Ya es hora de que EEUU descriminalice el uso y la posesión de las drogas

Distintas organizaciones a favor de reformar las políticas de drogas en los Estados Unidos se unieron para desarrollar unas guías que sirvan para reformar las políticas de drogas.

Desde cualquier punto de vista, la guerra de los Estados Unidos contra las drogas, basada en leyes y políticas que intentan prevenir el consumo mediante castigo y coerción, ha sido un fracaso catastrófico. De hecho, las políticas federales y estatales, que están diseñadas para ser “punitivas” con las personas que usan y venden drogas ilegales, han llenado nuestras cárceles, han marcado de manera permanente a millones de personas tildados de “criminales” por no respetar las leyes, ha causado la muerte de muchas personas, enfermedades y el sufrimiento. Medidas que van en detrimento de los objetivos declarados.

Este informe creado por Drug Policy Alliance, ofrece una guía para comenzar a eliminar la fallida guerra contra las drogas, se centra en un paso práctico para evitar muchos de los daños que surgen de las leyes prohibicionistas contra las drogas, y para promover intervenciones basadas en la salud, efectivas y probadas por evidencia.

La descriminalización de las drogas, es un paso decisivo para lograr una política racional de drogas, que ponga la ciencia y la salud pública por encima del castigo y el encarcelamiento. Decenas de pruebas han demostrado claramente, que la descriminalización es un camino razonable, que recaudará vastos beneficios humanos y fiscales, que protegerán a las familias y a las comunidades.

Este informe, es el producto de una revisión exhaustiva de la literatura sobre salud pública y criminología. Es un análisis de las políticas de drogas en los Estados Unidos y en el extranjero, y el aporte de expertos en el área de la política de drogas y la justicia penal. Al resaltar los beneficios de eliminar las sanciones penales por el uso y la posesión de drogas, buscamos proporcionar opciones, basadas en evidencias para un nuevo enfoque, tanto para los creadores de políticas públicas, como para los líderes comunitarios y defensores de los derechos humanos.

¿Qué es la descriminalización?

La descriminalización de las drogas es la eliminación de las sanciones penales por el uso y la posesión de drogas. También la eliminación de las sanciones penales por la posesión de equipos utilizados para consumir drogas en el cuerpo humano, como son las jeringuillas.

Lo ideal para la descriminalización de las drogas, implica la eliminación de todos los enfoques punitivos, basados ​​en la abstinencia, y coercitivos, para el consumo de drogas. Sin embargo, para los propósitos de este informe, el término abarca un espectro de esfuerzos para eliminar las penas criminales, incluso, si tales esfuerzos no eliminan completamente todas las formas de coerción. La descriminalización de las drogas, también conllevaría la eliminación de las sanciones penales para las ventas de bajo nivel, dado que la línea entre el vendedor y el usuario, es a menudo bastante confusa.

¿Por qué la criminalización es un problema?

La criminalización por la posesión de drogas, es un factor principal de encarcelamiento masivo en los Estados Unidos. Cada año, la aplicación de la ley, ocasiona más de 1.5 millones de detenciones por drogas, y más arrestos que por todos los delitos violentos combinados en EEUU. La abrumadora mayoría, más del 80 por ciento, es por la mera posesión, y no implica ningún delito violento.

Una noche normal, hay por lo menos 133 mil personas arrestadas y encarceladas por posesión de drogas, y 63 mil de ellas van a juicio preliminar. Cientos de miles de personas, también permanecen bajo alguna forma de supervisión correccional (libertad condicional, o supervisión post-prisión) por posesión de drogas. Las personas condenadas por posesión de drogas, enfrentan una serie de consecuencias adicionales, como la pérdida de ayuda financiera federal, el desalojo de viviendas públicas, la inhabilitación de una amplia gama de licencias ocupacionales, la pérdida del derecho al voto, y la negación de asistencia pública.

La aplicación discriminatoria de las leyes de posesión de drogas, ha producido profundas disparidades raciales y étnicas en todos los niveles del sistema de justicia penal. Los negros comprenden sólo el 13 por ciento de la población estadounidense, y usan drogas a un ritmo similar al de otros grupos raciales y étnicos, pero comprenden el 29 por ciento de los detenidos por violaciones a la ley de drogas, y aproximadamente, el 35 por ciento de los encarcelados por posesión de drogas solamente.

La criminalización de las drogas, también mantiene las detenciones masivas y las deportaciones. Para los no ciudadanos, incluyendo a los residentes legales permanentes, muchos de los cuales, han estado en los EE.UU. durante décadas, y tienen puestos de trabajo y familias. La posesión de cualquier cantidad de cualquier droga (salvo la primera posesión de menos de 30 gramos de marihuana) implica deportación, a menudo sin posibilidad de retorno.

Los tribunales de drogas se han extendido por todo el país, en un intento de mejorar algunos de los efectos más devastadores de las leyes erróneas de la nación norteamericana contra las drogas. Sin embargo, la investigación disponible, no apoya su expansión continua. La mayoría de los tribunales de drogas, no reducen el encarcelamiento, no ahorran dinero, ni mejoran la seguridad pública, y tampoco ayudan a quienes están luchando con problemas de drogas. La mayoría de los tribunales de drogas, no ofrecen un tratamiento real a las personas que lo necesitan; y a menudo, castigan más a las personas que sufren problemas de drogas, que los tribunales penales tradicionales.

¿Por qué la descriminalización es la solución?

La descriminalización, es una solución sólida y eficaz para algunas de las innumerables cuestiones fiscales, de salud pública, sociales y de seguridad, causadas por la criminalización de la posesión de drogas.

Una política de descriminalización de las drogas pudiera:

  • Reducir drásticamente el número de personas detenidas, encarceladas o procesadas en el sistema de justicia, permitiendo así, que las personas, sus familias y comunidades eviten muchos daños que causan las detenciones por drogas, el encarcelamiento y la carga vitalicia de un registro criminal;
  • Eliminar diferencias a las relaciones raciales, étnicas y sociales que mantiene el sistema de justicia penal;
  • Mejorar la rentabilidad de recursos limitados de salud pública;
  • Revisar la actual estructura de incentivos, para el cumplimiento de la ley, y redirigir recursos para prevenir delitos graves y violentos;
  • Crear un clima en el que las personas que consumen drogas problemáticamente, tengan un incentivo para buscar tratamiento;
  • Mejorar los resultados del tratamiento cuando es requerido;
  • Eliminar las barreras a la implementación de prácticas que reduzcan los posibles daños del uso de drogas, como el control de drogas; y
  • Mejorar las relaciones entre los organismos encargados de hacer cumplir las leyes con las comunidades que han jurado proteger y servir.

Muchas de las preocupaciones que a menudo se plantean en oposición a la descriminalización de las drogas, no están respaldadas por pruebas. Los datos disponibles de los Estados Unidos y de todo el mundo, sugieren la eliminación de las sanciones penales por la posesión de algunos, o todos los fármacos, no aumentaría significativamente las tasas de consumo de drogas. Al igual que con las tasas de consumo de drogas, las tasas de delincuencia no parecen correlacionarse con la severidad de las penas criminales.

El uso del sistema de justicia penal, para hacer que la gente entre en tratamiento, es contraproducente para la mayoría de las personas que usan drogas problemáticamente. Y aunque muchas personas creen que las llamadas “drogas duras”, como la cocaína, la heroína, y la metanfetamina, son más adictivas que otras sustancias. Los datos sugieren, que la mayoría de las personas que usan estas drogas, nunca se vuelven adictas.

Esfuerzos para reducir la criminalización de drogas en los EEUU

Se han realizado muchos esfuerzos para reducir las penalización de las drogas en los Estados Unidos. Algunos de estos esfuerzos incluyen “descriminalización” de la posesión de drogas, reduciéndola a un delito menor despenalizado, o legalizando la posesión de marihuana, estableciendo programas de desvío previos a la detención, y promulgando leyes como lo son la del “Buen Samaritano”, que permiten ciertas limitaciones. La despenalización del consumo de drogas, y de la posesión en el lugar que se sufre una sobredosis, para que los son testigos, puedan pedir asistencia médica de emergencia. No obstante, se requieren esfuerzos más ambiciosos en los Estados Unidos.

La percepción pública a favor de reducir las penas criminales por posesión de drogas, está creciendo en todo el país. Las encuestas de los votantes presidenciales en Maine, New Hampshire, e incluso, en Carolina del Sur, descubrieron recientemente, que las mayorías sustanciales en cada estado, apoyan el fin de las detenciones por el uso y la posesión de drogas. En 2016, el primer proyecto de ley de descriminalización a nivel estatal, fue introducido en Maryland, y una versión similar de esa ley, fue reintroducida en 2017. La legislatura de Hawái, por su parte, aprobó abrumadoramente un proyecto de ley el año pasado, creando una comisión para estudiar la descriminalización de las drogas, y fue el primero de su tipo en los Estados Unidos.

Experiencias de otros países con la descriminalización

La mayoría de las leyes sobre drogas de los países, existen en un espectro entre la criminalización y la descriminalización. Algunos han eliminado las penas por la posesión de todas las drogas, mientras que algunos países (y los Estados Unidos), han eliminado las penas sólo por posesión de marihuana. Aún otros países y estados, han tomado medidas en la dirección correcta, al reducir las penas criminales, sin eliminarlas por completo.

Varios países tienen experiencia con la descriminalización, especialmente Portugal. La política portuguesa surgió como reacción a un incremento del uso problemático de drogas, en particular inyección insegura, y su impacto en la seguridad y la salud pública. En 2001, los legisladores portugueses promulgaron una forma global de descriminalización, eliminando las sanciones penales por la posesión y el consumo de bajo nivel de todas las drogas, y reclasificando estas actividades como violaciones administrativas.

La descriminalización de Portugal, fue un aspecto de un cambio mucho mayor en la política de drogas: una decisión deliberada de abordar la posesión de drogas de bajo nivel, a través de su sistema de salud pública, en lugar de su sistema de justicia penal. La política formó parte de un enfoque integral, orientado a la salud, para abordar el problema del uso de drogas, que también incluyó, una ampliación importante de los servicios de tratamiento y reducción de daños, incluido el acceso a jeringuillas estériles, tratamiento de metadona, y otras intervenciones de salud y de servicios vitales.

La investigación independiente de la política portuguesa, ha mostrado resultados prometedores. Hoy en Portugal, nadie es arrestado o encarcelado por posesión de drogas. Muchas más personas están recibiendo tratamiento, y el VIH / SIDA, y la sobredosis de drogas, han disminuido drásticamente.

Crece el apoyo a la descriminalización del uso y posesión de drogas

El apoyo a la eliminación de las sanciones penales por posesión de drogas, está creciendo en los Estados Unidos y en todo el mundo. Los principales grupos médicos, de salud pública, y de derechos humanos, han apoyado la despenalización de las drogas, incluyendo:

  • United Nations
  • World Health Organization
  • International Federation of Red Cross and Red Crescent Societies
  • American Public Health Association
  • Human Rights Watch
  • American Civil Liberties Union
  • Movement for Black Lives
  • NAACP
  • Latino Justice
  • National Latino Congreso
  • Organization of American States

Firma la petición de Drug Policy Alliance

It’s Time for the U.S. to Decriminalize Drug Use and Possession by Descriminalización.org on Scribd

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