drogas es la falta de correlación entre el consumo de marihuana y el de la cocaína, heroína u otras sustancias. A lo largo de las últimas décadas, el consumo de la marihuana ha incrementado gradualmente a medida que la cocaína y otras drogas se hacen menos populares. Si la tendencia fuera que las personas quieren probar otras drogas después de haber probado el cannabis, entonces el incremento del consumo del cannabis conllevaría a cifras altísimas en el uso de cocaína y otras drogas.

En el caso de Puerto Rico utilizando la última “Encuesta de Hogares de ASSMCA” se muestra como más de 198 mil personas utilizaron cannabis el último año, si la ‘teoría del puente’ fuera cierta, el uso de otras drogas fuera similar o no tan diferente.

Asimismo, las tergiversaciones acerca de los problemas de adicción también influyen. Las apuestas son adictivas, por lo que las personas podrían pasar de hábitos de lotería a apuestas de alto nivel. Sin embargo, el cannabis no tiene las propiedades adictivas o las respuestas químicas que pueden provocar la cocaína; sencillamente, ambos hábitos no están relacionados.

Por el contrario, investigaciones científicas muestran que el cannabis es más bienpuerta de salida’ del consumo de otras drogas peligrosas. De hecho, los usuarios de marihuana tienden a tener mejores resultados, especialmente cuando se trata de reducir la dependencia de opiáceos. En los estados donde el consumo de marihuana está regulado, los estudios muestran que las muertes por sobredosis de opiáceos han disminuido. E incluso el uso de drogas ilícitas como la cocaína ha disminuido desde que más estados comenzaron a legalizar la marihuana.

Son muchos los factores que pueden causar que una persona llegue a tener un uso problemático con las drogas. No obstante, quizás lo mínimo que se le debe exigir a una secretaria de justicia es que se enfoque en las causas socioeconómicas, los entornos sociales, los problemas de salud mental antes de continuar demonizando el uso de una sustancia como la marihuana. No podemos esperar resultados diferentes repitiendo los mismos disparates que utilizan los que defienden la prohibición. ¡Ya basta de falsedades!